El aterrizaje del teletrabajo: 5% de los asalariados lo mantiene y el 73,1% tiene estudios superiores completos

14.09.2020 FOTOGRAFIAS TEMATICAS DE TELETRABAJO MADRE JUNTO A SUS HIJOS, CUIDADO, MIENTRAS TRABAJA EN LINEA FOTO:PATRICIO FUENTES Y./LATERCERA COVID 19 - PANDEMIA - EMERGENCIA SANITARIA -ESTILO DE VIDA - CAMBIOS - ESTRES

La cifra está muy por debajo del peak alcanzando en el peor momento de la pandemia, que se produjo en el trimestre móvil junio-agosto de 2020, cuando llegó a superar el 20% del total de los trabajadores asalariados. El director del OCEC-UDP, Juan Bravo, sostiene que este tipo de trabajo se estabilizará en estos niveles.


El teletrabajo o trabajo a distancia fue una de las medidas fundamentales que implementaron las empresas, en el mundo y en Chile, para poder seguir funcionando en medio de la pandemia del coronavirus. Y a decir de los analistas, apuró en el tiempo el avance natural de esta modalidad laboral. Al mismo tiempo se mencionaba que esta nueva relación laboral había llegado para quedarse. Incluso fue una de las “soluciones” que el gobierno implementó en paralelo con el adelantamiento y extensión de las vacaciones de invierno de los estudiantes, para que los padres y madres pudieran seguir trabajando con los niños y niñas en sus casas.

Pero las cifras muestran que no hubo un cambio de tendencia, ni menos que el teletrabajo o trabajo a distancia sería la nueva forma de trabajar. Así lo reflejan los números del trimestre abril-junio de 2022, las que muestran que sólo el 5,2% de los trabajadores asalariados, esto es 334.498 de un universo de 6,4 millones se mantiene bajo esta modalidad.

La cifra está muy por debajo del peak alcanzando en el peor momento de la pandemia, que se produjo en el trimestre móvil junio-agosto de 2020, cuando llegó a superar el 20% del total de los trabajadores asalariados.

De acuerdo a un análisis del Observatorio del Contexto Económico de la Universidad Diego Portales (OCEC-UDP), la tendencia del teletrabajo se movió en línea con la evolución de la pandemia. Así a medida que la economía se comenzó a desconfinar fue bajando, y de ahí en más se movió en paralelo a los aumentos o retroceso en los casos de Covid 19 y de las restricciones a la movilidad asociado a ello que impuso la autoridad.

Así, el trabajo a distancia luego de su peak del 20,3% en junio-agosto en el peor momento de la pandemia, se mantuvo en niveles similares hasta el trimestre septiembre-noviembre de 2020, cuando marcó un 15,2% del total de asalariados, y ya hacia fines de ese mismo año se aceleró su reducción en cuanto comenzaron a levantarse las restricciones, cerrando el ejercicio con una participación de 13,3%.

Luego, tuvo un repunte pasajero durante la segunda ronda de cuarentenas masivas del segundo trimestre de 2021, pero llegando a un máximo de 14,4%. Nuevamente, cuando volvió a reabrirse la economía, a partir de julio de 2021, continuó la tendencia bajista del teletrabajo hasta estacionarse en niveles del 6% en los primeros meses de este año para luego volver a bajar al porcentaje actual.

Juan Bravo, director del OCEC-UDP sostiene que hoy que ya hemos dejado a tras las restricciones de movilidad y los ajustes que hicieron las empresas uno podría decir que ya estamos en niveles más permanentes del teletrabajo o trabajo a distancia. “Hubo una sobre expectativa y el reflejo de aquello fue la frase que se dijo que el teletrabajo llegó para quedarse. Nunca fue un formato mayoritario. En el peor momento de pandemia, el peak fue de 20,3%, eso significa que casi el 80% de los asalariados seguía realizando sus labores de manera presencial”.

Para Bravo, hubo sectores donde este fenómeno fue muy transitorio. “En el peor momento de la pandemia, por ejemplo, enseñanza tuvo un porcentaje llegó a niveles de 57%, pero fue un período corto de tiempo. Ahora, es 1,9% solamente”.

El detalle de las cifras muestra que la prevalencia de mujeres teletrabajando es persistentemente mayor a la de los hombres, lo que da cuenta de que son ellas quienes más utilizan esta herramienta como una manera de poder conciliar las obligaciones laborales con las responsabilidades familiares, lo cual está ligado a las diferencias en la asignación cultural de roles según el sexo de los integrantes del grupo familiar, explica Bravo. Así en el trimestre abril-junio 6,6% de las mujeres asalariadas realizaba este tipo de trabajo frente al 4,3%. “Este factor fue particularmente relevante durante la crisis sanitaria, toda vez que los establecimientos educacionales no estaban recibiendo presencialmente a los estudiantes”, puntualiza el economista.

Otro elemento que se destaca en este análisis es que el formato de teletrabajo es utilizado mayoritariamente por personas con educación superior completa. Al trimestre abril-junio 2022 el 73,1% de los asalariados que trabajaban desde su propio hogar contaba con este nivel educativo. Así, se describe que 9,1% de los que tienen este tipo de estudios realiza este tipo de labores lo que se traduce en 244.638 personas. Le sigue quienes tienen estudios superiores incompletos con 7,1% (34.525).

Por edad, quienes más se mantienen en modalidad teletrabajo o trabajo a distancia son quienes tienen entre 25 y 54 años, donde el 5,9% de ese segmento lo desarrolla. Y por tamaño de empresa, los trabajadores de las grandes empresas lideran con el 5,7% que se traduce en 153.996.

“Es positivo que se haya regulado, porque independiente de que sea un formato minoritario sí favorece a un segmento de trabajadores con mayor calificación, pero no se debe sobredimensionar este fenómeno”, subraya Bravo.

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Por sectores

Aunque la prevalencia del teletrabajo ha caído significativamente desde el peor momento de la pandemia, hay ramas en donde, al trimestre abril-junio 2022, la prevalencia es bastante superior al promedio nacional. Entre ellas, se sitúan las ramas de Comercio con 58.402, seguido por Información y Comunicaciones, con una prevalencia de asalariados que trabajan desde su propio hogar del 28% y Actividades financieras y de seguros, con el 24,4%. En el otro extremo, quienes menos lo realizan se encuentra actividades inmobiliarias con 8.574.

Según señala Juan Bravo, estas ramas tienden a ser más propicias al formato de teletrabajo debida a las características de las funciones de quienes trabajan en ellas. “En estos sectores sigue habiendo una porción relevante de empleos que cumple con los requisitos de que el trabajo a través de medios remotos mediante el uso de tecnologías puede realizarse con eficiencia similar a la presencialidad y, además, que por la naturaleza de sus actividades la necesidad o beneficio de la interacción con otros miembros del equipo es muy baja, lo que las hace óptimas para el formato de teletrabajo”, comenta el economista.

En su análisis sostiene que “muchas empresas se dieron cuenta que quizá pudiendo realizar el trabajo remoto, la eficiencia no era la misma que hacerla presencial y por eso los datos nos muestran que la mayoría de los trabajadores han vuelto a la presencialidad”. De esta manera subraya que “los datos indican una estabilidad en torno estas cifras”.

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