El Presidente: la turbulenta historia del actual éxito del streaming

El colombiano Andrés Parra fue el primer actor confirmado del proyecto. Fotos: Amazon Prime Video

De la salida de guionistas a un rodaje a contrarreloj o un director calificado como difícil, la serie de Amazon encaró desafíos atípicos para la producción chilena. Parte de su equipo revela la compleja trastienda de la ficción sobre Sergio Jadue.


Sergio Jadue se impuso en las elecciones de la ANFP un 7 de enero de 2011. Y se fue del país, con destino Miami como testigo protegido del FBI, casi cinco años después, un 17 de noviembre de 2015. Toda una trama que alimentó la serie El presidente, estrenada el 5 de junio y hoy convertida en éxito del streaming a través de Amazon Prime Video.

Pero si la propia historia de Jadue está repleta de giros y vuelcos, la trastienda de cómo se armó el proyecto televisivo también está salpicada de cambios, renuncias, fricciones y variantes que fueron alterando la historia inicial.

Bajo la batuta del argentino Armando Bó, el guionista argentino ganador de un Oscar por Birdman, la serie adoptó la forma de una sátira que se mueve con libertad por todo lo que rodeó el caso real del calerano y el FIFA Gate.

“Hay gente que puede ser un director y hay gente que es un autor. Cuando alguien se considera como un autor, quiere que tenga su firma. Armando está en absolutamente todo, es muy perfeccionista y muy intuitivo, como ‘esto tal vez no va por acá, no sé por dónde va, pero por acá no va’. Si otra persona hubiera sido el showrunner, obviamente hubiera sido otra serie, no sé cómo, no sé si mejor o peor, digo diferente”, plantea Mariana Levy, guionista argentina que trabaja estrechamente con el realizador y que estuvo tras los ocho episodios de El presidente.

Eso sí, antes de que llegara Bó junto a su equipo, en octubre de 2018, a cinco meses del inicio del rodaje, era una serie distinta. Ya existía la idea y contaba con Amazon como plataforma, así como con las productoras Gaumont (Narcos), la argentina Kapow y la chilena Fábula, donde se originó el proyecto dos años antes. Pero el enfoque era diferente y la apuesta buscaba un director de renombre internacional.

“Había algo del tono, pero Armando le dio una vuelta importante a este tono más irónico, tomando ciertas licencias para con la historia real”, indica Javier Juliá (Relatos salvajes), director de fotografía habitual de Bó y de los dos primeros episodios de El presidente, que leyó algunos guiones que realizó el equipo original.

“Harris (la agente del FBI) no trabajaba en la Conmebol, aparecía más de afuera, sin su punto de vista propio, diciéndole a Jadue que tenía que colaborar. Nené (la esposa de Jadue) tampoco tenía punto de vista. La historia estaba mucho más centrada en Jadue y en Chile, era menos internacional. Había mucho más Copa América”, añade Levy, detallando que parte de los cambios que hicieron fue mover del capítulo dos al seis la detención de la plana mayor de la Conmebol en Zúrich. “Son cosas normales de una reescritura de una serie”, afirma.

Cuatro años antes de su estreno, El presidente nació de una idea del periodista y guionista Rodrigo Fluxá presentada a Fábula a mediados de 2016, a partir de su crónica Jadue en caída libre, de revista Sábado. “Ellos tuvieron el buen ojo de verle potencial internacional a la historia. El buen ojo y el músculo. A fines de ese año nos ganamos un Corfo de desarrollo y antes de un año ya estábamos sentados, escribiendo los capítulos para Amazon. Fue todo muy rápido”, relata Fluxá.

La idea calzaba con la aspiración de la productora de Pablo y Juan de Dios Larraín de volver a hacer series, luego de su debut con Prófugos (HBO) en 2011.

Primero Luis Barrales y más adelante los argentinos Martin Méndez y Javier Rozenwasser, incluidos por la adición de Kapow, se incorporaron al trabajo en torno a la historia de Jadue. En esa etapa se realizaron definiciones claves, como que Julio Grondona sería el narrador de los ocho episodios. Una determinación, precisan cercanos al proyecto, que vino de una idea de Pablo Larraín, por un tiempo considerado como el director de la serie. De hecho, distintos consultados citan la llegada de Bó como una causa de que el cineasta de Jackie desistió de concretar su participación a la cabeza de El presidente.

Otra persona al tanto del proceso reconoce que la propuesta que existía previa a la llegada del realizador argentino tenía humor, porque “para construir algo verosímil te tenías que correr un poco del tono solemne. Bó eso lo explotó, lo llevó al límite, y se pasó un poco quizás”, dice. “El tono era mucho más dramático, y con Armando teníamos muy claro que queríamos algo más paródico”, asegura Levy.

“Yo lo había reporteado bastante tiempo, había hablado con amigos de él y en general encontraba que los hitos de la historia real eran tan impresionantes, que no eran necesarias las caricaturas. Con Luis siempre nos interesó también el test moral que suponía Jadue; pese a que ya había ocurrido lo de Zúrich, los chilenos en general elegimos mirar para el lado, porque la selección ganaba”, señala Fluxá. “Estuvimos escribiendo, con revisiones de Amazon, casi un año, a la espera de un director. A fines del 2018 nos dicen que Bó se sumaba. Y fue como: bueno, se ganó un Oscar, ¿qué tan terrible puede ser?”, recuerda Fluxá.

Un momento clave se vivió en Buenos Aires en noviembre de ese año, pocas semanas después que Bó fuera presentado ante productores y escritores en las oficinas de Fábula. La idea era que en Argentina mantuvieran reuniones de guionistas durante un mes, pero al cuarto día el equipo se desarmó.

“Era imposible trabajar con esa persona”, dice Fluxá en referencia a Bó. Luego sigue: “Y la serie que iba a salir de ahí no era algo en lo que me interesara trabajar. Barrales volvió conmigo y entiendo que los guionistas argentinos se bajaron poco después”.

Tras esas salidas, El presidente siguió adelante con Bó, Mariana Levy y su equipo. Culto intentó concretar una entrevista con Bó, pero no recibió respuestas.

El vértigo del rodaje

El acercamiento en clave de parodia vino acompañado de cambios significativos en la historia, como la importancia que adquirió la agente Harris del FBI o el carácter y edad de Jashir, amigo ficticio de Jadue. Sin embargo, la magnitud del proyecto ya estaba definida, al igual que la idea de reconstituir algunos hitos, como el Mundial de Brasil 2014 o la Copa América 2015.

Todo debía ser recreado mayoritariamente en Chile y llevado a cabo por dos equipos que alternarían cada dos capítulos: mientras unos filmaban, los otros armaban todo lo necesario para los siguientes episodios. Un engranaje inédito en la producción local.

“Era la primera vez que hacíamos una serie de esa envergadura y con ese sistema, y funcionó”, indica Estefanía Larraín, directora de arte que trabaja en producciones de Fábula desde No y que en la ficción sobre Jadue tuvo que armar en Santiago escenarios que lucieran como el Estadio Mineirão de Belo Horizonte o Nueva York. “Lo que tenía más difícil esta serie, y lo que en el fondo para nosotros fue un aprendizaje, es que se filmó en muy poco tiempo, había muy pocos días de rodaje por capítulo”.

Otra figura con experiencia en la compañía, el diseñador de vestuario Felipe Criado, sostiene que “para mí la carga eran los volúmenes de personas que había en cada escena. Estás vistiendo a 300 extras, pero estás pensando en que mañana es el capítulo donde Harris sale con un disfraz inspirado en pavo real, y te faltan unos detalles. Ahí tenías que priorizar”.

En paralelo al rodaje de cuatro meses, la serie se continuó reescribiendo en todo momento, con Mariana Levy encabezando el proceso junto a la argentina Malena Vain y Armando Bó, también ocupado de dirigir los dos primeros episodios y los dos últimos. “Estuve muy involucrada en la producción y después seguí ‘guionando’ en postproducción, pensando con Armando posibilidades de guion con el material que ya teníamos filmado. Las voces en off (de Grondona) las reescribimos en postproducción un montón de veces para cada armado de cada capítulo”, explica Levy.

“El capítulo ocho creo que fue el que más veces reescribimos. Nos podría haber salido muy mal, yo creo que nos salió muy bien. Había una versión de Sergio escapándose, no de mentira, de verdad por Los Andes, en la nieve descalzo, se tiraba de una montaña. Fue delirio”, cuenta la guionista. Algunos profesionales del ámbito local tildan como “inusual” la práctica de reescribir sobre la marcha; de hecho, en la primera temporada de La jauría, la otra serie que estrena Fábula en Amazon, eso no ocurrió.

El colombiano más chileno

Varias personas consultadas coinciden en que lo más destacado del proyecto es la actuación del colombiano Andrés Parra, quien fue el primer fichaje de la serie y pudo alistar su rol desde antes que las mexicanas Paulina Gaitán y Karla Souza. “Ya venía preparado, no estaba armando al personaje mientras hacíamos las escenas”, advierte un miembro del elenco.

“Mi labor con Jadue fue aportar en acercarlo lo más posible a lo que ya conocemos de él, y acompañar también a Andrés en sus necesidades. Es un agradable actor para trabajar y hay que decirlo claramente, porque a veces te toca trabajar con actores que no son tan dúctiles ni tan cercanos, y hay que lucharla un poco”, comenta Muriel Parra, diseñadora de vestuario de Una mujer fantástica y de la serie de Amazon.

“A mí el acento chileno me parece el acento más difícil que hay, es imposible. Cuando me dijeron que un colombiano iba a hacer a un chileno, fue como: ¿neta? Y luego conocí a Andrés y hablaba más chileno que todos los chilenos con los que estaba trabajando. Paulina Gaitán sí lo tenía que tener reforzado constantemente”, señala Natalia Beristáin, directora mexicana de Luis Miguel, la serie, quien realizó el capítulo cinco y seis de El presidente, tomando la “posta” del cineasta chileno Gabriel Díaz.

A su llegada, ya se habían hecho definiciones cruciales, como la construcción de los personajes femeninos o que los dirigentes de la Conmebol serían interpretados por chilenos, muchos sin acento extranjero. “No estábamos haciendo realismo, había un tono muy marcado, entre fársico y cómico, que para mí era un reto porque era primera vez que entraba en esa tonalidad actoral. Pero por otro lado, cómo hacerlo y llevarlo a cabo sin hacer que nuestro personaje central fuera sólo un tontorrón al que la vida le pasa”, apunta Beristáin.

“Me acuerdo de leer el personaje de Karla Souza y decir, ‘el personaje está escrito como un hombre, lo que pasa es que quieren poner a una mujer'. Lo que no es poca cosa y me parece importante, hace cinco años ni siquiera se lo habrían preguntado”, comenta la directora, quien reconoce “sentimientos encontrados” con la Nené de la ficción y que intentó matizar los roles de Gaitán y Souza. “Creo que El presidente puede dejar una pequeña huella para que se siga trabajando en que la siguiente vez el personaje central sea Nené o Harris. Ni siquiera es sobre el peso en pantalla, sino que para mí sobre la profundidad y complejidad de los personajes”, reflexiona Beristáin.

En general, “difícil” es un término que los implicados coinciden para definir el proceso de El presidente. Parte de esa complejidad tenía que ver con la envergadura del proyecto y con que se grabó a contrarreloj con dos equipos que se sucedían. Y casi nadie había trabajado con el director argentino que terminó a cargo de la serie, descrito como “caótico” por algunos involucrados.

“A él le gusta ir desarrollando a veces las cosas continuamente, entonces hay un punto en que uno tiene que crearle un espacio dentro de todo lo más libre posible. Hay que tratar de adaptarse a esta dinámica, que es difícil a veces, porque te exige todo el tiempo tratar de resolver nuevas ideas. Pero lo que siento es que todas estas ideas son para mejor”, sostiene el director de fotografía argentino Javier Juliá, quien llama “creación constante” al método de Bó.

“Siempre con un director nuevo es complejo agarrarle un poco el ritmo y entender qué le gusta estéticamente. Con Armando no fue fácil, porque es alguien que está todo el rato buscando y buscando, pensando en qué quiere. Es difícil llegar a un solo criterio hasta que te encuentras ya en una prueba de vestuario con muchas alternativas y viajando con él un poco en esto”, recuerda Muriel Parra, también diseñadora de vestuario de las series de HBO Los Espookys y Prófugos, quien fija la mirada en el futuro: “Con tanto servicio de producción y extranjeros que vienen a filmar, los técnicos audiovisuales chilenos en los últimos años hemos tenido la capacidad de adaptarnos, y creo que estamos a la altura”.

La segunda temporada hoy está en desarrollo. Por mientras, “alivio” y “sensaciones contradictorias” es algo que se repite en quienes la realizaron y le dieron vida.

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