Liu Yifei y su parecido con Mulán: “Siempre quiero avanzar, superar mis límites y vivir en el presente”

Mulán

La actriz interpreta a la protagonista de la historia inspirada en una leyenda de China: una joven que, disfrazada de hombre, entra al ejército para reemplazar a su anciano padre. “Esto es lo difícil: Mulán no es totalmente débil y vulnerable en una escena, y al día siguiente es una guerrera”, dice, en entrevista con Culto, quien encarna a la joven sobre los desafíos de su personaje. La cinta ya está disponible en Disney+.



—Todos quedaron maravillados con el nivel de habilidad que aportó a esta película —dice Niki Caro, directora de la nueva versión que Disney estrenó de Mulán—. Es una consumada artista marcial. Saber usar la espada, sabe andar a caballo. Es una actriz sumamente brillante. De manera que no solo tiene todo lo necesario, sino que definitivamente es la única que podría haber interpretado a Mulán.

La directora se refiere a la actriz chino-estadounidense, Liu Yifei, quien fue la elegida para interpretar a la protagonista del live-action. La búsqueda fue extensa: necesitaban una mujer que encarnara varias características específicas. Liu ya había interpretado una producción de Hollywood, The Forbidden Kingdom (2008). “Tienes que perderte a ti misma y no pensar solo en lo valiente que es Mulán”, declara la actriz. “Sí, interpreto a una heroína, de manera que tenemos que sacar a relucir ese lado, pero creo que todos los seres humanos son complejos, y lo complejo es muy hermoso”.

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Cuenta que no quería representar una protagonista psicológicamente plana, sino una que tuviera dualidades interiores en todo momento. “Como actriz, necesitas juntar las dos cosas y ver cómo abordarlas”, dice. “Esto es lo difícil: Mulán no es totalmente débil y vulnerable en una escena, y al día siguiente es una guerrera”. Ambas características deben fundirse hasta no saber dónde termina una y empieza la otra.

—¿Cómo fue el proceso de audición para obtener el papel?

—Llegué a Los Ángeles y me llevaron directamente al estudio de audición. Recuerdo cómo me preparé. Tomé mucho café para superar el jet lag e intenté meditar. Traté de estar concentrada porque haríamos cuatro escenas. Fue en una sala pequeña, y tenía que fingir que recién había terminado de cabalgar. Recuerdo que también había una escena en que Mulán tenía que verse sucia, así que me ensuciaron el rostro con mi sombra de ojos.

—¿Cuál fue tu reacción cuando te dieron el personaje?

—Fue muy emocionante, me sentí entusiasmada durante semanas.

—¿Cuál es la diferencia entre hacer Mulán y otras películas de China en la que has trabajado?

—Creo que las diferencias están en el estilo y los lugares, pero, en el fondo, no siento que haya mucha diferencia. Siento que, sin importar que las personas sean orientales u occidentales, cuando vienen a hacer una película, es más como si tu experiencia fuera tu idioma: tu actitud y tu pensamiento, sin importar si es en mandarín o en inglés. Es importante aportar lo que piensas.

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Una joven leyenda

La película acaba de llegar a la plataforma Disney+ en Chile y se basa en la historia de La balada de Mulán, obra que fue escrita en el siglo VI, durante el dominio de la dinastía Tang. Es el reto sobre una joven que, sin que la descubran, se ve obligada a reemplazar a su anciano padre en el ejército chino. El poema que inspiró la película despierta la curiosidad de la actriz sobre el personaje: “Más allá de esa descripción legendaria, qué tipo de ser humano es”, dice. “Mulán no sabe realmente a qué se está enfrentando, pero sigue sus instintos”.

La balada de Mulán ha sido parte de la cultura china durante siglos, ¿cuándo fue la primera vez que oíste hablar de ella?

—No recuerdo cuándo exactamente, pero definitivamente fue cuando era niña. Al hacer esto, tengo la oportunidad de aprender realmente quién fue Mulán.

Al igual que la protagonista, Liu siente que ambas tienen una cualidad que las une: ser guerreras: “Siempre quiero avanzar, superar mis límites y vivir en el presente”. Un momento de encuentro profundo entre ambas fue cuando Mulán, tras estar semanas aparentando ser un soldado del ejército chino, decide quitarse el disfraz, instante en que decide romper con los paradigmas establecidos por su sociedad. “Se da cuenta de que merece la libertad de ser una mujer y quién quiere ser”, dice la actriz.

—¿Qué aspectos de Mulán admiras más como personaje?

—Ella nunca imaginó todas esas experiencias que vendrían después de que tomó su decisión, pero cuando está en esas circunstancias, admiro la forma en que las maneja y cómo pone al amor por sobre todo. Ella aprende, incluso del odio y el conflicto, que es amor lo que siente y lo que la impulsa.

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—Al momento de actuar, ¿cuán importante era para ti que las referencias a la cultura china de la época fueran correctas?

—Creo que es importante, pero La balada de Mulán ya estaba allí, nada podría cambiar eso. Mientras lo que sintamos sea real, y ayude al público a creer, está bien. Claro que investigaron muchísimo. No quieren que sea un momento específico, pero igual compartimos una forma de vivir y una determinada lógica con la antigüedad. Aun así los realizadores se aseguraron de que todo fuera correcto, incluso la máquina tejedora

—¿El realismo de los set aportó a tu interpretación?

—Sí, el diseño de producción le brindó profundidad a mi actuación. Por la forma en que crearon el ambiente, en que decoraron todo e incluso simplemente por la manera en que pusieron una tetera sobre una mesa. Me entusiasmaba ver que las cosas cobraban vida. Parecía que realmente estaba allí.

—En la película, se resalta la importancia de “honrar a la familia” en la cultura china. ¿Cuánta relevancia tiene eso en la actualidad?

—Creo que en todas las culturas es importante tratar a la familia con respeto. Somos agradecidos y mostramos amor. Creo que, si me preguntas qué significa la familia, diría que es el amor incondicional. Entonces creo que es un idioma universal.

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Convertirse en guerrero

Liu ya se había entrenado en el uso de espadas y otras disciplinas para proyectos anteriores. Pero con Mulán “realmente querían preparar mi cuerpo en general, así que hice entrenamiento físico básico”. Cada mañana, su primera actividad consistía en ejercitarse durante dos horas. Después tenía que cambiarse de ropa para clases de equitación de una hora, durante tres meses:

—¡Nunca diría que sé cabalgar porque pienso que los caballos tienen espíritu propio! —comenta Liu—. En realidad, no puedes controlarlo, pero puedes practicar.

Luego venían las instrucciones en artes marciales, aunque más enfocadas en lo que sería el combate propio de la guerra. “Así que, en un día, son cinco a seis horas de trabajo físico de preparación para el papel”, asegura.

Y una vez que superó ese proceso, la actriz debió simular ser un hombre. Tenía que hacer que su voz fuera más grave, por lo que fue a algunas clases de dialecto para lograr esa característica en el idioma inglés. En paralelo, debía estar vestida de soldado y aprender a moverse con una pesada e imponente armadura.

—¿Cómo encontraste la voz masculina para que sonara creíble?

—Tengo que poner la voz grave, en un nivel en el que me siento cómoda. A veces, me perdía a mí misma y me olvidaba. En ese momento, Niki decía: “Yifei, pon la voz grave”.

“Sentía que era un hombre porque encajo muy bien”, recuerda. Un día, estaban en pleno rodaje y todos traían puestos sus vestuarios. Ella estaba de espaldas, y un actor le tocó el hombro y le hizo una pregunta. Recién cuando Liu se dio vuelta, él se dio cuenta de que era ella, y no el hombre con el que quería hablar; su compañero estaba tan sorprendido como avergonzado. “Cuando estás rodeada de hombres, sientes que son tus amigotes”, comenta. “No me tratan como una mujer”.

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—¿Cómo fue la dinámica con la directora para encontrar la “esencia” de Mulán?

—No nos dijimos algo en especial. Pero a veces le preguntaba a Niki (Caro) si podía improvisar. Y ella realmente me respaldó con eso. Podía usar unas tomas y llevarlas dónde quería. Podía tomarme mi tiempo con las líneas. O hasta podía decir algo que no estaba en el guión, y a ella le parecía bien.

—¿Cómo fue la experiencia de trabajar con los actores Donnie Yen y Jet Li, y la actriz Gong Li?

—Admiro el trabajo de Donnie, no solo como superestrella del kung-fu. También es un excelente intérprete y actor. Y es una persona muy cálida. Gong Li es como la reina de las películas. Las personas piensan que soy afortunada de tener la oportunidad de trabajar con ella, y es una gran oportunidad. En persona, es tan buena como el personaje que interpreta: no piensas que es una superestrella cuando hablas con Gong.

—¿Y Jet Li? En una escena de la película lo rescatas.

—Hasta Jet se rió ese día que tenía que rescatarlo. Esta vez fue al revés, porque la última vez él tuvo que salvarme a mí en The Forbidden Kingdom, él y Jackie Chan.

—¿Qué fue lo que más disfrutaste de hacer esta película?

—Soy el tipo de actriz que no habla mucho en el set. Realmente valoré la forma en que las personas me entendieron y cuán brillantes eran individualmente. Observé y aprendí. Fueron las cosas pequeñas las que me hicieron sentir que realmente estaba en las mejores manos.

—¿Qué esperas que el público experimente cuando vea la película?

—Respetaré cualquier opinión que tengan porque todas las personas tienen sentimientos diferentes. Pero si hay algún momento en la película que los conmueve, incluso por algún motivo que no sepan, pensaré que hicimos algo bueno.

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