Con tangos y palomas blancas despiden a Enrique Lafourcade

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Ayer, en el Cementerio General, el escritor fallecido el lunes a los 91 años fue acompañado por su familia y amigos.



Se definía como "un cristiano en estado salvaje", dijo ayer sobre Enrique Lafourcade su último editor y amigo, Renato Ahumada.

Cerca de las 16 horas, unas 40 personas llegaron a despedir al autor de Palomita blanca, en el mausoleo familiar ubicado en calle Sotomayor del Cementerio General. Siempre a su lado estuvo su cuarta esposa, la pintora Rossana Pizarro.

En 2008, al polémico columnista y jurado del programa ¿Cuánto vale el show? se le diagnosticó alzhéimer. Una neumonía lo complicó estas últimas semanas. Lafourcade murió el lunes, a los 91 años.

"Tuve la suerte de conocer a don Enrique en su casa del cerro San Luis. Tocaba el piano, cantaba las canciones de los clásicos mexicanos, supe de su gusto por la buena comida. Tuve el honor de publicarlo con la editorial Puerto de Palos", señaló Ahumada, y sobre el Premio Nacional agregó: "El jurado no tuvo la grandeza de otorgárselo a pesar de su maciza obra literaria". Luego el editor citó un recuerdo de Alejandro Jodorowsky.

Ayer por la mañana, Lafourcade fue velado en la Parroquia Santa María de Las Condes. Entre los presentes estaban la poeta Teresa Calderón y los escritores Gonzalo Contreras, Francisco Véjar y Pablo Huneeus.

Frontal creador

Vicente Calvo, capellán de María Ayuda, estuvo a cargo de oficiar el responso fúnebre para el autor de Cuando los políticos eran inteligentes.

Nicole fue la única de sus hijos presentes en el funeral. Dominique y Octavio se encuentran en el extranjero. Nicole recordó historias junto a su padre: "Cuando íbamos al teleférico y tú comenzabas a bailar. Cuando me leíste Rimbaud. Cuando eras el rey de las fiestas cantando tangos y boleros. Cuando te odiaba en ¿Cuánto vale el show? porque no le regalabas Palomitas blancas a todos. Cuando me instalaba horas al fondo de tu librería en la Plaza del Mulato...". En un momento fueron soltadas 15 palomas blancas que volaron al cielo.

También habló quien se presentó como "un colega en El Mercurio". Era Nicolás Luco, quien se refirió a los envíos tardes de sus escritos y quien sufría era el dibujante Jimmy Scott. "Sus crónicas tenían un olfato sobre el acontecer cotidiano. Recuerdo un atroz adjetivo que le colgó al presidente Carlos Menem, mientras él visitaba Chile", señaló Luco.

Después, una de sus nietas, Colomba Brana, leyó un escrito. "Nunca te conocí antes que tu cabeza comenzara a habitar en otros mundos. He sabido que antes eras el centro de toda fiesta y quizá el ser humano más frontal de la época. Además de un rey creador y una inspiración para muchos". Luego Colomba cantó una canción propia junto a un teclado. La cantante Paz Mera finalizó entonando varios tangos, como Cambalache y Volver.

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