Las herramientas de “Ötzi, el hombre de hielo”, arrojan más luz sobre su vida hace 5.300 años

Autor: EFE

Un nuevo análisis a la momia más estudiada del mundo revela que era diestro y que mantuvo contactos culturales a larga distancia. Probablemente había vuelto a afilar varias de sus armas antes de ser asesinado.


El análisis de las herramientas de Ötzi, la momia más estudiada del mundo, reveló que este hombre que vivió hace 5.300 años era diestro y que mantuvo contactos culturales a larga distancia, entre otros detalles, según un estudio publicado hoy en la revista especializada PLOS.

Estos utensilios de piedra encontrados con la momia congelada en el norte de Italia dieron más pistas sobre cómo vivían las comunidades alpinas en la Edad de Cobre, después del examen del centro arqueológico Soprintendenza de Florencia (Italia).

Investigaciones anteriores concluyeron que Ötzi, también conocido como “Hombre de Hielo”, vivió entre los años 3370 y 3100 a.C. y que probablemente fue asesinado por una flecha.

El equipo liderado por Ursula Wierer, del centro Soprintendenza, utilizó microscopios de alta potencia y análisis tomográficos para examinar las herramientas de esquisto, que incluyen una daga, una escama y varias puntas de flecha, entre otros instrumentos.

La estructura del esquisto reveló que la piedra fue recogida de varias zonas diferentes de lo que ahora es la región de Trentino (Italia), a unos 70 kilómetros de donde se pensaba que vivía el “Hombre de Hielo”.

Además, el estudio comparativo de las herramientas de Ötzi con otros utensilios de la Edad de Cobre descubrió influencias estilísticas de culturas alpinas lejanas.

Los investigadores también determinaron que las huellas en esas herramientas apuntan a que el “Hombre de Hielo” era diestro y que probablemente había vuelto a afilar varias de sus armas poco antes de ser asesinado.

Estos hallazgos, según los autores, arrojan luz sobre la historia personal de Ötzi y respaldan evidencia previa que sugiere que las comunidades alpinas de la Edad del Cobre mantuvieron contactos culturales a larga distancia y fueron aprovisionadas con sílex.

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