Trabajadores aglomerados, mala ventilación, viajes en bus: el desconfinamiento y el peligro de rebrotes

Foto: Reuters

El progresivo regreso a las actividades normales después de las cuarentenas no está exento de riesgos. Oficinas y transporte público son algunas de las zonas donde en otros países se han vivido importantes rebrotes.




A pesar de que el Covid-19 se ha debilitado, y muchos países han vuelto a la denominada “nueva normalidad”, en algunos lugares del mundo se han producido peligrosos rebrotes. Ocurrió en Corea del Sur, Estados Unidos y China, por ejemplo.

Debido a cifras alentadores, las autoridades sanitarias comenzaron a reabrir las ciudades, pero cuidadosamente, con distanciamiento social, buena ventilación en espacios cerrados y uso de mascarillas, entre otras medidas.

Sin embargo, y a pesar de contar con diferentes planes de desconfinamiento, existen escenarios que representan un serio riesgo de contagio. Ese peligro exponencial está dado por parámetros como el número de personas en un lugar, el espacio, el comportamiento, las medidas sanitarias y el tiempo de interacción, pues cuanto más se extienda el lapso en esos espacios más posibilidades hay de infectarse (ver infografía).

Un estudio realizado en Corea del Sur, por ejemplo, demostró que en una oficina de un centro de atención telefónica, hubo varios brotes, según las condiciones en las que trabajaban las personas.

El trabajo detalla que el coronavirus causado por el virus SARS-CoV-2, “puede ser excepcionalmente contagioso en entornos de oficina abarrotados, como un centro de llamadas”.

Existen lugares, habituales para todos, que favorecen el contagio, condición que se da con riesgo bajo en la casa o paseando al perro, con riesgo medio, al ir a un supermercado o a un hospital, riesgo medio alto, al asistir a la oficina y riesgo alto, situación que se produce con deportes de contacto, transporte público o en fiestas. La duración de la interacción (o contacto) probablemente es el principal facilitador para una mayor difusión de SARS-CoV-2, indica el estudio en Corea del Sur.

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