La vida minuto a minuto: Gadgets que vigilan nuestra rutina
<P>Patrones de sueño, calorías consumidas, los pasos que damos o, simplemente, fotos de lo que hacemos. Esto y más es lo que registran aparatos que se vuelven cada vez más populares y que nos monitorean para mejorar nuestras vidas. </P>

MANTENER un registro de ventas, perfiles de clientes e inventarios es una práctica común en grandes organizaciones como gobiernos, hospitales y empresas. Pero el uso de mediciones precisas es menos común entre el común de la gente, a excepción de quienes quieren bajar de peso o simplemente buscan mejorar su condición física. Después de todo, la mayoría de la gente no registra sus estados de humor, patrones de sueño, cuánto café beben al día o los pasos que dan desde que salen de la casa hasta que llegan a la oficina.
Sin embargo, este panorama está cambiando rápidamente gracias a un nuevo concepto conocido como el "yo cuantificado". Esta tendencia consiste en aprovechar dispositivos especiales, smartphones o tablets para recopilar cada uno de nuestros movimientos durante cada minuto del día, identificando rutinas que luego permiten reconocer patrones y generar cambios en la actividad física y hábitos alimentarios. O simplemente permiten compartir lo que hacemos a través de internet.
En el caso de la unión entre tecnología y el cuidado personal de la salud, la idea nació de forma muy incipiente en 2007, gracias al blog "Yo cuantificado" creado por el periodista Gary Wolf, quien contribuye habitualmente con la famosa revista tecnológica Wired. Inicialmente, su audiencia estaba compuesta por una extraña mezcla de fanáticos del fitness, adoradores de la tecnología y pacientes de distintas enfermedades. Todos ellos creían que reunir y analizar los datos sobre su rutina diaria podía ayudar a mejorar sus vidas.
Progresivamente, la idea se hizo popular entre el público general, al punto que en 2011 se realizaron 50 reuniones en torno a este tema en todo el mundo. Además, los encargados de la Consumer Electronics Association señalan que el fenómeno explica en parte que en la versión 2013 de la feria tecnológica CES -la más importante del mundo en la materia- la presencia de dispositivos tecnológicos dedicados al auto monitoreo de la salud y el estado físico haya crecido en 25% respecto de 2012. También se espera que en 2017 el mercado de este tipo de equipos llegue a 170 millones de unidades, de acuerdo con un análisis de la consultora ABI Research.
Según señaló Wolf a New York Times, cuatro factores han permitido el despegue de este sector: "Primero, los sensores electrónicos se volvieron más pequeños y mejores. Segundo, la gente empezó a portar poderosos aparatos computarizados, disfrazados habitualmente de teléfonos celulares. Tercero, las redes sociales hicieron que compartir todo se volviera algo normal. Y cuarto, empezamos a tener un indicio del surgimiento de una superinteligencia global conocida como 'nube'".
Así surgieron portales como CureTogether.com, donde pacientes de todo el mundo usan una serie de aparatos para registrar y compartir datos cuantitativos sobre más de 500 enfermedades, desde el acné hasta las migrañas y el VIH. De esta forma, se han identificado, por ejemplo, ciertos medicamentos que parecen ser más eficientes contra el trastorno bipolar o qué tratamientos logran controlar de mejor forma los dolores de la artritis.
Un caso similar de éxito es la empresa Basis Science (www.mybasis.com) y su dispositivo Basis Band. Se trata de una muñequera que registra el ritmo cardíaco de la persona, además de la temperatura de la piel, la temperatura ambiental y el nivel de sudoración. Este último dato y el ritmo cardíaco indican cuán estresada está la persona y, al cotejar estos datos con la agenda que la persona maneja en el servicio de Calendar, es posible determinar qué personas a nuestro alrededor nos generan más estrés o cuánto aumenta nuestro ritmo cardíaco a la hora precisa del taco.
La empresa tiene un sitio web que permite a la persona ver los resultados de sus actividades diarias, como las calorías consumidas, el número de pasos que dan y las horas de sueño. Todos esos datos se pueden cuantificar a lo largo del tiempo en el sitio de Basis, el cual genera un refuerzo positivo en forma de puntos por actividades realizadas.
Los resultados, al menos por ahora, parecen ser positivos. En una reunión del movimiento "Yo cuantificado" realizada en 2011 en Holanda, un inversionista bancario que tenía problemas contó la preocupación que sufría por sus problemas para dormir y el posible impacto en su concentración laboral. Mediante el uso de una sofisticada cinta para la cabeza llamada Zeo, monitoreó la cantidad y la calidad de su sueño, además de registrar su dieta, ingesta de suplementos, régimen de ejercicio y consumo de alcohol. Los datos recogidos le indicaron que ajustar su consumo de alcohol y de suplementos de magnesio podría ser positivo: el resultado fue el aumento de su buen dormir en una hora y media.
Sara Riggare, una ingeniera sueca, describió cómo usó una aplicación para celulares iPhone con el fin de determinar la mejor combinación de drogas para controlar su mal de Parkinson, además de un juego de Nintendo Wii para monitorear y mejorar su equilibrio. Un caso similar es el de Christian Kleineidam, un estudiante de Berlín quien sufre de una enfermedad espinal que merma sus movimientos y rendimiento físico y que en una reunión sostenida en noviembre de 2011 explicó cómo usó un aparato para medir su respiración e identificar qué ejercicios de relajación eran los más efectivos. ¿El resultado? Su función pulmonar mejoró en 30%.
En la ocasión también se discutieron los logros de Asthmapolis, una empresa de Wisconsin (EE.UU.) y que creó un equipo llamado Spiroscout. Se trata de un sensor que se adosa a un inhalador contra el asma y ocupa el sistema de posicionamiento satelital para permitir a pacientes e investigadores determinar qué ambientes empeoran los síntomas de la enfermedad (por ejemplo, la cercanía de un cierto tipo específico de vegetación).
La conferencia sirvió de escenario para discutir otra faceta de este fenómeno: la creciente oferta de aplicaciones para equipos móviles como Boozerlyzer, un programa para celulares con sistema operativo Android y que ayuda a las personas a registrar su ingesta de alcohol y usa juegos simples para ayudarlas a medir el efecto de los tragos en su coordinación, tiempos de reacción, memoria y emociones.
Precisamente, según un reciente reporte de la consultora ABI Research el mercado de aplicaciones de fitness y salud para equipos móviles crecerá de forma importante: generará US$ 400 millones en ganancias en 2016. Es más: en ese año habrá mil millones de descargas anuales de aplicaciones ligadas a la salud.
Las grandes compañías también están tomando nota de esta tendencia. La conferencia realizada en Holanda estuvo auspiciada por Philips, Vodafone e Intel, que según la revista Economist ven el automonitoreo de la salud como una promisoria área a explorar en el futuro. Incluso, Philips ya creó Vital Signs, una aplicación experimental para aparatos de la empresa Apple y que usa sus cámaras para medir el ritmo cardíaco y respiratorio del usuario.
En el ámbito más lúdico del registro de la vida diaria, hay iniciativas como la cámara Memoto que estará disponible en abril de 2013 (www.memoto.com) y que es lo suficientemente pequeña para ser usada en el cuello de una polera. Sin botones ni controles, toma una foto de cinco megapixeles de resolución cada 30 segundos e incluye GPS, por lo que permite analizar luego en el PC cada una de las imágenes y el lugar donde se capturó. Junto con su compra se incluye una suscripción a un sistema de almacenamiento en la nube que guarda hasta un año de fotos, las que también pueden ser visualizadas en una aplicación para iOS y Android.
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