Muchas gracias Trump

SEÑOR DIRECTOR:
Arrastrado por Benjamin Netanyahu o por decisión propia, Donald Trump ha impulsado una escalada contra Irán que carece de una salida clara y de una estrategia sostenible. Al no anticipar la reacción del régimen de los ayatolás, el mundo enfrenta hoy una nueva crisis económica derivada de esa irresponsabilidad.
En Chile, el impacto es directo y doloroso: alzas abruptas en los combustibles —$370 por litro en la bencina y $580 en el diésel— que inevitablemente se traducirán en mayor inflación y en un deterioro del poder adquisitivo de las familias.
Sin embargo, el problema no es solo económico. Resulta inaceptable que esa misma administración pretenda dictarnos con quién y qué comerciar, presionando para relegar a China —nuestro principal socio comercial y destino del 40% de nuestras exportaciones— en favor de un país que cada año compra menos y exige más: EE.UU. ¿A cambio de qué? ¿De mantener la Visa Waiver?
Chile ha construido una política exterior seria, basada en el respeto al derecho internacional y en decisiones guiadas por el interés nacional. Así lo demostró cuando rechazó la guerra en Irak impulsada por Bush, incluso en plena negociación de un TLC. Somos un país serio, abierto al mundo y con certeza jurídica.
Hoy, ese estándar se pone a prueba. Preocupan las primeras señales del nuevo gobierno chileno, particularmente por la imagen de subordinación proyectada en su reciente viaje a Miami. Chile no puede renunciar a su tradición ni supeditar su soberanía a las presiones de un líder impredecible. Hacerlo no es pragmatismo: es un error estratégico de proporciones.
Sabas Chahuán
Abogado
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