IPC vuelve a sorprender y el mercado ve mayor volatilidad por dificultad en toma de precios

Encuesta muestra que el 60% de quienes retiren sus fondos lo destinará a alimentos y productos de primera necesidad

El indicador anotó en febrero un alza de 0,2%, por debajo de las estimaciones de los expertos. Aunque no se ven problemas en el índice ni en su confianza, las complicaciones en la toma de muestras producto del Covid-19 estarían haciendo más difíciles las estimaciones.


La inflación volvió a sorprender al mercado, pero esta vez a la baja. Luego de registrarse varios datos por encima de las estimaciones del mercado, parece que la variable se ha vuelto un dolor de cabeza para los encargados de hacer proyecciones.

Tras el aumento de 0,7% anotado en enero, la inflación desaceleró su avance en febrero debido al descenso en el precio de los alimentos. Según los datos dados a conocer por el INE, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) registró un incremento de 0,2%. La cifra fue inferior a lo esperado por los analistas que habían pronosticado un alza de 0,4% para la inflación en el segundo mes de 2021.

Así en lo que va del año los precios acumularon un avance de 0,9%, mientras que en doce meses sumaron un aumento de 2,8%, ubicándose bajo el rango objetivo del Banco Central que apunta a una inflación anual de 3%.

En febrero ocho de las doce divisiones que conforman la canasta del IPC aportaron incidencias positivas en la variación mensual del índice y cuatro presentaron incidencias negativas.

Entre las divisiones con aumentos en sus precios destacaron transporte (1,2%) impulsada mayormente por los productos gasolina (2,7%) y automóvil nuevo (1,9%), y vivienda y servicios básicos (0,7%), debido principalmente a la variación de gas licuado (5,3%).

A su vez, entre las divisiones que consignaron bajas mensuales en sus precios destacó Alimentos y Bebidas no alcohólicas con una caída de 0,5%.

Proyecciones

En los últimos meses del año pasado y en enero, las proyecciones generalmente se quedaron cortas, debido principalmente a las importantes alzas en los precios de los alimentos y otros bienes transables, como la bencina y los autos.

Al respecto, el economista de Inversiones Security, César Guzmán, indica que del registro de IPC “se ratifican dos cosas. Por un lado, las presiones inflacionarias subyacentes, que son las relevantes para las decisiones de política monetaria, siguen muy contenidas, lo que responde a las amplias brechas de capacidad con las que está operando la economía. Por otro, continúa la mayor volatilidad a la habitual en los registros de IPC, lo que podría estar reflejando las dificultades que está teniendo el INE en la toma de precios así como también en posibles cambios de hábito o estacionalidad en la conducta de los consumidores”.

El experto recuerda que “el INE ha señalado que la toma de precios se está haciendo por distintos métodos, no usuales, mails, teléfono, etc. Y eso puede estar generando dificultades, y mayor volatilidad. Lo que no quita que el cálculo esté bueno, el índice es robusto”.

Según la separata técnica publicada por el organismo estadístico, para la construcción del índice de febrero se imputó el 25,6% de los precios, porcentaje que está dentro del promedio de los últimos meses y muy por debajo del peor mes, abril de 2020, cuando se tuvo que imputar el 42,6%, debido a las fuertes restricciones sanitarias al inicio de la pandemia. Con todo, el número contrasta con el 9,5% registrado en febrero del año pasado, justo antes del inicio de la crisis sanitaria.

El INE explica que en condiciones de normalidad, “los precios faltantes en la recolección de precios surgen principalmente por la estacionalidad de los ítems contenidos en la canasta, por situaciones de desabastecimiento y por la desaparición temporal de una variedad en el mercado. A su vez, la contingencia actual genera nuevas situaciones en las que no es posible recolectar precios, tales como el cierre obligado de diversos establecimientos, la imposibilidad de transitar de forma regular en diversas locaciones urbanas de cada una de las regiones del país, y debido a que ciertos servicios dejaron de proveerse de manera habitual”.

Así, los precios que no pueden ser obtenidos directamente se imputan de varias formas, como por ejemplo con la variación de precios de la misma variedad en tipos de establecimientos similares, siempre que se cumpla una representatividad suficiente. De no lograrse eso, se hace con precios de otros tipos de establecimientos. Otra forma, de no poder usar las anteriores, es con la variación de precios del producto a nivel regional, etc. Esta metodología está en línea con las recomendaciones internacionales, como las planteadas por el FMI en un informe de 2006.

La economista de BanChile Inversiones, Carolina Grünwald, señala que “el tema de la imposibilidad de tomar precios se ve reflejado más en el tema de los servicios, los que representan casi la mitad de la canasta. De hecho, por ahí pienso que hay un sesgo a la baja en la medición, que se va a disipar en la medida que se avance de fases y se vuelva a la normalidad”. De hecho, la división de Restaurantes y Hoteles anotó en febrero una imputación del 56,4%. Mientras, en la división Salud llegó solo a 4,9% de imputación en el mes.

Por metodología hay servicios que se toman una vez al año, como es el caso de los de la división de Educación, los que tienen la principal variación en marzo y que esta vez podrían mostrar un alza menor que otros años, señalan expertos.

Por quintiles

Durante febrero la división de Alimentos, que es por lejos la que más ha subido los últimos meses, anotó una baja mensual de 0,5%, con lo que en 12 meses llegó a 6,5%. Esa es una buena noticia, en especial para los quintiles de ingresos más bajos, dónde se concentra una mayor proporción de su gasto en esta división.

Según la construcción del IPC del INE, la división Alimentos y bebidas no alcohólicas tiene una ponderación de 19,3% en la canasta de consumo de los chilenos. Sin embargo, en el primer quintil -el 20% de la población de ingresos más bajos- la importancia de esta división llega a 28,9%, según la última Encuesta de Presupuestos Familiares (EPF). Eso hace que los cambios en los precios de los alimentos tengan un impacto más relevante en este grupo de personas.

De esta forma, la inflación para el primer quintil -calculada por Pulso en base a la EPF- llegó en febrero a 3,2% en 12 meses, el menor nivel desde noviembre pasado. Asimismo, acotó su diferencia con el IPC general a 0,4 puntos porcentuales. Mientras, en el quinto quintil (el de mayores recursos), la inflación acumulada en 12 meses está en 2,6%.

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