Diario Impreso

Los ruta de los vinilos

<P>Estuvieron desaparecidos por décadas, pero ahora que resurgen, aparecen también rincones de la ciudad, donde algún vendedor ofrece los mejores. </P>

los seguidores de tendencias que viven en calle Merced captaron rápido la última moda. No tenían ni siquiera equipos para reproducirlos, pero una pequeña tienda, ubicada en el número 323, empezó a incentivar su afición. El responsable fue Alejandro Acuña, dueño de Kind of Blue. "Los traigo nuevos, porque los usados entran en la lógica del regateo y éste no es el persa", dice. Partió con un local de música en Providencia, pero contra toda lógica comercial, buscó un espacio más tranquilo y sin mayores pretensiones. A su local los vecinos de Lastarria y Merced ya no sólo llegan en busca de vinilos, sino que por ese cómodo sillón en el que pueden echarse un buen rato a conectarse con audífonos.

El perfil de la clientela de Kind of Blue obedece a profesionales jóvenes de entre 35 y 45 años mayormente. "Tener vinilos se ha transformado en algo cool", dice Acuña. Es por eso que buscan reediciones de lujo como las de Miles Davis o John Coltrane. A pesar de tratarse de ediciones nuevas y reeditadas, los precios se ajustan a las posibilidades del sector (en promedio $ 12.000).

El barrio Italia es conocido por sus antigüedades. Sin embargo, en Caupolicán 475, Héctor Lamour, además de llevar 40 años dedicado a la restauración de muebles, lleva similar tiempo vendiendo vinilos. Partió como carretonero, pero hoy tiene más de 20 mil títulos que pone a vista del público los sábados y los domingos. "Tengo desde folklore hasta jazz, música de películas y rock". Un repaso por la interminable colección lleva a la música del clásico filme West Side Story, de Leonard Bernstein, a la redescubierta reliquia de Buddy Richard en el Teatro Astor -que data del 10 de diciembre de 1969- y llega hasta El Clavecín Bien Temperado, de Johann Sebastián Bach.

A su tienda, cuenta, no sólo llegan coleccionistas, sino que padres e hijos . De tarde en tarde llegan aquellos busquillas que van detrás de alguna pieza escondida. Los precios acá son bastante accequibles, porque son antiguos (entre $ 1.000 y $ 10.000).

En el Bío no hay tiendas boutique, ni cafés con medialunas en una terraza. Pero detrás del comercio callejero de cuneta, se esconde George Balot, "El Francés". Tiene 72 años y desde hace 12 que está en los locales 66, 67 y 68 del Galpón 4. En sus vitrinas hay al menos 4.000 títulos; en la bodega, muchos más. Pero estos clientes selectos. Tiene clásicos de los 70, 80 y 90. Entre ellos, joyas como un doble como el de Bruce Springsteen.

Balot viaja constantemente a EE.UU. para traer encargos de sus clientes. "Acabo de traer 500 discos en tres maletas", advierte.

Donde "El Francés" se llega temprano, porque 10 minutos para las 12 PM, avisa el cierre. A esa hora se marcha, casi siempre con más de 100 copias vendidas en sólo tres horas.

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