Diario Impreso

Día del Joven Combatiente Diálogo por la paz Carta a Jaime Guzmán Excedentes de Codelco Eso no es ciencia Delincuencia juvenil Filtración de causas judiciales Pacto de Bogotá

Señor director:

Este 29 de marzo, más de dos mil jóvenes no pudieron tener clases con normalidad en nuestra universidad. Esto, porque algunos cientos de personas han logrado infundir tal nivel de temor en actividades tan importantes como la movilización colectiva, que obligaron a quienes tenemos la responsabilidad de no someter a riesgos innecesarios o incomodidades mayores a estudiantes, académicos y funcionarios, a finalizar las actividades programadas desde las 17 horas en adelante.

Resulta irracional que una ciudad del tamaño y complejidad de Santiago, sufra esta semiparalización por tan pocos, en una fecha conocida de antemano, como es el "Día del Joven Combatiente", y sabiendo los lugares donde se producen los problemas.

Parece necesario convencernos de que, en realidad, se celebra el día de los jóvenes delincuentes, porque objetivamente cometen delitos contra las personas y la propiedad, y se desconoce por qué combaten, qué es lo que desean y, por tanto, cómo pueden dejar su lucha.

Estamos mal interpretando el derecho a protestar, que debería ser de forma pacífica, por un pretendido derecho a la violencia, atentando gravemente contra los derechos del resto de los ciudadanos, que sólo buscan desarrollar sus actividades cotidianas con tranquilidad.

Hugo Lavados Montes

Rector Universidad San Sebastián

Señor director:

El Concilio Vaticano II fue un acontecimiento eclesial relevante, cuyos frutos siguen dando vida a la Iglesia y a todo el mundo. Uno de los signos de esta fecundidad ha sido el creciente diálogo entre los cristianos (ecumenismo), y entre ellos y otras religiones (diálogo interreligioso). Este camino, no siempre fácil, ha sido un aporte a la humanidad.

Este miércoles, cristianos, judíos y musulmanes nos reuniremos en el Templo Jubilar del Campus San Joaquín, de la Pontificia Universidad Católica, para conmemorar los 50 años de "Nostra Aetate", documento sobre las relaciones de la Iglesia Católica con las religiones no cristianas. El cardenal Ricardo Ezzati, Arzobispo de Santiago, se encontrará con el rabino Abraham Skorka, rector del Seminario Rabínico Latinoamericano y con Mohamed Rumie, vocero del Centro Islámico de Chile, para realizar una oración por la paz.

El encuentro ocurre en un contexto en que el mundo está golpeado por la violencia terrorista en Bélgica. Los gestos y las palabras en ese encuentro expresarán cómo las religiones están al servicio de forjar una sociedad misericordiosa y precursora de la paz. Queremos ser un signo de esperanza, fraternidad y una sencilla pero significativa provocación a la paz y a la misericordia, donde Francisco pide que: "este año jubilar (…) nos haga más abiertos al diálogo para conocernos y comprendernos mejor: elimine toda forma de cerrazón y desprecio, y aleje cualquier forma de violencia y de discriminación" (Misericordiae Vultus, 23).

Cristián Roncagliolo

Señor director:

Me dirijo a usted a propósito de la inserción de la periodista Rosario Guzmán Errázuriz, en relación al senador Jaime Guzmán Errázuriz (QEPD), asesinado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez el 1 de abril de 1991.

Expone que se encontró, años después en el sur de Chile, con un señor moreno y corpulento que es sobrino del general Pinochet, quien se le habría acercado en la Catedral de Puerto Montt para mencionarle que su hermano se había convertido en una persona peligrosa para mi tío.

Soy el único sobrino directo del general Augusto Pinochet Ugarte que reside en el sur austral Puerto Montt, y que vivía con mi padre Gonzalo Townsend Madariaga, único cuñado exonerado del Ejército (1974) y que fue exiliado desde 1975 a 1991, provocando la desintegración del hogar con mi madre y nosotros, sus hijos, y que se extendió después de que mi hermano mayor George fuera hecho prisionero por la Marina, desde octubre de 1973 a abril de 1974. Sin embargo, doña Rosario menciona que lo anterior es falso.

Efectivamente, terminando 1999 me encontré con ella y su familia en una misa en que se nombró a su hermano y a mi madre. Por eso me acerqué a contarle que mi madre había fallecido el 30 de marzo de 1991, siendo sepultada el 31, entierro al que concurrió Jaime Guzmán. El día lunes 1 fue asesinado.

Señala, entre otras cosas inexactas y falsas, que el general Pinochet tenía cara de felicidad por su muerte. Me tocó estar en el hospital militar el día que fue llevado ahí y vi el sufrimiento provocado por tan cruel asesinato: felicidad en la cara del general Pinochet no es precisamente lo que había. Venía con la tremenda pena de la partida de su hermana María Inés, a quien había sepultado el día anterior, y por la partida de su amigo el senador Jaime Guzmán Errázuriz.

No puedo aceptar que se cite algo mentiroso, falso y que lleve a conclusiones erradas. Cuando he dicho algo, lo digo de frente. Aclaro esto de frente, ya que he recibido numerosas llamadas.

Gonzalo Townsend Pinochet

Señor director:

Que los traspasos de Codelco al fisco en 2015 fueran de sólo 1.075 millones de dólares, permite inferir algunas implicancias para el financiamiento de las Fuerzas Armadas mediante la Ley Reservada del Cobre. Ello, considerando que el aporte de Codelco a la Ley Reservada en 2015 fue de 1.017 millones de dólares (Dipres), incluyendo 500 millones de dólares redestinados a la reconstrucción por los aluviones en Antofagasta y Atacama.

De estas cifras se deduce que el 95% de lo aportado al fisco por Codelco fue destinado a dicha ley, confirmándose que la estructura presupuestaria de las Fuerzas Armadas se dirige a la quiebra, y que para sintonizarla con el nuevo escenario se requiere sustituir la intención de mantener las capacidades actuales. El presupuesto debe ser una respuesta económica a la pregunta: ¿cuánto es suficiente?

Para ello se deben modificar la Ley Orgánica del Ministerio de Defensa y la Ley Reservada del Cobre, de modo que el Ministerio de Defensa tenga las atribuciones para el desarrollo de una fuerza productora de capacidad militar conjunta, a través de un rediseño efectivo.

Eduardo Santos Muñoz

Señor director:

La próxima semana se realizará un curso de "ADN Básico" en una ciudad de Chile. Durante tres días los asistentes, tras pagar $ 200.000 por inscripción, aprenderán a "activar los cromosomas de juventud y vitalidad", a "activar hebras dormidas del ADN" o "el poder del pensamiento". El programa incluye "Cómo prevenir y liberarte de los ataques síquicos, maldiciones, recuperar fragmentos de alma". Me atrevo a asegurar que el curso será un éxito (al menos para el bolsillo de quienes están detrás).

Muchos culparán del éxito de este tipo de eventos a quienes pagan por asistir. Sin embargo, no puedo más que concluir que la culpa es del sistema.

Las personas que pagan por esto no son tontas o incultas; son curiosas, tienen preguntas, han leído mucho pero están muy mal informadas. Son personas convencidas de que eso es ciencia. Son las mismas que escuchan con devoción al doctor File o a Salfate; que aplauden a Red Quake Alert cuando le apunta a un sismo (aunque epicentro y magnitud se alejen considerablemente de sus predicciones). Son las mismas que deciden no vacunar a sus hijos porque han leído que las vacunas son peligrosas o que leen el horóscopo esperando encontrar respuestas a sus inquietudes. Esas personas creen que es ciencia, porque se usan términos científicos ("cuántico" se ha convertido en uno muy de moda) y hablan de cosas que parecen ser ciencia, pero no lo son. Son un truco retórico.

Estas personas quieren saber de ciencia, pero la ciencia es eliminada antes de llegar a ellos. La verdadera ciencia -esa maravillosa que nos puede ayudar a entender el origen del universo, a dilucidar cómo funciona el cerebro o a colonizar otros mundos- se pierde en el camino. Lo que la sociedad permite que llegue son apariencias y confusión. Como decía Carl Sagan, a estas personas les han fallado nuestros recursos culturales, nuestro sistema educativo y nuestros medios de comunicación.

No tiene que ver con no saber qué son las ondas gravitacionales o en qué consiste la edición del genoma de embriones, sino con algo mucho más básico: si no somos capaces de entender que cualquier afirmación requiere evidencia, ¿qué podemos esperar de los políticos?, ¿del sistema educacional?, ¿de la forma en que la gente toma decisiones? Si no cultivamos un espíritu escéptico, si no somos capaces de interrogar a la autoridad, como sociedad estaremos siempre a merced del charlatán de turno, sea político, curandero o un personaje de la televisión.

Gabriel León

Director Centro para la Comunicación de la Ciencia Unab

Señor director:

Hace varios años, siendo jefe de un servicio público, ingresaban por la noche a una de nuestras dependencias algunas adolescentes de un hogar de acogida cercano. Destruían, desordenaban y sustraían algunos elementos. Escribí a la directora regional comunicándole los hechos y expresándole el carácter delictual de lo que sucedía. Me respondió que esos jóvenes no eran delincuentes.

Ahora, a raíz de la entrevista a Raúl Tabolari Oliveros, hubo una réplica en carta a su diario de Consuelo Contreras, directora de la Corporación Opción. Recordé aquel episodio y pienso, al igual que en ese entonces, que algunas personas se tornan intransigentes al defender sus posiciones y no reconocen otras.

Estoy de acuerdo con Tabolari en el sentido de que existe responsabilidad de los padres en las conductas y comportamientos de los hijos, que derivan en delitos. También creo que cometer un delito no debe ser gratis para nadie.

Concuerdo con Consuelo Contreras en la responsabilidad de la sociedad y del Estado.

Carlos Fernández Ricci

Señor director:

Felicito al presidente de la Corte Suprema, Hugo Dolmestch, por su postura ante dos temas que se están debatiendo: primero, en el sentido de que se deben investigar hasta el final los casos que involucren a políticos, y lo segundo respecto del retroceso que significará sancionar las filtraciones de causas judiciales.

Creo que tenemos una autoridad que representa lo que pensamos la mayoría.

Nelson Molina Gajardo

Señor director:

Chile no sólo debe retirarse del Pacto de Bogotá, sino que debe llamar a nuestro cónsul indefinidamente. Nuestras soberanías territoriales, judiciales y otras, no pueden continuar entregadas a organismos internacionales que fallan de acuerdo a sus personales intereses políticos, olvidando la justicia y el derecho.

Patricio Mackenna Salas

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