Alexis: El salto de la cancha al cine

Foto: Sergio López/Fabula

En plena etapa de montaje, la película Mi amigo Alexis se estrenará a fines de mayo. En la cinta, el futbolista se encarna a sí mismo, como consejero del niño protagonista. ¿Cómo tomar a una figura como Alexis Sánchez y convertirlo en inspiración para un filme? El director y la guionista responden la pregunta, y en esa historia de una metamorfosis incluyen anécdotas de rodaje. También habla el actor Daniel Muñoz, uno de sus compañeros de elenco.


Lo disimulaba en la conferencia de prensa, pero Reinaldo Rueda estaba enojado. Enojado por perder 3-2 ante una Costa Rica llena de suplentes, y sobre todo por lo mal que jugaron sus pupilos. En vez de darles libre, como habían acordado, el DT golpeó la mesa: los dejó castigados un día más en Juan Pinto Durán.

Pagó caro el encierro Alexis Sánchez, quien había vivido una amarga noche aquel viernes 16 de noviembre: se perdió un penal tras picar la pelota como ante Argentina en la final de la Copa América 2015, pero el arquero costarricense adivinó la travesura y amasó el tirito entre sus guantes.

Al día siguiente, Sánchez debía presentarse a las grabaciones de su propia película Mi amigo Alexis, pero dejó a la producción con los crespos hechos. Rueda no cedió y recién el domingo el crack de la Roja se apersonó por la población Roosevelt de Recoleta, en los faldeos del cerro San Cristóbal, escenario de la mayor cantidad de tomas.

“¿Cómo te perdís el penal?”, le preguntó socarronamente el niño actor Marco Baeza a Sánchez, apenas lo vio acercarse a las cámaras. El jugador achinó los ojos de pura risa.

Marco, el elegido para encarnar en el filme a Alexis cuando niño, ya sentía la confianza necesaria para gastarle una broma como esa, pues sumaban varias jornadas compartidas de filmación.

“Teníamos que adaptarnos a los tiempos de Alexis. Ese día calculábamos que Chile iba a ganarle a Costa Rica y que los jugadores tendrían la tarde libre. Pero perdieron, los dejaron concentrados y Alexis no llegó a la grabación. Nos quedamos con la mesa servida”, dice entre risas el director de la película, Alejandro Fernández Almendras (AFA), sentado frente a la guionista Josefina Fernández en la terraza de Fabula, productora de la galardonada Una mujer fantástica y ahora a cargo de Mi amigo Alexis.

Nace una idea

El salto de Alexis de la cancha al cine cobró forma a partir de una idea de Vibra Marketing, empresa que vela por su imagen y contratos. “Hace varios años nos llegaron propuestas de contenidos audiovisuales para Alexis, pero no nos parecieron atractivos. Hasta que en agosto de 2016 tomamos la decisión de empujar un proyecto de película y se lo presentamos. A Alexis le pareció, y nos contó cómo se imaginaba la película. Nunca se planteó como un espejo de su vida”, aclara el gerente general de Vibra, Enrique González.

A comienzos de 2017, Vibra contactó a Fabula, de los hermanos Juan de Dios y Pablo Larraín. “Queríamos una película con contenido, y nos pareció que en Fabula estaba el equipo más correcto”, explica González, quien asegura que el proyecto fue financiado casi íntegramente por Vibra. Un porcentaje menor fue invertido por Fabula. Del bolsillo de Alexis no salió dinero, dice el gerente general. Y agrega que el costo total de la película fue superior al millón de dólares. El rodaje terminó en diciembre pasado, hoy la cinta está en el proceso de montaje y su estreno está programado para el 30 de mayo.

Acogida la propuesta, a mediados del año pasado los hermanos Larraín telefonearon a la guionista Josefina Fernández, autora de la historia de la serie Los archivos del cardenal y colaboradora en las teleseries Alguien te mira, ¿Dónde está Elisa? y Perdona nuestros pecados. Además, y éste dato es relevante, escribió el guión de 62: Historia de un Mundial.

La guionista de Mi amigo Alexis, Josefina Fernández. | Foto: Luis Sevilla Fajardo

“Soy súper futbolera. Hice mi práctica de periodista en Deportes y venía con la historia de la serie del Mundial de 1962. Además me encanta Alexis, es mi jugador favorito de la selección”, cuenta Josefina. Trabajó la historia junto a Mauricio Dupuis; y luego sumó a Diego Ayala y Aníbal Jofré al equipo de guionistas. “Decidí que la historia era la de un niño que conoce a Alexis. Es difícil una biopic (película biográfica) de Alexis porque aún es súper joven”, dice.

Alejandro Fernández, el director, dice que su ingreso al proyecto “fue tarde, comparado en general con el tiempo que toma una película. Fue todo muy imprevisto. Tuvimos reunión con Alexis en julio para saber por dónde iría la historia, y en noviembre empezamos a grabar”. Con cuatro obras de raigambre social en su filmografía (Huacho, Sentados frente al fuego, Matar a un hombre y Aquí no ha pasado nada), Fernández no necesitó ver más jugadas de Alexis para extrapolar el guión a la pantalla.

Optó por remar a contracorriente de la “expectativa” de la película: “La gente sigue pensando que es la historia de un niño que quiere ser futbolista, y el niño protagonista (Tito) no quiere ser futbolista, sino arquitecto. Le gusta jugar, pero el papá (Héctor, interpretado por Daniel Muñoz), futbolista frustrado, sí quiere que sea jugador profesional porque entiende que las posibilidades de llegar a la universidad son mucho menores que las de ser futbolista en el contexto chileno”. En medio de ese conflicto, Tito conoce accidentalmente a Alexis, quien en la película hace de sí mismo y se convierte en un aliado del niño.

Josefina Fernández, en tanto, se devoró todas las biografías del seleccionado chileno para pensar qué atmósfera retratar en la cinta. “Partí con el libro de Danilo Díaz, El Tenor del Pueblo”, dice. Leyó perfiles en medios ingleses como The Guardian, y se repitió varias veces la extensa entrevista que Alexis concedió a Canal 13, en la que muestra esbozos de su faceta teatral y desde donde Stefan Kramer extrajo las muletillas del “cabro chico” y el “¿mi intindí?” para su celebrada imitación.

Cuando la guionista se reunió finalmente con Sánchez, en julio pasado, éste le contó que le encantaba la mexicana Coco, y quería que su película transmitiera ese nivel de sensibilidad. Josefina Fernández vio además Rocky, la favorita de Alexis. También Creed.

En el rodaje

A Alexis no fue necesario dirigirlo ni entregarle muchas instrucciones. No es el estilo de dirección de Fernández Almendras, quien le dio amplio margen de libertad en su actuación. Sánchez leía un par de veces el libreto y ya. Sólo grabó escenas en Santiago. En Tocopilla, dice el director, hubiese sido imposible con tanta marea humana en torno a su figura.

El actor Daniel Muñoz recuerda los días de grabaciones con él. “Es un jugador innato, llegaba a jugar las escenas. Me tocó verlo interactuar con los niños. Es un líder, pero uno más del grupo. Estaba preocupado de lo que tenía que decir y cómo decirlo. Después de hacerlo me preguntaba: ‘¿cómo lo hice? Usted es el que sabe’. Guardo un recuerdo agradable, porque no llegó con una actitud soberbia, aun con toda su fama y prestigio. Era la actitud de alguien que quiere aprender del resto, escuchar. Eso habla muy bien de él”.

Alejandro Fernández comenta que a Sánchez se le vio cómodo también detrás de las cámaras. “Es buen actor, al principio estaba un poco tieso, pero después se soltó. Incluso se ponía a dirigir. Tiene súper buena intuición como director. No opinaba mucho sobre las cámaras, pero sí sobre lo que en cine llamamos blocking, que es el movimiento de los actores en la escena. Les decía ‘tú te movís por aquí, tú entrai por acá’. Nos ayudaba con los diálogos. Creo que en el fondo él quiere ser director”, dice y se ríe. Josefina asiente y estalla también en risas.

Alejandro Fernández, director de Mi amigo Alexis. | Foto: Luis Sevilla Fajardo

Alexis se involucró en todas las fases de la película, salvo en el casting de los pequeños actores, que quedó en manos de AFA. El 3 de octubre, Fabula convocó a niños de todo Chile a enviar videos por WhatsApp dominando la pelota. Llegaron más de mil. Tras un mes de revisión fueron elegidos Luciano González (Tito, el protagonista), Darío Salazar (Chelo, su amigo) y Marco Baeza (Alexis cuando niño). Sánchez los llamó por videoconferencia desde su dormitorio en Manchester para darles la noticia. “Alexis desarrolló una amistad muy bonita con los tres niños, siempre los abrazaba”, recuerda el director.

Enrique González, de Vibra, cuenta que el reto para Alexis en esta cinta fue hacer diálogos más largos. “Él ya tenía un camino recorrido con la publicidad, entonces no me sorprendió su buena actuación. Tiene mucho ángel en la cámara. Conoce algunos tecnicismos del cine, como los planos. Pero como ahora tenía que hablar mucho, debió desarrollar nuevas habilidades y AFA le sacó harto trote”, cuenta González, quien siguió los pasos de Alexis en las filmaciones en Recoleta.

El goleador histórico de la Roja cuidaba hasta el mínimo detalle en las grabaciones. Una lesión en el rodaje le acarrearía problemas en su club y en la selección chilena. El director tampoco quería arriesgarse. “No le pedíamos un esfuerzo físico extraordinario. En la película juega pichangas, sube unas escaleras. Hizo abdominales, pero no a la intensidad normal, para no tener una lesión tonta”, precisa AFA.

Según Enrique González, Alexis sigue atento la posproducción de la película. “Nos manda mensajes por WhatsApp. Está muy pendiente de la película, desde el teaser (que él mismo dio a conocer hace unos días en su Twitter), hasta un primer armado que le mandaremos para que lo revise”, dice el gerente general de Vibra, cuyo otro socio en esa agencia es el representante del jugador, Fernando Felicevich.

El balón y la crítica

La infancia de Alexis, adelanta Josefina Fernández, es encarnada en la película por Marco Baeza a través del recurso del flashback. Hay capítulos de esa historia, como cuando se escapaba a la playa a patear un balón, sus correrías por la cancha de tierra de Tocopilla y sus paseos en una bicicleta sin ruedas.

Tito, el niño protagonista, también comparte cosas con la vida del tocopillano. “Las historias de Tito y la de Alexis parten del mismo nivel: ambos vienen de lugares muy marginales, pero la reacción del niño es distinta. Tito es bueno para la pelota, pero no quiere ser futbolista. En cambio a Alexis le decían el Dilla cuando chico: según él era por ‘ardilla’, porque le gustaba subirse a los árboles a buscar la pelota, pero quienes lo conocen dicen que era por ‘pesadilla’, hiperkinético, hinchapelotas”, cuenta Josefina Fernández.

El director agrega que el contenido de la cinta “no está descontextualizado de la sociedad chilena. Es una película sobre dejar que tus niños sean lo que ellos quieran ser. Es una crítica hacia esa obsesión de los padres de proyectar sus propios sueños frustrados en sus hijos y obligarlos a tomar un camino”.

-¿Ahí radica el trasfondo social de la película?
-Exactamente. La presión de los niños buenos para la pelota no es la misma que tenían antes. Porque los padres tienen fe en que sus hijos los sacarán de la pobreza; y no sólo a ellos, sino que a todo el barrio. Cosas que antes eran placenteras ahora se han vuelto mercancía. Los padres ven a sus hijos como un producto.

Coincide el actor Daniel Muñoz: “El padre es el antagonista de la historia. Tiene una frustración producto de sus vicios de juventud. Su gran sueño se truncó y ve en su hijo la posibilidad de revertir su mala suerte. Al tratar de ayudar a su hijo, lo hace infeliz. Alexis es el que intercede en esta relación padre-hijo. Inicia una amistad con el niño y lo aconseja. Ve más la felicidad de este niño que su posible futuro profesional. Y eso es muy noble es esta parábola familiar de cómo debe ser una relación entre un padre y un hijo”.

En todo caso, Josefina Fernández aclara que la película se aparta del manido discurso de que “aquel que se esfuerza, lo consigue, porque en la realidad chilena las oportunidades aún están dadas por el apellido”. El director está de acuerdo: “En Chile, el colegio donde estudias determina qué puedes hacer de tu vida”, y esa crítica subyace, en cierta medida, en el filme.

Distendidos

Alejandro Fernández reconoce que le sorprendió que Alexis conservara un espíritu juguetón, a pesar de su dilatada trayectoria: “Cuando uno piensa en un futbolista, lo hace desde el esfuerzo, el sacrificio. Pero él lo ve todo por el amor y el placer de jugar fútbol. No se saca una máscara, no hay una cara pública y otra privada de Alexis: es lo mismo”. Disfrutaba compartir con todo el equipo de producción. En un minuto de confianza, hasta le insinuó al jefe de iluminación, fanático de la U, que en un futuro cercano vestiría de azul.

“¿Cómo me vería jugando con el Chueco Mena y Marcelo Díaz?”, le dijo.

Josefina Fernández dice que esa característica de Sánchez fue clave. “Había que incluirlo en el guión. Porque la historia de un futbolista siempre es de superación, pero el punto que nos dijo Alexis, sobre su goce por jugar, me hizo entender desde dónde tenía que estar esa mirada”.

La guionista tuvo un solo encuentro cara a cara con Alexis. Fue una reunión de dos horas, donde participaron también el director y personas de Fabula y de Vibra. Josefina Fernández recuerda que Sánchez fue muy lúcido al explicar lo que le importaba de la película: transmitir que hacer lo que uno ama es lo más importante. Al final, se tomó una selfie con él.

Alejandro Fernández, en cambio, ni siquiera le pidió que le autografiara una camiseta para su hijo. Sólo le alcanzó a firmar uno de los papeles del guión en la última toma antes de su retorno a Inglaterra. “Me dio vergüenza. Todo el mundo pidiéndole autógrafos, y más encima que lo moleste el director de la película”, se ríe.

AFA repite que en todas sus películas deja espacio a sus actores para la improvisación. El guión, en ese sentido, fue en este rodaje sólo una pauta sugerida para los personajes, más aún si la cinta involucraba a niños. Una escena en particular le hizo entender cuán consciente es Sánchez de su llegada con los más pequeños y cómo penetra su mensaje. Cuenta que el libreto indicaba que Alexis debía pronunciar la popular expresión “comer zapallo detrás de la puerta para engordar las piernas”. Pero antes de entrar en el tiro de cámara, Sánchez lo meditó y llegó a una conclusión: no decir literalmente la frase y optar por otra.
“Si yo digo en la película que los niños tienen que comer zapallo detrás de la puerta, los niños lo entenderán textual y van a comer zapallo detrás de la puerta”, pensó en voz alta Alexis, frente a su primer jefe cinematográfico.

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