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5 mitos sobre las enfermedades cardiovasculares, derribados por médicos

Entre las creencias populares erróneas más comunes se encuentra que solo pueden darse en adultos mayores y que los síntomas siempre son altamente evidentes. Acá, expertos de distintas áreas y centros médicos aclaran y entregan sus recomendaciones.

5 mitos sobre las enfermedades cardiovasculares, derribados por médicos. Foto: referencial.

Las enfermedades cardiovasculares son un grupo de trastornos que afectan al corazón y los vasos sanguíneos.

Entre estas afecciones, se encuentran algunas como la cardiopatía coronaria, las enfermedades cerebrovasculares, la arteriopatía periférica, la cardiopatía reumática, las cardiopatías congénitas, las trombosis venosas profundas y las embolias pulmonares.

Según cifras del Ministerio de Salud de Chile, las enfermedades cardiovasculares concentran alrededor del 28% del total de fallecimientos a nivel nacional, superando incluso a otras causas como el cáncer.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol alto, la obesidad, la diabetes no controlada, el tabaquismo y el sedentarismo.

Tales elementos son modificables con el apoyo de especialistas de la salud y cambios en los hábitos.

Sin embargo, muchos de los factores de riesgo cardiovascular no presentan síntomas visibles, lo que ha contribuido a que se generen creencias populares erróneas, que retrasan el diagnóstico y el tratamiento oportuno.

A continuación, expertos de distintas áreas y centros médicos derriban algunos de los mitos más frecuentes sobre las enfermedades cardiovasculares.

5 mitos sobre las enfermedades cardiovasculares, derribados por médicos. Foto: referencial.

1. “Si no tengo síntomas, mi corazón está bien”

El cardiólogo ecocardiografista de Clínica Santa María, el Dr. Pablo Potthoff, explica que los síntomas más frecuentes de un infarto —como dolor opresivo en el pecho (angina), que puede irradiarse al brazo, cuello o espalda, además de generar cansancio y pérdidas de conciencia por arritmias — no siempre son tan evidentes, incluso cuando ya existe daño cardiovascular en desarrollo.

Por ello, sostiene que “uno no debería esperar la aparición de síntomas para hacerse chequeos”.

“Los chequeos preventivos son fundamentales. Hoy recomendamos que, desde los 30 años, cualquier persona con algún factor de riesgo cardiovascular comience a controlarse”.

2. “La presión alta se nota, yo me daría cuenta”

El médico internista de Clínica Biobío, el Dr. Juan Hermosilla, alerta que “la hipertensión arterial es la enfermedad crónica más prevalente en Chile, con un 25,4% según la última Encuesta Nacional de Calidad de Vida y Salud (ENCAVI)”.

“En la mayoría de los casos es completamente asintomática: ocasionalmente puede producir dolor de cabeza en la nuca o zumbido de oídos, pero solo cuando las cifras ya son muy elevadas o existe daño en órganos”.

Por este motivo, las revisiones periódicas son clave para la prevención y el tratamiento de potenciales enfermedades.

El cardiólogo de Clínica Dávila Vespucio, el Dr. Alberto Barría, detalla que “la hipertensión se detecta efectuando tomas de presión de manera seriada”.

“Estas pueden ser las habituales de la consulta médica o realizadas por otros profesionales de la salud”.

El médico general de Help Rescate, el Dr. Rodrigo Sagardia, agrega: “Una vez hecho el diagnóstico, cambiar el estilo de vida es importante, realizando actividad física leve a moderada, consumir poca sal y equilibrar la dieta en general”.

5 mitos sobre las enfermedades cardiovasculares, derribados por médicos. Foto: referencial.

3. “Soy joven, eso solo le pasa a los adultos mayores”

“Los infartos en pacientes jóvenes son hoy una preocupación real en la cardiología moderna”, aclara el Dr. Potthoff, de Clínica Santa María.

Y agrega: “Influyen los antecedentes familiares de enfermedad coronaria, el sedentarismo, el tabaquismo, el consumo de sustancias como los psicoestimulantes y los factores de riesgo clásicos como la hipertensión, el colesterol alto y las alteraciones del metabolismo del azúcar”.

“El estrés propio de la vida moderna también juega un rol importante en este contexto”.

4. “El estrés es solo mental, no afecta al corazón”

La psiquiatra de Clínica Dávila, la Dra. Eugenia Escorza, explica: “Cuando una persona vive bajo estrés constante, el organismo se mantiene activado en una respuesta de alerta o huida, liberando hormonas como la adrenalina y el cortisol. Esto puede aumentar la presión arterial con el tiempo, además de elevar la frecuencia cardíaca”.

“También se produce una mayor inflamación y un daño en el revestimiento de los vasos sanguíneos. A su vez, puede aumentar la tendencia a la coagulación, incrementando el riesgo de sufrir un infarto o un accidente cerebrovascular”.

5. “Hago ejercicio de vez en cuando, con eso basta”

El kinesiólogo de Clínica Ciudad del Mar, Mario Briones, asegura que “la mayor protección para el corazón se obtiene al pasar de una vida sedentaria a realizar actividad física de forma regular.”

“La recomendación es acumular al menos 150 minutos semanales de ejercicio moderado, o su equivalente en actividad vigorosa, y complementar con ejercicios de fuerza dos veces por semana. Además, reducir el tiempo que se pasa sentado es clave, especialmente en personas con diabetes, ya que el sedentarismo favorece un peor control de la glucosa y aumenta el riesgo de enfermedades cardiovasculares”.

Cabe recordar que si tienes dudas relacionadas a tu salud, siempre es recomendable consultar con especialistas para evaluar tu caso y las mejores formas de abordarlo.

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