Por Alexis Paiva Mack¿Existe un mayor riesgo de guerra nuclear? Informe detecta que potencias han ampliado y modernizado sus arsenales
La evaluación anual del SIPRI afirma que Rusia y EEUU poseen conjuntamente cerca del 83% de todas las ojivas nucleares utilizables, pero que esta proporción se está reduciendo por el crecimiento de otros arsenales. El Doctor en Estudios Internacionales, Hugo Harvey, analiza las claves del informe.

El Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) presentó a principios de junio su Anuario SIPRI 2026, evaluación anual en la que analizan el estado de los armamentos, el desarme y la seguridad internacional.
De acuerdo al grupo de investigación con sede en Suecia, los nueves Estados con armas nucleares continuaron sus programas de modernización y mejora de sus arsenales en 2025.
Estos son, según el SIPRI: Estados Unidos, Rusia, Reino Unido, Francia, China, India, Pakistán, Corea del Norte e Israel.
Junto con ello, la mayoría de estos Estados desplegó nuevos sistemas de armas nucleares o con capacidad nuclear durante el año.
Según las investigaciones del SIPRI, del inventario mundial estimado en 12.187 ojivas en enero de 2026, unas 9.745 estaban en arsenales militares para un uso potencial.
Estiman que 4.012 de esas ojivas estaban desplegadas con misiles y aeronaves, mientras que el resto se encontraba en almacenamiento central.
Precisan que entre 2.100 y 2.200 de las ojivas desplegadas se mantenían en estado de alta alerta operativa en misiles balísticos.

“Casi todas estas ojivas pertenecían a Rusia o a Estados Unidos y, en menor medida, a Francia y Reino Unido, pero China e India podrían estar desplegando ocasionalmente un pequeño número de ojivas montadas en misiles en tiempos de paz”, asegura el grupo de expertos.
El director del SIPRI, Karim Haggag, declaró a través de un comunicado: “Voces influyentes, incluidos algunos líderes mundiales, defienden las armas nucleares como garantía frente a un ataque de un Estado hostil. Pero hacer que las estrategias nacionales de defensa y seguridad dependan —o dependan más— de las armas nucleares podría aumentar significativamente los riesgos nucleares”.
“Los peligros asociados a las armas nucleares crecen debido a los avances en la tecnología armamentística, la ruptura del control de armas nucleares y el aumento de las tensiones geopolíticas, entre otros factores. Al mismo tiempo, los acontecimientos mundiales —en particular el estallido del conflicto entre India y Pakistán, ambos con armas nucleares— cuestionan la lógica de la disuasión nuclear”.
Por su parte, el investigador sénior asociado del Programa de Armas de Destrucción Masiva del SIPRI y director del Proyecto de Información Nuclear de la Federación de Científicos Estadounidenses (FAS), Hans M. Kristensen, comentó: “Cada vez hay más indicios de que los Estados con armas nucleares están dejando de lado, e incluso abandonando, sus compromisos de desarme y, en cambio, exhiben su fuerza nuclear”.

“Al recurrir a soluciones nucleares, los Estados están creando nuevos riesgos y alimentando dinámicas de carrera armamentística”.
El Anuario SIPRI 2026 sostiene que Rusia y Estados Unidos poseen conjuntamente alrededor del 83% de todas las ojivas nucleares almacenadas (es decir, utilizables). Sin embargo, agrega, esta proporción conjunta se está reduciendo ligeramente debido al crecimiento de los demás arsenales nucleares del mundo.
Según el grupo de expertos, China está ampliando su arsenal nuclear más rápido que cualquier otro país, hasta el punto en que alcanzó alrededor de 620 ojivas nucleares a principios de este año.
El siguiente cuadro elaborado por el SIPRI en base a sus estimaciones refleja cómo han cambiado los arsenales nucleares mundiales durante el último año.
En conversación con La Tercera, el Doctor en Estudios Internacionales y Oficial del Ejército de Chile en retiro, Hugo Harvey, quien también es académico de la Universidad de las Américas, analiza las claves del informe presentado por el SIPRI.

¿Qué lugar ocupa la lógica de la disuasión nuclear dentro del contexto geopolítico que vemos en la actualidad?
—La disuasión nuclear ha recuperado una posición central en la política internacional, porque las principales potencias perciben que el entorno estratégico es cada vez más competitivo e incierto.
Lo que revela el informe del SIPRI es que los Estados ya no están apostando prioritariamente por el desarme, sino por reforzar sus capacidades de disuasión mediante la modernización de sus arsenales.
La lógica sigue siendo evitar una guerra directa entre potencias nucleares y, hasta ahora, ha funcionado, porque los líderes políticos comprenden que una confrontación nuclear tendría consecuencias catastróficas para todos los involucrados.
En ese sentido, la disuasión continúa descansando sobre un principio clásico heredado de la Guerra Fría: ninguna potencia obtiene beneficios reales de una guerra nuclear.
Rusia y EEUU poseen conjuntamente alrededor del 83% de todas las ojivas nucleares almacenadas, pero esta proporción se está reduciendo debido al crecimiento de los demás arsenales nucleares. ¿Por qué más países —especialmente China— han intensificado sus esfuerzos en este ámbito?
—La principal razón es que varias potencias consideran que el equilibrio estratégico internacional está cambiando.
China observa la presencia militar estadounidense en el Indo-Pacífico, las alianzas de Washington en la región y el desarrollo de sistemas antimisiles como factores que podrían afectar su capacidad de disuasión, por lo que busca fortalecer su arsenal para garantizar una respuesta creíble.
Sin embargo, esta competencia no debe interpretarse necesariamente como un camino inevitable hacia la guerra, sino como parte de una disputa por el equilibrio de poder.
Tanto Estados Unidos como China comprenden que una confrontación directa tendría costos inmensos, razón por la cual los liderazgos políticos intentan administrar las tensiones mientras protegen sus respectivos intereses estratégicos.

En febrero de este año expiró el tratado New START. ¿Cómo influye este factor en el escenario actual de tensiones geopolíticas?
—La expiración del New START constituye uno de los hechos estratégicos más relevantes de los últimos años, porque elimina el principal mecanismo que limitaba y permitía verificar los arsenales nucleares estratégicos de Estados Unidos y Rusia.
Aunque ello no implica automáticamente una nueva carrera armamentista, sí reduce la transparencia y aumenta la incertidumbre.
No obstante, incluso en ausencia de este acuerdo, las principales potencias siguen operando bajo la lógica de la destrucción mutua asegurada, concepto que ha contribuido a evitar una guerra nuclear desde la Guerra Fría.
De hecho, más allá de las diferencias políticas que puedan existir respecto de determinados líderes, resulta evidente que actores como Donald Trump, Xi Jinping o Vladimir Putin comprenden los riesgos asociados a una escalada nuclear y tienen incentivos para evitarla.
¿Existe un riesgo real de que pueda estallar una guerra nuclear? ¿Qué elementos podrían incidir de manera sustantiva en esa posibilidad?
—Existe un riesgo real, aunque sigue siendo relativamente bajo en comparación con otros escenarios de conflicto.
La principal amenaza no es una decisión deliberada de iniciar una guerra nuclear, sino una escalada no prevista derivada de una crisis convencional, un error de cálculo, una falla de inteligencia o una interpretación equivocada de las intenciones del adversario.
Los escenarios más sensibles siguen siendo Ucrania, Taiwán, la península coreana y una eventual crisis entre India y Pakistán. No obstante, la experiencia histórica demuestra que incluso en momentos de enorme tensión las grandes potencias han tendido a actuar con prudencia, debido a que una guerra nuclear significaría una destrucción mutua inaceptable.
Por ello, pese al deterioro del sistema internacional, todavía existen incentivos muy poderosos para evitar una escalada de esa naturaleza.
¿Qué implicancias tiene este escenario para Chile?
—Para Chile, el principal riesgo no es militar ni nuclear, sino económico, comercial y geopolítico.
Una mayor confrontación entre grandes potencias podría afectar los mercados, las cadenas de suministro y la estabilidad del comercio internacional, impactando directamente a una economía abierta y exportadora como la chilena.
Frente a este escenario, Chile debe perseverar en una política exterior basada en el respeto irrestricto al derecho internacional, el fortalecimiento del multilateralismo y el pragmatismo diplomático.
La prioridad estratégica debe ser mantener relaciones constructivas tanto con Estados Unidos como con China, evitando quedar atrapado en lógicas de alineamiento que puedan afectar los intereses nacionales permanentes.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
1.
3.
4.
La mayoría no entiende el debate por el impuesto a las empresas. El resto lee La Tercera.
CYBER 50% Plan Digital+$5.990 al mes SUSCRÍBETE


















