Quién es Noelia Castillo, la joven que recibirá la eutanasia tras dos años de una lucha judicial con su familia
Aunque la eutanasia le fue concedida en 2024, la oposición de su padre llevó el caso a la justicia, retrasando la decisión final y abriendo un debate sobre el derecho a morir dignamente.

A sus 25 años, Noelia Castillo se convirtió en uno de los casos más visibles en torno al debate sobre la eutanasia en España.
Su historia estuvo marcada por problemas de salud mental, episodios traumáticos y una larga batalla judicial contra la opinión de su familia.
Sin embargo, todo terminará este jueves, cuando reciba la prestación para morir dignamente tras más de un año y medio de espera.
Nacida en Barcelona, la vida de Castillo estuvo marcada por fuertes contrastes, según relató en una entrevista con Antena 3, luego recogida por Infobae.

Infancia feliz
Castillo recuerda su infancia como una etapa luminosa, “era una época muy feliz” dice.
En la entrevista recordó sus veranos junto a su hermana en casa de su abuela, miró fotografías de sus primeros años y menciona son momentos alegres de su vida.
Para el momento de la inyección Noelia pidió cuatro fotos que la acompañen en ese momento: una pintando un cuadro de su madre, una de su perro de la infancia, su primer día de colegio y una imagen de cuando pequeña.
El punto de inflexión
Sin embargo, no todo fue color rosa durante la vida de Noelia.
Sitúa el inicio de su deterioro en la adolescencia, tras una serie de episodios familiares y personales que marcaron un punto de inflexión.
Uno de los primeros momentos determinantes fue la pérdida de la casa en la que vivía tras problemas económicos de la familia.
Sus padres se separaron y mantuvo un régimen de custodia compartida donde tuvo que lidiar con episodios de alcoholismo de su papá, que incluían largas esperas en bares hasta la madrugada.
“Luego han sido todo baches, oscuridad, vacío”, resume sobre los años posteriores, en los que enfrentó una progresiva inestabilidad emocional.
Desde los 13 años estuvo en tratamiento psiquiátrico y, con el tiempo, recibió diagnósticos como trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y trastorno límite de la personalidad (TLP).

Tocando fondo
A esto se sumaron experiencias traumáticas, incluidas dos agresiones sexuales, una con una pareja y otra de carácter múltiple que decidió no denunciar. Allí, según su relato, se profundizó su deterioro.
El momento decisivo ocurrió en 2022. Tras uno de varios intentos de suicidio, Castillo se arrojó desde un quinto piso, lo que le provocó una lesión medular irreversible y la dejó parapléjica.
Desde entonces, vivía en una residencia sociosanitaria en Sant Pere de Ribes, donde, según ha dicho, encontró cierta contención, aunque no alivio.
A las secuelas físicas se sumó un dolor persistente y una profunda falta de sentido vital. “No tengo metas ni proyectos”, afirmó en la entrevista televisiva. “Siempre he visto mi mundo muy oscuro”.
En otra declaración, fue aún más directa: “No tengo ganas de nada: ni de salir, ni de comer, ni de hacer nada. El dormir se me hace muy difícil y tengo dolor de espalda y de piernas”.
El juicio por eutanasia
En ese contexto, solicitó la eutanasia, una prestación que le fue concedida por la Generalitat (gobierno autónomo de Cataluña) en julio de 2024.
Sin embargo, el proceso quedó paralizado por la oposición de su padre, quien llevó el caso a tribunales junto a la organización Abogados Cristianos.
La disputa judicial se extendió durante más de un año, retrasando la decisión final.
Una vez agotados los recursos legales, Castillo pudo finalmente fijar la fecha para el procedimiento. Según relató, ha decidido cómo quiere que sea ese momento.
“Quiero morirme mona. Siempre he pensado que quiero morirme guapa. Me pondré el vestido más bonito que tenga y me maquillaré; algo sencillo”, explicó.
También optó por estar sola al momento de recibir la inyección, pese a haber invitado previamente a su familia a despedirse.
El conflicto familiar ha sido otro de los ejes de su historia. Castillo cuestionó abiertamente la actitud de su padre, quien se opuso a su decisión: “No ha respetado mi decisión y nunca lo hará”.
Pese a la controversia pública que generó su caso, la joven insistió en que su decisión no busca convertirse en ejemplo.
“No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida y ya está”, afirmó.
Y, en lo que muchos interpretan como una despedida, dejó una frase que sintetiza su proceso: “Por fin lo he conseguido. A ver si ya puedo descansar porque no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido”.
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