Fabián Jaksic, Premio Nacional de Ciencias 2018: "Puchuncaví es una zona de sacrificio, hay un problema serio"

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Fabián Jaksic en su laboratorio en la Universidad Católica. Foto: César Cortés/Comunicaciones UC

El académico y ecólogo de la U. Católica critica la actual situación medioambiental en el país, encabezada por el caso en la Quinta Región, y celebra su reciente galardón.




Fabián Jaksic (66) es licenciado en Biología de la Universidad de Chile, doctor (PhD) en Zoología de la Universidad de California-Berkeley y ecólogo senior certificado por la Sociedad Ecológica Norteamericana. Hoy se desempeña como académico del Departamento de Ecología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Católica. Ha participado en más de 300 publicaciones y 57 proyectos de investigación, y forma parte del Consejo de la Sociedad Civil de la Superintendencia del Medio Ambiente. Su generosa hoja de vida y su amplia labor le valieron obtener la semana pasada el Premio Nacional de Ciencias Naturales 2018.

¿Qué le pareció el reconocimiento como premio nacional de Ciencias Naturales? ¿Lo esperaba?

Es un premio a las realizaciones y a la trayectoria activa. Hace cuatro años pensé que ya me correspondía. Es un reconocimiento fabuloso, todos lo quieren. Jamás pensé en ganar un premio así cuando empecé en esto; hay gente que quiere ser presidente desde chico, yo jamás lo pensé. Me llevaba el afán por entender la naturaleza.

¿Cómo evalúa la situación medioambiental hoy en día?

Chile actualmente, en lo referido a desastres ambientales, ya no es igual que en los años 70 y 80, cuando el país se estaba yendo al hoyo ambientalmente con minas y fundiciones contaminadoras, agricultura que agotaba terrenos y después se los llevaba la erosión, avance de las dunas por la costa, despeje de bosques para vacunos o para campos agrícolas. Fue una explotación irracional de recursos. Hoy veo una evolución que surge desde la creación de políticas públicas que van dando importancia a esto. Es importante recordar que la Constitución asegura el derecho a vivir en un medioambiente sin contaminación, sumado a la creación del Ministerio de Medio Ambiente, entre otros. Estas medidas permiten tener un sistema que da plena confianza, porque hay leyes que evitan que el desarrollo socioeconómico se haga a expensas del medioambiente. Por último, estamos a la espera de la creación del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, que lleva seis años en tramitación. Todo apunta en muy buena dirección, por lo que soy optimista.

¿Qué le parece la crisis medioambiental en Puchuncaví, con más de 358 personas afectadas, según la Intendencia Regional de Valparaíso?

En Puchuncaví hay un problema serio, es una zona de sacrificio, que agrupa a empresas extremadamente contaminantes en una extensión geográfica pequeña. Empresas que contaminan el agua, aire y suelo, situación que aún no hemos resuelto. Hay muchas zonas de sacrificio, como Tiltil, Lampa, donde hay vertederos. Tenemos una excelente legislación, lo que fallamos es en la fiscalización. Todas estas empresas tienen normas, pero no siempre las cumplen. Pasa por un tema de fiscalización; esto podría haberse detectado un poco antes. La ecología, la flora y fauna del sector se ven gravemente afectadas y alteradas. No hay nada en esa zona, no se ha fiscalizado. Esto empezó a ocurrir hace 30 años, en los años 90, y recién está explotando. Hoy esto no volvería a pasar. Estas refinerías, que son fábricas químicas que producen reactivos y están sujetos a accidentes, son fiscalizadas por la Superintendencia de Medio Ambiente. Si algo no está en norma, debe ser investigado e incluso finalizar su ciclo productivo.

¿Cuál ha sido su foco de investigación y principales conclusiones?

He tenido cinco grandes focos de investigación durante mi carrera. Al principio lo que hice fue sistematizar toda la información que había de ecología sobre animales vertebrados, que fue publicada en un libro en 1991. Luego me dediqué a un tema de organizaciones de comunidades de vertebrados terrestres en Chile, California y España. Luego, en 1997, investigamos sobre los efectos del fenómeno del Niño en sistemas terrestres, no marinos. No se sabía que tenía efectos en esas zonas, por lo que el estudio fue muy productivo. Posteriormente, analicé el impacto social, económico y cultural de especies exóticas en Chile y la conexión entre biodiversidad y funcionamiento ecosistémico, es decir, qué hacen las especies para que nuestro ecosistema funcione.

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