China se convierte en el tercer país en llegar a la Luna
<P>La sonda espacial no tripulada Chang'e 3 tuvo un exitoso alunizaje. </P>

Duró once minutos, no levantó demasiado polvo y sólo ocho minutos en la superficie lunar bastaron para enviar las primeras fotos del satélite. Así fue el alunizaje de la sonda espacial no tripulada Chang'e 3 en el cráter lunar Sinus Iridum (Bahía de los Arcoiris), a las 21.11 de Beijing (10.11 de Chile).
De esta manera, la noche del 14 de diciembre en China quedará en la historia como el momento en el que el país asiático se convirtió en la tercera nación en llegar a la Luna, 37 años después del anterior que protagonizó la sonda soviética Luna 24 en 1976.
"A diferencia de la carrera espacial del siglo pasado entre Estados Unidos y la ex Unión Soviética, el retorno actual de la humanidad a la Luna se basa más en la curiosidad y la exploración del universo desconocido", comentó Sun Huixian, ingeniero jefe de la segunda fase del programa lunar chino, a la agencia de noticias Xinhua.
"El programa lunar de China es un componente importante de las actividades de la humanidad para explorar pacíficamente el espacio", destacó.
Este domingo, Chang'e 3 deberá liberar a Yutu (que significa Conejo de Jade), el rover de seis ruedas que comenzará su viaje de exploración. Por tres meses -tres días lunares- estudiará la topografía, composición y evolución de la Luna, además de mapear su composición y medio ambiente.
Transmitirá videos, recogerá muestras y llevarán un telescopio óptico, el primero de ese tipo, pues la misión Apolo 16 ya llevó uno ultravioleta en 1972, que permanece inactivo.
Consecuencias del hito
Además de los objetivos científicos de la misión, China tiene también metas comerciales. Cuando la sonda fue enviada -el 1 de diciembre- Ouyang Ziyuan, del departamento de Exploración Lunar y del Espacio Profundo de China, detalló a la BBC que la idea es buscar materiales exóticos como el helio-3, un posible combustible para la fusión nuclear, y explorar la manera de enviar energía solar a la Tierra.
Es que al comenzar a explorar el espacio 40 años después de que EE.UU. y la ex Unión Soviética lo hicieran, China tiene la ventaja de la tecnología. Su rover, por ejemplo, tiene un radar que puede penetrar el suelo para el estudio de rocas y regolito (roca suelta que aún no forma suelo) hasta 100 metros bajo la superficie.
El plan de China es enviar una nueva misión en 2017 que no sólo llegue a la Luna, sino que regrese con muestras a la Tierra, pavimentando el regreso de un hombre al satélite en 2025.
Aunque algunos analistas plantean que el programa chino no compite con EE.UU., hay otros que señalan que la Nasa debería retomar los planes para volver a la Luna. Por ahora, lo más cercano es el plan de llevar vegetales, que deberán soportar la falta de gravedad y un ambiente hostil para sobrevivir.
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