Gabriel Salazar: “La experiencia te enseña a ser más preciso y rápido”

Académico, Premio Nacional de Historia 2006. 83 años.


“Jubilé formalmente en 2004. Como seguía bien, con energía y cosas que decir, la universidad me recontrató. Trabajé 13 años más hasta que volví a jubilar el año pasado. Hoy sigo haciendo clases en la Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación (UMCE) y en la Facultad de Economía y Negocios (FEN, de la U. de Chile). No sé hasta cuándo… quizás hasta que sienta que estoy sordo o se me enreden mucho las ideas.

Nunca pensé que iba a trabajar y vivir más allá de los 80 años. Todos mis hermanos murieron jóvenes y pensé que yo también iba a morir joven, pero al parecer todavía me falta un poco.

Las tres cosas que me impulsan a seguir trabajando son: primero, la salud, que siempre me ha acompañado, porque llevaba una vida frugal con ejercicio, una buena alimentación y siesta todos los días. Sigo haciendo ejercicio y corriendo los fines de semana. He tenido algunas operaciones, pero no han sido graves ni letales. Segundo, me gusta lo que hago. Trabaje o no en la universidad, leo, investigo, pienso, describo y publico (en 2017 publicó dos libros y reeditó, sumando un total de 1.800 páginas). Mientras tenga la posibilidad de pensar, resolver problemas e investigar, lo haré. En tercer lugar, todavía me queda cuerda como para hacer clases, dar charlas y conferencias.

Llegar a ser viejo y depender de otros debe ser lo peor que puede ocurrirte. La gente joven se cuida poco, hay mucho sobrepeso. No saben prepararse para ser viejos, por eso llegan a los 70 en malas condiciones. Además, no todos disfrutan de su trabajo porque los explotan, no hay satisfacción, te pagan poco o son tres horas de viaje al lugar. En ese caso, lo único que quieren es descansar y jubilar, salir de esa situación.

Lo bueno de trabajar a esta edad es que al investigar y analizar con toda la experiencia acumulada y lo estudiado se ve rápidamente el problema de fondo y se ataca. La experiencia te enseña a ser más preciso y más rápido en lo que se hace. En mi caso veo respeto por la edad, por el estudio que hago y por el premio que me dieron, pero hay poco respeto por los viejos. Está bastante descuidado el tema, a veces, cuando no hay plata ni buena salud, la familia los mete a hogares y se olvidan”.

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