Al Pacino: "Martin Scorsese es un hombre del Renacimiento"

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Uno de los actores más legendarios de todos los tiempos habla con Culto acerca de El Irlandés, su primera película con el director de Taxi Driver y que se estrena a fin de mes en Netflix, aunque esta semana se podrá ver de modo acotado en las salas. "Es diferente si estás sentado en el cine viendo algo de manera continua, frente a cuando saber que puedes parar la película y recibir una llamada telefónica", comenta.


No hay rastros de Al Pacino (79). Por un tramo largo de El Irlandés -una de las películas más esperadas del año y que a fin de mes llega a Netflix, aunque esta semana se podrá ver en cines nacionales-, el actor no aparece en la historia, hasta que recién cerca de la hora de metraje surge entre una multitud que lo aclama como lo que es: uno de los líderes sindicales más relevantes de los 60 y los 70. Su Jimmy Hoffa cruza caminos con el veterano de guerra y sicario Frank "El Irlandés" Sheeran, encarnado por Robert De Niro, quien por acción de Russell Bufalino (Joe Pesci) -miembro clave de la mafia siciliana de la época- termina cuidándole las espaldas al sindicalista.

Figura misteriosa como pocas en la historia estadounidense del siglo XX, por su extraña desaparición en 1975, el personaje tiene un peso en pantalla que devuelve a Pacino a las vitrinas mayúsculas de Hollywood, de la mano por primera vez de Martin Scorsese. Es la producción que presentó a fines de septiembre en el Festival de Nueva York y que un par de días después, por obligaciones promocionales, lo lleva junto a su equipo a un hotel de la misma ciudad.

Ahí sí asoman desde el inicio todos los rastros del intérprete: en un encuentro con un reducido grupo de prensa latinoamericana, que incluye a Culto, se muestra locuaz, expresivo, con respuestas generosas y que viajan una y otra vez entre los distintos capítulos de una de las trayectorias más elogiadas en el cine de las últimas cinco décadas.

"¿Les importa si me pongo mis anteojos? Me los iré sacando y poniendo. Es que mis ojos están llorosos", pregunta de entrada a los periodistas, para luego advertir que la faena no está terminada: "Oh, olvidé mis audífonos", dice al percatarse de que sigue con sus auriculares puestos.

Hay bastante buen humor y naturalidad en el actor de El padrino. Por ejemplo, se encoge de hombros cuando se le consulta si hubo algo que le sorprendió al realizar la película. "Lograr hacerla", responde provocando risas. Después se explaya: "Eso siempre es sorprendente, porque hay que lidiar con tantas cosas, era una película grande, por la cantidad de gente involucrada, además de por supuesto trabajar con los puntos puestos (en el rostro, para la tecnología del motion capture). Esta especie de robot se convirtió como en un amigo, en una extensión de la cámara".

Ese es uno de los elementos más comentados de la épica de Scorsese: sus actores fueron rejuvenecidos de la mano de la tecnología. Tipos duros y ásperos aquí recuperan la jovialidad de antaño. Un aspecto que elevó el presupuesto a tal nivel que los estudios de Hollywood se restaron de producirla.

Y si Hollywood dijo no, apareció Netflix, el actual gigante del entretenimiento (ahora, un estudio más), en un acuerdo que limitó sus opciones de proyectarse de manera masiva en la pantalla grande, el mismo tira y afloja que también enfrentó Roma, de Alfonso Cuarón, hace cerca de un año. En Chile, por ejemplo, se verá en un puñado de espacios independientes desde este jueves, como Sala K y Normandie, seis días antes de su arribo al streaming, el miércoles 27.

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Jimmy Hoffa (Al Pacino) and Frank Sheeran (Robert De Niro) debate Hoffa's next move. © 2019 Netlfix US, LLC. All rights reserved.[/caption]

"Me gusta Netflix, lo veo mucho, pero alguien alguna vez me dijo, un cineasta muy conocido, que en el mundo de hoy muchos veían Lawrence de Arabia en la televisión por partes. Eso es difícil, si piensas en las películas que salían en 35 mm y significaba mucho cómo te absorbían en 35 y en rotativos. Hay una diferencia en la experiencia de la forma de arte si sabes que estás sentado en el cine y estás viendo algo de manera continua, (frente a) cuando sabes que puedes parar la película y recibir una llamada telefónica".

Aunque, desde lo que vivió en el rodaje, también ataja las distinciones: "Si te comprometes en lo que está pasando en la historia que estás contando desde el guion, y con la gente con la que estás trabajando, no creo que estés pensando particularmente en cómo va a ser presentada. Tú asumes que es una película".

Y si la alianza con el mundo digital es un retrato del presente y el futuro, su labor junto a Scorsese es una suerte de broche de oro, algo así como cerrar el círculo justo en la temporada en que cumple 50 años desde su debut en el cine. El actor resume así al cineasta: "Entiende básicamente todo, es extremadamente listo. Tengo que decirles, es extremadamente culto, ha visto y experimentado todo, es un hombre del Renacimiento". Y profundiza: "Es ese tipo de confianza en tu director la que te permite liberarte, porque sabes que él es sensible a lo que es la actuación, él está ahí para realmente ir, decirte un par de palabras, y te deja hacer lo tuyo. Él te hace sentir en un espacio creativo; uno, porque es uno de sus dones, pero también por su experiencia y porque comprende este mundo en el que estamos en esta película".

La cohesión entre el reparto es total, y va desde Anna Paquin a Bobby Cannavale y Ray Romano. Pero todas las miradas están sobre De Niro, Pacino y Pesci, además de Harvey Keitel, la cuarta leyenda de los años 70 que también tiene un rol. Es una constelación ligada al cine de mafiosos. Es una épica de más de tres horas que opera como un funeral del género que tanta vida le dio Scorsese y del que Pacino también fue miembro clave.

"Cuando trabajas con gente como Bob, Joe y Marty, sabes de alguna forma que puedes trabajar sin una red, por decirlo así. Ellos son la red, y eso te da libertad, porque sabes que estás cubierto y ellos se preocuparán por ti".

-¿Cómo conectó con el pulso de la película respecto al paso del tiempo?

-Es muy interesante saber que estos eventos tuvieron lugar, que es real y realmente pasó. Para mí, eso es algo importante, le da credibilidad a lo que se está contando. A su modo, se les da un foco a 25 destacados años en nuestro mundo, ese tiempo desde 1955 a la muerte de Hoffa y lo que pasó después. Es un periodo extraño en nuestra historia, es decir, hay más, pero ese fue un periodo particularmente intenso. Todo eso está cubierto en la película, cómo ciertas cosas pasaron. Es Historia en ese sentido, pero no es un documental acerca de ese periodo, es una historia de estas relaciones, especialmente, la historia de Frank y su lazo con dos personas, y qué hizo eso con sus hijos incluso. Creo que eso mantiene interés.

La reunión con De Niro

Tanto como Robert De Niro, El irlandés podría arrastrar de nuevo a Pacino a aspirar a un premio Oscar, un galardón al que no es candidato desde que ganó su única estatuilla, en 1993, por Perfume de mujer. Esta vez, los pronósticos señalan que uno de los nombres con los que competiría es el mismo Joe Pesci. "Lo que es notable de lo que él hace es que es diferente, es inesperado, él toma el material y lo domina. Los afectos entre los tres personajes son diferentes, y es bueno verlo hacer algo impensado, es genial", apunta sobre el actor detrás de Russell Bufalino.

Con respecto a De Niro, con quien compartió por primera vez escenas en Heat (Fuego contra fuego, 1995), el filme de Michael Mann, Pacino describe: "Ahora se nos dio la oportunidad a los dos de hacer algo distinto a lo que habíamos hecho antes. Creo que es una relación más compleja que la de Heat, la historia es más profunda e interesante", dice, mientras también ahonda en el trabajo del protagonista de la cinta: "Bob ha hecho muchas películas, muchas más de las que yo he hecho, así que él sabe cómo es, como alguien que trae su almuerzo, trabaja, lleva tu comida, no le da mucho asunto".

Cerca de convertirse en un octogenario, Pacino echa también la mirada atrás para levantar un paralelo en torno al presente. "Cuando trabajo con actores más jóvenes, me veo a mí mismo cuando era más joven, haciéndome más viejo, realmente desgastado, ocupando un montón de energía. ¡Es genial de ver!", exclama, al borde de los momentos más histriónicos que se le conocen en la pantalla grande.

"Te dan ganas de decirles 'hey, no te vayas a dañar, ten cuidado con eso'. Porque tienen la energía y las ganas, y eso es genial. Pero al mismo tiempo, sientes la economía que viene con la experiencia, lo puedes ver. Es casi como si entraras en un estado zen", finaliza.

Hablando de la juventud pese a su último gran papel en el cine, Pacino sale de la habitación. Antes, eso sí, entrega una pizca más de su chispa y suelta: "Ni siquiera pensaba que iba a venir a Nueva York hoy"

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