Odette Freundlich

Odette Freundlich

Directora del Centro Miintimidad Kinesióloga especialista en sexualidad y disfunciones del suelo pelviano

Qué Pasa

¿Por qué a las mujeres nos cuesta decir lo que nos gusta en el sexo?

Muchas mujeres lamentablemente no saben qué y cómo les gusta, de qué manera les agrada ser acariciadas, en qué lugar del cuerpo les es más placentero, con qué intensidad, por dónde empezar y dónde terminar. Otras tienen vergüenza.


Hace mucho me pregunto por qué a las mujeres en general les cuesta tanto decir a su pareja qué les gusta en los encuentros íntimos.

En otro orden de cosas, nos es más fácil expresarnos y decir si una determinada comida, una prenda de vestir, una actividad recreativa, nos gusta o no, pero, ¿qué está ocurriendo en el ámbito de la sexualidad, que nos permitimos aceptar ciertas prácticas y situaciones, con las cuales no nos sentimos cómodas?

Las hipótesis son varias, entre ellas, puedo mencionar que muchas mujeres lamentablemente no saben qué y cómo les gusta, de qué manera les agrada ser acariciadas, en qué lugar del cuerpo les es más placentero, con qué intensidad, por dónde empezar y dónde terminar.

Otra alternativa, es que les da pudor o vergüenza guiar a su pareja en sus preferencias sexuales, pues sienten que él debiera descubrirlo y tener la suficiente sensibilidad y empatía como para lograrlo.

Y otra opción es el temor a ser abandonadas si manifiestan deseos o peticiones distintas a las que su pareja propone.

La comunicación en el ámbito de la sexualidad es imprescindible, para lograr una relación sana, satisfactoria y placentera.

Las parejas que llegan a Centro Miintimidad a pedir ayuda en distintos ámbitos, pasan por una evaluación diagnóstica y a medida que avanza el tratamiento, les pido de tarea que realicen en forma individual y sin ayudarse, un dibujo de un mapa erótico de sus zonas erógenas y de las áreas que creen que lo son para su pareja.

En la sesión siguiente, conversamos la tarea y se exponen los dibujos. Con sorpresa, son muchas las parejas que se dan cuenta que lo que pensaban que era satisfactorio para él o ella no lo era y que las zonas erógenas tampoco coincidían.

Uno de los pacientes llamado Pedro, manifestaba que “no puedo creer que he pasado tantos años practicando la misma rutina en las relaciones sexuales con mi señora y ella nunca me dijo que no le gustaba como lo hacía”.

Siempre aconsejo a mis pacientes estar presentes y conscientes en los encuentros íntimos, a focalizarse en sus sensaciones, a manifestar qué les gusta, a conectarse con el propio placer, a escuchar las peticiones sexuales de su pareja y guiarl@s.

Por lo tanto, anímense a preguntarle a su pareja qué le gusta, acepten ser guiad@s, ábranse a la posibilidad de nuevos repertorios, comuníquense, para lograr una sexualidad sana, placentera y una relación de pareja más feliz.



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