Sala cuna universal: redistribuir, no cargar

SEÑOR DIRECTOR:
El debate sobre la sala cuna universal arrastra dos malentendidos que conviene despejar. El primero: que representa un costo adicional para los empleadores. No es así. La propuesta no crea una nueva carga, sino que redistribuye la que ya existe. Hoy ese gasto recae sobre quienes contratan mujeres con hijos menores de dos años; mañana se repartiría entre todos por igual. Esa distinción es una oportunidad para las empresas: podrían compartir el costo de forma equitativa con el resto del tejido productivo, ampliando su acceso a talento femenino y beneficiando a más familias sin sacrificar competitividad.
El segundo malentendido es creer que las voces críticas sobre la menor capitalización y el efecto de cobertura del seguro de cesantía invalidan el proyecto. Son argumentos atendibles, que merecen debate técnico serio, pero no pueden eclipsar el beneficio inmediato: más mujeres y familias integradas al mercado laboral, con más oportunidades reales. Ese es el horizonte que Chile necesita priorizar.
La discusión debe centrarse en cómo implementarlo bien, no en si hacerlo.
Víctor Silva Norambuena
Economista Facultad de Administración y Economía Usach
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