Manifiesto de Santiago Pavlovic, periodista de TVN: “La filtración del contrato de Jaime de Aguirre fue una cuestión mafiosa”

En su manifiesto, el periodista, conductor y exrepresentante de los trabajadores en el directorio de TVN, se refiere en duros términos a la forma en que se filtraron los detalles del contrato de Jaime de Aguirre. También a la pérdida de su ojo, a sus infidelidades, a la muerte de su nieto y a los dos hijos que tuvo después de los 60 años.


La pérdida de mi ojo es un trauma que ha durado mucho tiempo. Lo perdí en un accidente jugando a la guerra con mi hermano. Eso me marcó. Tú piensas que eres muy feo, los niños te empiezan a hacer bromas y te vas aislando. Me dediqué a subir cerros para estar solo. Usé lentes oscuros hasta los 40 años, incluso en la noche, hasta que pasé al parche. Jamás pensé que iba a trabajar en televisión, en mi cabeza eso era para gente guapa.

Me parece mafioso que el presidente del directorio de TVN aparezca filtrando un documento para sacar a Jaime de Aguirre. Los sueldos de los ejecutivos del canal son desproporcionados y pienso que hay que regularlos hacia abajo, por la realidad que estamos pasando, pero son dos cosas que van por separado. Una cosa es la renta y otra cosa son los procedimientos internos, que en este caso han sido de mala clase y no se condicen con la actitud que debe tener una persona que está llegando al canal.

Dejé de creer en Dios. Eduqué a mis primeros hijos en colegios religiosos y nunca les dije que mis creencias se estaban desmoronando. Para mí, estar en una misa era un problema, incluso físicamente, no quería estar de rodillas, pararme y sentarme a cada rato. A diferencia de muchas personas, mi problema no es con la Iglesia, sino con Dios. Decidí no creer luego de un largo tiempo de reflexión.

No pensé en ser papá dos veces con más de 60 años. Es curioso, tengo un nieto que nació el mismo día en que nació mi hijo. Los disfruto más y ellos me disfrutan más que mis primeros hijos, porque ahora estoy más en la casa. De todas maneras, soy un papá complicado. Quiero que se saquen buenas notas, que estudien, y eso me hace ser muy pesado. Me angustia saber que me voy a morir y no los voy a ver cuando sean adultos. Me desespera la muerte.

No recuerdo a mis padres dándome un beso. Cuando perdí el ojo, lo único que recuerdo es que mi papá entró y no me dio un abrazo, simplemente dijo: “Que trago tan amargo”, y se fue. No eran buenos para demostrar cariño. Tampoco los vi darse un beso entre ellos.

No fui un buen marido, debo confesar que la fidelidad no era mi fuerte. Me casé muy joven y tenía la sensación de que me habían faltado relaciones de pareja. En la universidad tuve un mayor encuentro con mujeres, eso fue un tema. Después nos separamos. No fui un buen marido, pero traté de ser un buen padre.

La muerte mi nieto Clemente es un dolor muy terrible. Cuando llegué a la clínica parecía que aún estaba vivo. Era un niño precioso. Ver a Cristián (Warnken) y a mi hija Danitza llorar tan desgarrados fue muy atroz. Era una pareja tan feliz y agradable. De repente se les derrumbó todo el mundo. Esa imagen no la aparto de mi memoria: un niño que parecía que estaba dormido y ellos dos llorando al lado de la cama. Es un balazo que te llega al corazón.

Es un sueño de muchos que en el directorio de TVN haya gente con criterio. Recuerdo haber estado en administraciones con José Zalaquett, Juan de Dios Larraín o Lucía Santa Cruz. Eran personas que no sabían tanto de televisión, pero con una cultura especial. Tú los escuchabas hablar y eran personas de fuste, muy inteligentes y al margen de las cosas pequeñas. Eso se ha perdido.

Me han pedido que participe de las redes sociales, pero siempre me he negado. Me da una rabia tremenda ver los comentarios que salen de las noticias, las obscenidades que dice la gente respecto de los políticos. Es pura miseria, calumnias e injurias disfrazadas de libertad de expresión. No quiero participar de eso.

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