Por Cristóbal Bley“Si la universidad no me diera flexibilidades, yo no podría estudiar”: la historia de la voleibolista chilena que juega en Portugal y cursa ingeniería comercial
Dominga Aylwin tiene 20 años, es deportista profesional, ha representado a Chile en unos Juegos Panamericanos y un mundial juvenil, y además estudia en la U. Andrés Bello. Aquí cuenta cómo lo hace.

Soy Dominga Aylwin, tengo 20 años y estudio ingeniería comercial en la Universidad Andrés Bello. Juego voleibol desde que tengo memoria. Siempre le decía a mi mamá, que también era jugadora y entrenadora, que quería jugar por Chile y ser la mejor del mundo.
Un día, cuando tenía 13 años, fue un entrenador de la selección chilena a Temuco, la ciudad donde nací y crecí, a mirar jugadoras. Me dijo que fuera a Santiago a entrenar y desde entonces no he parado de representar al país. En cuarto medio, cuando tenía 17 años y el resto de mis compañeros se preparaba para salir del colegio, yo estaba jugando los Panamericanos adultos de Santiago 2023.

Mi prioridad siempre es y será el voley, pero no podré dedicarme a esto hasta que me muera, con mis papás pensamos en que sería bueno tener un plan B. O sea, tener un título universitario. La Universidad Andrés Bello fue la primera en acercarse, ofreciéndome una beca deportiva para estudiar con ellos, además de flexibilidad para compatibilizar mis entrenamientos y competencias con la carrera. Así que desde el año pasado estoy en Ingeniería Comercial en la UNAB.
Justo en ese momento me fui a jugar a un club de Brasil, así que tomé menos ramos y me coordiné con la universidad para arreglar las fechas de las pruebas y exámenes. Este año, por ejemplo, en la fecha de cierre de semestre, tuve el mundial y la Copa Panamericana sub 21 de voleibol, donde fui la máxima anotadora. Pero se conversó y pude rendir todo a la vuelta.
Ahora estoy en Portugal, jugando por el Vitória SC, un club de primera división. La liga comenzó en agosto y termina en abril del 2026. Ahí vuelvo a Chile y juego el campeonato universitario por la UNAB, que justo empieza en esas fechas.
Si la universidad no me diera esas flexibilidades, yo no podría estudiar una carrera. Con el tiempo que le dedico al deporte, con los entrenamientos, los torneos y los viajes, necesito esa ayuda. Porque mi entrenador no me va a decir: “tranqui, no vengas a entrenar, anda a hacer tu prueba”. Es al revés: tengo que adaptar mis estudios al deporte.
COMENTARIOS
Para comentar este artículo debes ser suscriptor.
Lo Último
Lo más leído
Plan Digital + LT Beneficios por 3 meses
Infórmate mejor y accede a beneficios exclusivos$6.990/mes SUSCRÍBETE











