Por Martín CifuentesRosen lanza nueva colección con muebles pensados para la vida, familia y descanso diario
Enfocado en la practicidad y comodidad, la nueva propuesta de la marca busca que todos puedan armar un entorno acogedor sin complicaciones. Expertos explican por qué llegar a un buen espacio mejora el ánimo y cómo lograrlo con simples decisiones.
Durante los últimos años el concepto de hogar cambió completamente. Lo que antes era un lugar donde básicamente se llegaba a dormir o pasar el fin de semana, se volvió un ecosistema donde se teletrabaja, los niños estudian, se comparte con la familia y, al mismo tiempo, nos desconectamos.
“Desde la pandemia, las necesidades cambiaron un montón: hoy las casas buscan ser mucho más vividas, son un refugio para las personas”, explica Josefina Anitat, Gerente de Producto Corporativo en Colchones Rosen.
Al momento de armar un espacio, la funcionalidad manda sobre cualquier otra cosa. Anitat recomienda que los muebles se adapten a quienes viven allí, y no al revés. Por ejemplo, en casas con niños pequeños, aconseja un sofá que tenga fundas desmontables; lo que permite lavarlas fácilmente, evitando retapizar o cambiar el mueble a los pocos años.
Esa misma lógica de adaptabilidad se aplica en otras realidades diarias. Para los adultos mayores, la colección suma sillones reclinables que los ayudan a levantarse, mejorando su calidad de vida y autonomía.

Para quienes tienen mascotas se vuelve clave la opción de elegir telas más resistentes y fáciles de limpiar. Según comenta, la idea de Rosen es que la calidad de los productos asegure una durabilidad real, sin importar en qué etapa de la vida se encuentre la familia.
El impacto de llegar a nuestra casa
El diseño del hogar no es solo un tema de estética u orden; tiene un efecto directo y científicamente comprobado en la salud mental. Según los expertos, el estado de nuestra casa influye en el nivel de estrés y cansancio diario, actuando como un regulador natural de nuestras emociones después de una jornada de trabajo.
La psicóloga María José Lacámara detalla cómo este fenómeno ocurre a nivel neurológico. “Al cerebro lo que más le cuesta es la incertidumbre: cuando llegas a una casa que sabes cómo está, que está linda, que tiene tus cosas y olores que te gustan, tu cerebro se calma de inmediato. Es como decirle a tu mente, sin usar palabras, que por fin estás en tu lugar seguro y te puedes desconectar”, explica.
Por otra parte, un ambiente caótico o poco acogedor tiene el efecto contrario. Lacámara advierte que los espacios desordenados, con poca luz natural o con colores demasiado invasivos hacen que el cuerpo esté en un constante estado de alerta. Detalles como dejar entrar el sol, tener plantas, elegir una paleta de colores suave o poner música agradable al llegar, son algunas claves para cuidar el bienestar emocional al interior del hogar.
Sin reglas estrictas
No hay que ser un experto en decoración ni estar atento a las revistas de diseño para crear un espacio adecuado. Esa es la premisa del interiorista Cristián Preece, quien le quita presión al concepto de tener un “hogar perfecto” y dice que hay que enfocarse en crear ambientes auténticos. “Yo no sigo las tendencias: lo que realmente importa es que la casa te represente, identifique y sea atemporal, que perdure en el tiempo”, comenta.
Según el interiorista, la clave está en elegir bases sólidas antes que dejarse llevar por “modas pasajeras”. En ese sentido, valora que la nueva colección de Rosen trabaje con materiales nobles, como la madera, el lino y el cuero, con texturas que resisten el uso diario, que envejecen bien con los años y que pueden ser una inversión que acompañará a la familia.

Además, Preece asegura que no se necesita gastar grandes sumas de dinero para darle un nuevo aire al hogar cuando uno se aburre de ver todo igual. “A veces basta con hacer cambios muy sutiles, como mover los adornos de la mesa de centro al arrimo de la entrada, o cambiar la distribución de los muebles en el living. Con este simple ejercicio renuevas la energía del ambiente de forma increíble y sin gastar ni un peso”, asegura.
Probar y sentir antes de elegir
Aunque hoy es fácil vitrinear muebles a través de una pantalla, hacer lo mismo con un sillón o una cama para uso diario requiere ir a la segura. Hay detalles clave, como las terminaciones, la sensación de la tela al tacto o las proporciones reales de un mueble, que en el comercio electrónico simplemente no se pueden apreciar en su totalidad.

En ese sentido, las tiendas físicas de Rosen cambiaron para dejar de ser meros puntos de venta y ser espacios donde se puede probar antes de comprar. Y sin apuro alguno. “Hoy las tiendas te inspiran, porque la idea es que entres y puedas ver un ambiente completo, cómo pueden combinar las cosas, y la versatilidad de nuestros productos modulares, probando qué piezas funcionan mejor para tu espacio”, comenta Josefina Anitat.
La primera prioridad siempre será el confort físico. Sentarse en un sofá, ver si se prefiere uno más blando o más firme, es una decisión que solo se puede tomar frente al producto. Por esto, la marca tiene asesores especializados en tienda, con el objetivo de guiar a sus clientes para que encuentren lo que su cuerpo y rutina necesitan.
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