Estudio de los CDC de EE.UU. dice que más de la mitad de los contagios de Covid es producido por personas asintomáticas

Foto: Reuters

Un estudio de los CDC de EE.UU. determinó el grado de contagio de los pacientes presintomáticos, nunca sintomáticos y sintomáticos en una amplia gama de escenarios, relevando el rol de las personas que no saben que tienen la enfermedad en su propagación.




Desde el inicio de la pandemia de coronavirus, el caso de los pacientes asintomáticos ha sido objeto de discusión científica y de preocupación por parte de las autoridades sanitarias.

Ya en mayo de 2020 y en medio de la confusión de una pandemia que ya azotaba a gran parte del mundo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC, su sigla en inglés) de EE.UU. afirmaban que el 35% de los pacientes con coronavirus eran asintomáticos, y un 40% de las transmisiones ocurrían antes que un paciente se sintiera enfermo.

Entretanto, se conocieron casos como el de una persona asintomática que contagió a 23 personas en un bus, y en el que incluso, pasajeros sentados muy lejos del contagiado terminaron infectados. Tras la investigación, se determinó que el aire acondicionado simplemente recirculaba el aire dentro del autobús, lo que probablemente contribuyó a la propagación del patógeno.

Hoy, menos de un año después, y con una segunda ola desatada por el planeta, otro estudio publicado por JAMA Network Open tiene como objetivo determinar el nivel de transmisión del Sars-CoV-2 de individuos sintomático, presintomáticos y asintomáticos.

El reporte analiza casos de personas que nunca muestran síntomas (asintomáticos) y aquellos cuyos síntomas aún no han comenzado (presintomáticos), destacando la necesidad que las personas, independiente si se sienten bien o enfermas, usen la mascarilla, se laven las manos y permanezcan socialmente distante de los demás. Esto podría ayudar a reducir el riesgo de transmisión del virus, que ha matado a más de 1,98 millones de personas en todo el mundo.

Peligro silencioso

En su estudio, los investigadores buscaban evaluar la proporción de transmisiones de Sars-CoV-2 que ocurran en personas sin síntomas. Para esto, se llevó a cabo un metaanálisis utilizando datos de ocho estudios realizados en China para establecer el período de incubación a una media de cinco días, con un 95% de los individuos sintomáticos desarrollando síntomas al día 12.

La investigación exploró la cantidad relativa de transmisión de pacientes presintomáticos, nunca sintomáticos y sintomáticos en una amplia gama de escenarios en los que la proporción de transmisión de pacientes asintomáticos y el período infeccioso variaron de acuerdo con las mejores estimaciones publicadas.

Así, se mantuvo la duración del período infeccioso en 10 días y el peak de infecciosidad fue de 3 a 7 días. En general, aproximadamente el 59% de todas las infecciones provienen de la transmisión asintomática, el 35% por las personas presintomáticas y el 24% de quienes nunca presentan síntomas.

Por otro lado, al mantener el 24% de la transmisión de personas que nunca habían desarrollado síntomas y cambiando el peak de contagio un día antes al día 4, aumentó la transmisión presintomática al 43% y toda la transmisión asintomática a un 67%. En tanto, aumentar el pico de infecciosidad a 6 días disminuyó la transmisión presintomática al 27% y toda la transmisión asintomática al 51%.

El Dr. Ignacio Delama, infectólogo y académico de la Facultad de Medicina de la Universidad Austral, señala que “aunque se trata de un estudio con mucha credibilidad, se basa en un modelo estimado del que no se sabe el porcentaje real. Aún así, es importante porque generalmente detectamos a los pacientes sintomáticos. Los pacientes asintomáticos pueden tener mayor capacidad de contagio, y al hacer las pesquisas puede que contagien a más gente sin que se sepa y sin que se detecte”.

El Dr. Michel Serri, infectólogo de la Clínica Dávila, cuenta que “en la primera ola, en general nuestro país tuvo pocos casos asintomáticos -15% aproximadamente-, y en esta segunda ola los reportes han aumentado hasta un 30% en promedio, pero esto ocurre porque hay mas trazabilidad y búsqueda activa, que ayuda a encontrar más de estos casos. Eso es importante porque en los casos sintomáticos la población ya es consciente que si tiene síntomas debe ir a hacerse el examen, y la gran mayoría se aísla. Pero el problema con los asintomáticos es que al no haber síntomas: la gente hace su vida normal, se saca la mascarilla, va a reuniones sociales y ahí es donde transmiten la infección”.

“La detección de asintomáticos es muy relevante para el control de la enfermedad, porque mientras más casos detectemos, más disminuimos la tasa de transmisibilidad comunitaria del virus. Para ello hay que tener buena trazabilidad y búsqueda activa de casos, lo que no ocurrió en la primera ola. Además, antes, para hacerse el examen había que tener síntomas, y después en junio o julio se empezó a apoyar mas la trazabilidad, y tuvimos mas detección de asintomáticos. Por esto, es vital disminuir las trabas para que la gente se haga los exámenes”, agrega Serri.

La Dra. Milena Chiappe, infectóloga de la Clínica Santa María, señala que “dado que la gran contagiosidad del virus proviene de este grupo de pacientes asintomáticos, el uso de mascarilla, distancia social, evitar aglomeraciones, son la única forma de evitar el contagio. De acuerdo con lo anterior, medidas como la toma de temperatura pierden fuerza frente a otras que son más efectivas como el aislamiento, lavado frecuente de manos, uso de mascarilla y evitar reuniones. Aislar a los pacientes sintomáticos es una medida posterior y debe ser aún más extrema”, afirma.

Milena Chiappe.

“Si sólo pesquisamos a los sintomáticos nos vamos a quedar en mayor medida con gente contagiante, que en un momento pueden ser importantes para aumentar los brotes o aumento de casos. Si no somos capaces de detectar los casos asintomáticos con tiempo, la pandemia no se podrá bloquear”, sostiene Ignacio Delama.

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