Manifiesto de José Manuel Salcedo, publicista del No: “La alegría era la posibilidad de tener elecciones libres. Nada más”.

Nunca propusimos que la alegría significaba una política a largo plazo. Si alguien vio la franja del No sabe perfectamente el sentido que le dimos al eslogan “La alegría ya viene”. La alegría era la posibilidad de tener elecciones libres el próximo año. Es majadero insistir en que la alegría no llegó. Quizás hay alguien que le interesa políticamente afirmar esa idea y que eso se difunda.


Después del triunfo del No tuve un sentimiento de pena. Hubo una fiesta, pero prefería irme para mi casa. Estaba triste, porque se había acabado algo que nunca se iba a repetir y nunca más iba a vivir esa sensación. Fue una experiencia única.

Tengo sentimientos encontrados con la película del No. Supuestamente, el personaje de Gael García Bernal estaba basado en mí, pero en realidad era un refrito de la realidad de muchos otros publicistas. Fue una buena película desde la ficción, pero tenía piezas documentales que daban la sensación de que esto era un relato histórico. La idea que plantea de este súper hombre publicitario que llega del extranjero y que resolvió todos los problemas nunca fue así.

Era un 9 bastante bueno para el fútbol. Era hincha de la U y jugué bastante en mi juventud, hasta los primeros años de la universidad. Luego me dediqué al baby fútbol.

Me parece una frescura que el gobierno de Piñera haga homenajes por los 30 años del No. Es un oportunismo dePiñera. Quizás estuvo por el No, pero hizo esta ceremonia con pura gente que estuvo por el Sí. Es inexplicable

Me pregunto hasta el día de hoy, ¿por qué no tuvimos miedo en dictadura? Y no tengo respuestas. Pero nunca tuvimos miedo. Uno piensa ahora, ¿como no nos dábamos cuenta de que nos podía pasar algo? Creo haber entendido hace poco lo que pasaba: hicimos lo que había que hacer.

Estudié Derecho, pero luego pasé por Teatro y terminé en Publicidad. Estudié en la Universidad de Chile y egresé. Sin embargo, me gustaba mucho el Teatro Ictus y me terminé enamorando. Por circunstancias fortuitas llegue ahí y me incorporé rápidamente a lo que hacían. Después, para poder sobrevivir terminé trabajando en publicidad.

En 1977 la Dina me incendió una carpa donde estaba haciendo una obra de teatro. Con Jaime Vadell creamos la compañía La Feria y lo primero que hicimos fue una obra que usaba textos de Nicanor Parra. Alcanzamos a hacer funciones por 10 o 12 días. De pronto, en la noche, encontramos la carpa toda quemada. Nos incendiaron todo y no pudimos hacer nada.

Nunca propusimos que la alegría significaba una política a largo plazo. Si alguien vio la franja del No sabe perfectamente el sentido que le dimos al eslogan “La alegría ya viene”. La alegría era la posibilidad de tener elecciones libres el próximo año. Es majadero insistir en que la alegría no llegó. Quizás hay alguien que le interesa políticamente afirmar esa idea y que eso se difunda.

Actué en La Manivela, un programa de televisión que fue un hito. Teníamos 50 puntos de rating, era una locura. Me gustaba la comedia dramática. Lo último que hice fue un pequeño papel en Ecos del Desierto, donde interpreté al juez Guzmán.

Mi generación ha envejecido bien. La mayoría estamos en edad para jubilarnos, pero algunos, como Ricardo Lagos o Eduardo Frei, siguen activos.

El gran desafío de las campañas políticas es volver a convocar a la gente. Trabajé en campañas en las que votaba mucha gente, como las de Patricio Aylwin o Eduardo Frei. Esas cifras ahora parecen lejanas. Sinceramente, no sé qué se puede hacer para que la gente vuelva a votar en masa.

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