Manifiesto: Gonzalo Jara, futbolista

Cuando jugué en Europa siempre me tocó vivir en buenos barrios. Allá los niños iban al mismo colegio que otros niños de clase media o de poblaciones que estaban en el mismo sector. Con los mismos profesores. No había diferencias si yo matriculaba a mi hijo en una escuela pagada. Con la salud era lo mismo. Entiendo que hay un tema económico y que cada país tiene su orden, pero la verdad es que eso me llama mucho la atención. Acá en Chile las diferencias son grandísimas.
No voto ni votaría tampoco. Tampoco soy de los que se quejan. No tengo por qué quejarme, porque si quisiera hacerlo tendría que ir a votar en las elecciones y elegir a la persona que yo quisiera. Hay mucho descontento, porque los políticos de todos los partidos se han equivocado mucho.
Ante tantas irregularidades en la política como que uno se va resignando. A veces entiendo la política, a veces no. La gente está muy disconforme con todo y no importa el partido político. Yo, por ejemplo, tengo la fortuna de tener auto, pero me imagino lo que debe ser andar en metro o tomar Transantiago. Entrar a las 8 de la mañana, salir a las 7 de la tarde para llegar recién a las 10 de la noche a la casa. ¿Qué vida es esa?
Para el Mundial, al momento del penal contra Brasil, estaba tranquilo. Cuando tomé la pelota decidí el lugar y pateé. Después se me vinieron mil cosas a la cabeza, nosotros teníamos la convicción de que ganábamos en los 90 minutos. Recuerdo haber sentido el silencio que había en el estadio, desde que terminó el partido. Y luego recuerdo ver a los brasileños que celebraban y lloraban porque pensaban que iban a quedar eliminados del Mundial en su casa, con su gente.
Marcelo Ríos es el mejor deportista que ha tenido el país. Me encanta el tenis. En Chile no he ido a jugar, pero en Alemania y en Inglaterra jugaba siempre. Entrenábamos en la mañana con el equipo y en la tarde iba a jugar. Creo que el tenis es un deporte un poco más complicado que el fútbol, porque para ser número 1 depende sólo de ti. Hay que ser muy fuerte de cabeza y eso es lo que me gusta.
La mayoría de las cosas uno las aprende en el fútbol de barrio. Uno va creciendo con lo que te enseñan los equipos profesionales, pero sin duda que la viveza viene del barrio. Y es así. Yo era de los que esperaban toda la semana para jugar por mi club. Esas cosas yo, por lo menos, no las puedo olvidar.
En Hualpén está mi verdadera casa. Sigo compartiendo con la misma gente que conocí de niño y siempre que puedo vuelvo a la casa de mis papás en el sur. Tengo casa en Concepción, pero siempre he dicho que esa es mi casa. Está en la misma población, un poco renovada para lo que era, pero siempre en el mismo lugar, con la misma gente, con los mismos vecinos.
Apoyo la educación gratuita. Las formas de manifestarse para conseguirla se pueden discutir. Estoy convencido de que se pueden hacer protestas o marchas, pero siempre con el orden y el respeto que se deben tener. Estamos en un país de libre expresión y apoyo eso. Es de esperar que más adelante podamos lograr educación gratis para todos, creo que Chile económicamente está preparado para hacerlo.
La cercanía de la selección con Michelle Bachelet se ha marcado siempre. Así como en su momento estuvo Sebastián Piñera también. Creo que el respeto hacia la Presidenta siempre va a estar, más allá del pensamiento político de uno, de los compañeros o de la gente que trabaja en la Selección. Es la máxima autoridad del país y si más adelante desea visitarnos en Juan Pinto Duran, va a ser recibida.
Con Sergio Jadue nunca nos faltó nada. Cuando me tocó hablar luego de su salida de la ANFP dije que no lo defendía, pero que nadie podía patear a un perro en el suelo. Y lo sigo manteniendo. La justicia debe hacer su trabajo y Jadue tendrá que pagar según lo que los jueces digan. Ahora, la relación que como Selección tuvimos con él siempre fue cercana y al que se lo preguntes te va a decir lo mismo. Nosotros ganamos la Copa América y eso va de la mano con los dirigentes. En ningún momento nos dimos cuenta si se estaban haciendo cosas malas o no.
Cuando me fui a jugar a Inglaterra me quería volver a los seis meses. Lo pasé mal en mi primer año. No sabía inglés, no podía ir al cine, porque no entendía el idioma, así que trataba de pasar mucho tiempo en el club. Tenía 22 años. De Europa me sorprendió la forma de vida, la tranquilidad. La gente es súper respetuosa, te reconoce, pero nadie te molesta, sobre todo si te toca salir a comer o salir con amigos.
Del dedo contra Edison Cavani no estoy arrepentido. Hay gente que me dice que está bien y otros que está mal. También están los que me saludan y me agradecen. En el fútbol se han visto mil cosas semejantes e incluso peores. El fútbol tiene estas cosas. Hace algunos días me tocó escuchar una rutina de humor en Viña sobre el dedo y no me molestó.
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