¿Cuántos antivacunas hay en Chile? Estudio en 149 países midió el nivel de confianza de la gente en las vacunas

Investigación británica muestra que cuando las personas tienen dudas respecto de la eficacia, seguridad e importancia de las vacunas, el rechazo a ellas puede aumentar.




El año pasado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que una de las 10 principales amenazas para la salud era la vacilación de las personas frente a las vacunas. ¿La razón? La disminución de la confianza en ellas, puede provocar retrasos o rechazos de vacunas capaces de prevenir enfermedades como el sarampión, polio y meningitis en todo el mundo.

En un contexto de pandemia a causa del virus Sars-Cov-2 y con cientos de vacunas en desarrollo que buscan detener el avance de este coronavirus, la revista especializada The Lancet publicó el estudio más grande sobre la confianza que tiene la población en las vacunas.

La investigación tomó en consideración la encuestas realizadas en 149 países y en las que participaron más de 284 mil personas.

El resultado fue un mapeo de las tendencias globales sobre la confianza de las vacunas, confianza que varía ampliamente entre países y regiones del mundo y de la que existe un indicio de aumento en algunos países europeos. En aquellos que están viviendo inestabilidad política y extremismo religioso, el escepticismo aumenta. Como conclusión general, los investigadores vieron un creciente escepticismo respecto de la seguridad de las vacunas y señalan que la difusión de información errónea en línea (redes sociales, por ejemplo) está amenazando los programas de vacunación en todo el mundo.

Heidi Larson de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres (Reino Unido) y quien dirigió la investigación, dice que “con las amenazas de enfermedades nuevas y emergentes, como la pandemia de Covid-19, es vital que supervisemos regularmente las actitudes del público para identificar rápidamente a los países y grupos con una confianza cada vez menor, de modo que podamos ayudar a orientar dónde necesitamos generar confianza para optimizar la aceptación de nuevos vacunas que salvan vidas”.

Larson, también directora de Vaccine Confidence Project (VCP) (iniciativa que ya tiene 10 años) junto a su equipo analizaron datos de 290 encuestas representativas a nivel nacional realizadas entre septiembre de 2015 y diciembre de 2019 como proyección para 2020, combinando datos publicados anteriormente de casi 250.000 respuestas de encuestas.

En este ranking y haciendo un promedio para el periodo 2015-2020, Chile aparece con el lugar 83 respecto de la seguridad de las vacunas (57,3% de personas que cree completamente seguras), en el puesto 73 si se pregunta por la eficacia y en el lugar 70, si la pregunta se refería a la importancia.

Nivel de confianza de la gente en las vacunas en Chile

La investigación consideró las encuestas realizadas entre el año 2015 y 2020 y así revisar si la confianza en la importancia, eficacia y seguridad. Según estos resultados, en Chile este año el 85% de las personas considera que las vacunas son importantes, el 63% cree que son efectivas y el 57% que son seguras.

María Luz Endeiza, infectóloga de la Clínica U. Andes señala pese a estas cifras, la cobertura de las vacunas que hay en Chile es buena. En 2019, por ejemplo, la adherencia de las vacunas incluidas en el PNI para los menores de 18 meses en el país fluctuó entre el 82% y el 95%, mientras que hasta junio de este año (cifras preliminares), el promedio de adherencia varía entre el 70 y el 99%.

“La cobertura en Chile es buena. De lo que más dudan las personas se sobre la seguridad, pero las personas se vacunan igual. En el tema de las vacunas y el por qué las personas no se vacunan es multifactorial, pero el gran porcentaje de la población si lo hace. De hecho, la vacunación en tiempo de pandemia no ha bajando tanto como se podría esperar. Con la vacuna de influenza, por ejemplo, se alcanzó un alto nivel de cobertura y en poco tiempo, se vacunaron muchas personas. Creo que ante de situaciones de susto y de riesgo de enfermar , las personas sí se vacunan. Hace dos o tres años, cuando se supo de casos de sarampión en el país, también aumentó la cobertura de esa vacuna”, dice la especialista.

Miguel O’Ryan, investigador del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII), señala en general, la población chilena ha sido altamente receptiva a las vacunas en la medida en que estas han sido parte del PNI que fue fuertemente impulsado en la década de los 70 en adelante.

“En la medida en que más grupos antivacunas se han hecho visible y se conocen algunas situaciones conflictivas con las vacunas como relación que se estableció entre timerosal y autismo, se puede especular y decir que la información sin fundamento o parcialmente cierta influye fácilmente en las personas. Un estudio que aún no se publica, muestra que cuando la población recibe vacunas y no es fidedigna, el nivel de vacunación puede disminuir”, dice O’Ryan. Como ejemplo, el investigador menciona lo ocurrido en Europa con el sarampión, cuando bajó la cobertura de esta vacuna y comenzaron a aparecer nuevos casos.

En Europa, durante un brote de sarampión, se notificaron más de 14.000 casos el año 2017 y 50 muertes en el periodo 2016-2017

Seguridad para la confianza

Mercedes López, investigadora del Instituto de Ciencias Biomédicas (ICBM) de la Facultad de Medicina de la U. de Chile y del Instituto Milenio de Inmunología e Inmunoterapia (IMII), dice que la idea de las vacunas pueden salvarnos de la pandemia actual es un grave error que atenta, precisamente contra la confianza en las vacunas porque las expectativas que hoy tiene la población son muy altas, y estas no siempre se cumplen.

“La pandemia no se trata con vacunas como no se trata con ventiladores mecánicos. A las vacunas hay que darles tiempo. Decir que son una panacea y que cuando se encuentre una el virus quedará en el pasado y podremos retomar la vida que teníamos antes, es el principal factor para la pérdida de confianza en las vacunas", explica la investigadora.

A su juicio, se debe enfatizar en que las vacunas se deben demorar lo necesario para saber si efectivamente previenen o no la infección, en qué porcentaje de pacientes, en qué tipo de pacientes, si previene el contagio o solo protege de desarrollar la forma grave de de la enfermedad. “Todo eso se define en la fase tres de la vacuna que es precisamente la que ahora están llevando a cabo varios desarrollos de vacunas contra Covid-19. Las vacunas son seguras y eficaces pero se miden con una fase tres que dure un tiempo adecuado, esta e}tapa no se puede apura, este es el que nos da el perfil con el que la vacuna se va a utilizar”, insiste López.

Según ella, los grupos antivacunas han hecho un grave daño a la credibilidad y confianza en las vacunas , pero también hay causado mella las autoridades que no declaran a las vacunas obligatorias poniendo la salud pública por encima de la voluntariedad y las también aquellos que consideran que las vacunas son una mercancía y no un bien común para toda la humanidad.

Endeiza señala que con la competencia existente para conseguir una vacuna contra Covid-19, el manejo político y la notoriedad que quieren alcanzar algunos, pone en juego la seguridad de la vacuna. Muchas de las vacunas que se están desarrollando ahora son en base a tecnología nueva, por lo que es probable que en algún minuto puedan tener consecuencias, porque no se han probado en el tiempo. Si las vacunas que se cree funcionarán, no lo hacen, se pierde la confianza de las personas, indica la especialista.

Hace dos años, el Consejo Asesor de Vacunas e Inmunizaciones (Cavei), presentó un documento en el que realiza consideraciones para la promoción de la adherencia a la vacunación en el país. “Las personas reticentes a las vacunas pertenecen a un grupo heterogéneo en cuanto a grados de indecisión sobre la vacunación en general o en vacunas específicas. Hay casos de aceptación de las vacunas con preocupación sobre ciertos aspectos, otros que rechazan o retrasan la administración de vacunas específicas, y un grupo que rechaza todas las vacunas. Las dudas en la vacunación es un proceso que podría presentarse desde una alta demanda de las vacunas hasta el rechazo total, vale decir una persona que exige se le administre las vacunas disponibles o que duda o rechaza definitivamente administrarse las vacunas que están definidas por el PNI”, señala el documento.

Unión Europea

Solo en Europa, el estudio evaluó los cambios más recientes en las percepciones de seguridad de las vacunas, porque en esta zona se han realizado con mayor frecuencia las encuestas

En esta zona se detectaron recientes pérdidas significativas en la confianza en la seguridad de las vacunas en Polonia (de 64% en 2018 a 53% en diciembre de 2019). Según la investigación, esto es reflejo del creciente impacto de los grupos antivacunas organizados a nivel local.

Otros países como Finlandia, Francia, Italia e Irlanda (además del Reino Unido), la confianza viene subiendo. “En Francia, donde la confianza en las vacunas ha sido persistentemente baja, ha habido un marcado aumento de la confianza, desde el 22% de los encuestados que estaban muy de acuerdo en que las vacunas son seguras en noviembre de 2018, al 30% en diciembre de 2019. En el Reino Unido, la confianza en las vacunas la seguridad aumentó del 47% en mayo de 2018 a alrededor del 52% en noviembre de 2019”, indica el informe

“Nuestros hallazgos sugieren que las personas no necesariamente descartan la importancia de vacunar a sus hijos incluso si tienen dudas sobre cuán seguras son las vacunas”, dice la coautora principal Clarissa Simas de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, Reino Unido. “El público parece comprender en general el valor de las vacunas, pero la comunidad científica y de salud pública necesita mejorar mucho para generar confianza pública en la seguridad de la vacunación, particularmente con la esperanza de una vacuna Covid-19”.

Hombres

Otro aspecto interesante de este estudio es que a la luz de los antecedentes, el ser hombre y tener menos años de educación formal se relaciona con una menor probabilidad de recibir la vacuna, mientras que confiar más en los trabajadores de la salud para obtener consejos médicos o de salud, en lugar de la familia, los amigos y otras fuentes no médicas para obtener consejos de salud, se asocia a más posibilidades de recibir la vacuna.

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