Crítica de discos de Marcelo Contreras: los viajes al pasado de Javiera Mena, Juanes y Moby

En su nuevo EP, la solista chilena presenta la banda sonora ad hoc para trazar la curva soñada de una noche de fiesta, elevando la expectativa sobre la obra completa. El astro colombiano, por su parte, se consagra como artesano calificado para transformar clásicos ajenos, mientras que el neoyorquino cae en la autoindulgencia al reversionar sus éxitos en clave sinfónica.



Javiera Mena - I. Entusiasmo (EP)

Como antesala para volver al carrete y la ciudad, Javiera Mena despacha la primera entrega de su próximo álbum en formato EP con cinco temas. El título grafica a la perfección el espíritu del adelanto, banda sonora ad hoc para trazar la curva soñada de una noche de fiesta. La pista se toma los tres primeros cortes derivando luego en el romance.

Montado con colaboradores y distintos productores, entre ellos Pablo Stipicic y Stefan Storm de The Sounds of arrows (dúo sueco que ha remezclado a Lady Gaga), Entusiasmo es impúdico y ligero. “Yo vivo en el pasado, está bueno y no está bien”, canta Mena despreocupada en la discotequera Flashback, una pieza nostálgica en la superficie y moderna en su interior EDM. Diva sube el pulso en una de las composiciones más rápidas en el catálogo de Javiera, hasta llegar a la sexualizada cadencia de Corazón astral.

Dos arranca como balada al piano y cuerdas sobre una relación triangular que deriva en romántico synth pop. El remate llega con Pasión Aka Ilusión, un soft rock de batería mullida, bajo sinuoso, suaves teclados y guitarras. En Entusiasmo todo va en la dosis precisa, como eleva la expectativa sobre la obra completa.


Juanes - Origen

Desde el primer segundo el sonido envuelve abrasador y poderoso, un clavado impecable de Juanes sumergiéndose en la nostalgia para evocar canciones significativas en su bitácora. Como buen latino, cabe una mezcla entre raíces en nuestro idioma -tango, bolero, salsa, balada-, junto a la omnipresencia anglo proveniente del pop rock y el reggae. La gracia de Origen radica en una intersección entre la reverencia y el toque personal, un calibrado cruce de respeto e inspiración.

Desde la partida con Rebelión de Joe Arroyo, una salsa procesada con códigos retro rockeros, hasta el clásico Y nos dieron las diez de Joaquín Sabina, convertida en una infusión de rock charro, Juanes se esfuerza por arropar las canciones y aplicar giros. Volver de Carlos Gardel es un prodigio de géneros hilvanados contando reggae y tango aderezados de bolero y rock. No tengo dinero de Juan Gabriel muta en pop sónico de guitarras y sintes recargados, como reinterpreta delicadamente Dancing in the dark de Bruce Springsteen en clave playera con toques de slide guitar. Juanes no solo es un astro pop, sino también un artesano calificado transformando material ajeno.


Moby - Reprise

Pocos formatos son tan pomposos y frágiles a la vez, como sucede con los discos pop versionados por sus propios creadores con orquestas. El tufillo de tomarse demasiado en serio arrecia sobrecargando música que ha trascendido en la memoria por su calidad. Moby, que siempre ha tenido una inclinación discursiva para acompañar su obra musical, debuta con el histórico sello de música clásica Deutsche Grammophon, la casa discográfica más antigua del mundo. El álbum coincide con un documental autobiográfico. O sea, Moby se toma realmente en serio y para dejarlo aún más claro, se hace acompañar de la Budapest Art Orchestra y tiene invitados reputados como Kris Kristofferson y Mark Lanegan.

Las canciones revisitadas se centran en Play (1998) y 18 (2002), los puntos más altos en la discografía del neoyorquino. Si bien no sufren retoques excesivos de adornos sinfónicos, el ejercicio tampoco se justifica. Lo mismo ocurre con una anodina versión de Heroes de David Bowie, con la misma vibra de esos horrorosos covers de grandes hits en clave bossa nova. Lo que acá destaca es la autoindulgencia.

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