Por Felipe RetamalLos años más salvajes de Charly García en un nuevo libro: “Se recuerda más el salto a la pileta que los discos”
Entre conciertos erráticos, discos incomprendidos y una vida al límite, el periodista Sergio Cancino reconstruye las tres últimas décadas del músico argentino en Charly García. Maravillizado. Un período menos glorioso que los ochenta, en que lanzó una discografía más irregular y arriesgada, además de padecer problemas de salud. “Todo pasó a ser parte de una performance total y narrativa”, dice el autor a Culto.

La noche del 26 de octubre de 2005, en La Rockola de Barrio Bellavista, Charly García subió al escenario tarde, desordenado y errático. La tocata —organizada por FM Tiempo como un evento exclusivo para auditores— terminó siendo un retrato fiel del momento que atravesaba el ídolo argentino. Organizada por FM Tiempo, como un evento exclusivo para sus auditores, arrancó con el retraso habitual de García: balbuceaba letras, discutía con los músicos, perdía el hilo de sus propias canciones. Además, no ayudó el set de temas poco conocidos y muy cargado a temas nuevos o incluso, en proceso.
Entre el público estaba Sergio Cancino, entonces uno de los nombres visibles de la emisora. Para el periodista y hombre de radio, aquella presentación le dejó el amargo sabor de la decepción. Había visto a Garcia en un emotivo show en el Estadio Víctor Jara solo un año antes, y el contraste era duro. “Esa noche particularmente, a mí me golpeó como fan, también como periodista, como crítico”, dice a Culto.

Aquel momento, en la primera década de los 2000, resumía la fragilidad del ídolo. “Las finanzas de Charly estaban por los suelos, entonces él aceptaba tratos y tocar en boliches que nunca habría mirado siquiera en su etapa imperial, en la etapa de los 80”, dice Cancino. “Sus conciertos partían a la hora en que él quería y él pausaba cuando quería y volvía al escenario cuando se lo antojaba”. Esa noche, además, Cancino recibió la furiosa decepción de los pocos que decidieron quedarse hasta la madrugada. Era una muestra brutal de una magia capaz de encenderse y apagarse sin aviso.
La historia la consigna el propio Cancino en Charly García. Maravillizado (1995-2025), su nuevo libro, de la flamante colección Entrenotas, de Tucán Ediciones. Un trabajo que abarca el período menos amable de García. Tras su sólida década de los 80, en que firmó joyas de la discografía latinoamericana, hacia los noventa desplegó un cancionero más hermético y cargado de experimentación sonora, al volverse de lleno al estudio como medio para trabajar su música. Como subrayando su carácter indómito. Son los años de Say no more, El aguante, Influencia, discos que no generan el consenso de su época dorada. “El periodo de los últimos 30 años de Charly García es más divisivo, porque la calidad de los discos es más irregular -dice Cancino-. Apareció este concepto de caos sonoro que es Say no more. Y fundamentalmente, porque la obra discográfica, siento yo, está eclipsada por los escándalos. Probablemente el fan más casual recuerda más el salto desde el hotel de Mendoza, por ejemplo, que los discos”.

Y efectivamente, fueron además los años de los excesos; desde los shows caóticos (incluyendo su tardío debut en el Festival de Viña), al improbable salto a una piscina desde el noveno piso de un hotel, la internación en la chacra de Palito Ortega, hasta los días recluido en su departamento de Buenos Aires por sus problemas de movilidad. En suma, el descenso prolongado y lento de Charly al hades y su resurrección parcial. “Lo que pasó es que Charly García se fusionó con su obra. Todo pasó a ser parte de una performance total y narrativa; los shows, sus declaraciones a la prensa, los escándalos, tirarse a las piletas desde los hoteles, pintarse el pelo en homenaje a Cobain, las poleras de Marilyn Manson, su amor y odio con muchas bandas y artistas trasandinos. Pero todo esto mirado desde Chile”.
El período también mantiene la conexión de Charly con Chile, extendida hacia su debut en el Festival de Viña 2003, acompañado por sus tres músicos locales, los “chilenos de Charly”, Kiuge Hayashida, Toño Silva y Carlos González. Un hito que Cancino incluye en su libro, aunque omitió entrevistar a los músicos, por una razón. “Sentí que lo que ya me habían dicho ellos en mis años de radio, ya estaba dicho-explica-. Además, cuando uno entrevista años después, los entrevistados siempre tienden a mostrar una versión más romántica y con menos fricción con el pasado. Y a mí lo que siempre me ha interesado son los testimonios y las cosas que los artistas también dicen en caliente en su momento, en ese contexto particular cuando ocurrieron”.
Ese debut en Viña ocurrió a poco tiempo de lanzado Influencia, probablemente el disco más celebrado de ese período de Charly, dejando atrás, de momento, su torrente más arrojado y experimental. “Por el sonido y la estructura fue un disco mucho más radial, la FM en Chile lo difundió mucho -apunta Cancino-. Sonó Tu vicio, sonó Influencia, fue como un respiro de alivio para los programadores radiales. Es un disco, que, guardando todas las diferencias, es una especie de Clics Modernos de esta etapa de Charly. De estos últimos 30 años, es el disco que logró repercusión, fue muy alabado por los críticos”.

El libro corona el viaje artístico alcanzando una cima emocional, con la única entrevista que Cancino pudo hacerle a Charly en junio de 2019, el mismo día de la presentación de su espectáculo La Torre de Tesla en Movistar Arena. Nada menor, pues su deterioro lo ha llevado a reducir los mano a mano con la prensa solo a lo necesario. Pero aquella charla pasó por Nicola Tesla, Queen, el cine de Tim Burton, Hall & Oates, entre muchos otros puntos. “Fueron 20 minutos muy intensos, muy increíbles, muy desordenados también -recuerda Cancino-.Yo creo que es una fotografía perfecta de ese momento de Charly García. Y luego vino ese momento en que se le vio más frágil, con estos discos más crepusculares, más testimoniales, como La lógica del Escorpión”.
Aquella entrevista le confirmó lo que sospechaba desde hacía años: que Charly seguía siendo un pibe que quería tocar, un genio atrapado en un cuerpo que ya no respondía a la velocidad de su mente. “Eso es durísimo para cualquiera —dice—, pero especialmente para un artista”.
Charly García. Maravillizado se lanzó en la pasada Furia del Libro, donde agotó sus ejemplares. Una reimpresión está prevista para enero. Este sábado, Cancino participará en el VII Festival de Literatura Musical Letra Sónica, en la Sala Master de la Radio Universidad de Chile, en un panel dedicado a íconos del rock latinoamericano, a las 18.00 horas.

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