Por Carlos González LucayDe top 20 a las qualys y challengers: la receta de Jaime Fillol para que su nieto Nicolás Jarry vuelva a la elite del tenis
El exnúmero 16 del mundo acumula 10 partidos sin ganar en medio de un contexto de lesiones y poca continuidad. Su abuelo Jaime y su hermano y compañero de dobles Diego analizan su complejo momento y confían en que podrá superar este trance.

Nicolás Jarry vive un momento muy delicado en su carrera. La derrota ante el croata Dino Prizmic en la primera ronda del BCI Seguros ChileOpen se convirtió en la décima consecutiva. Desde el 4 de julio que no gana un partido, en aquella ocasión superó al brasileño João Fonseca para meterse en los octavos de final de Wimbledon. De ahí en adelante todo ha sido un calvario para el chileno.
La realidad de Nico comenzó a cambiar abruptamente a partir del Masters 1000 de Roma de 2024, el mismo torneo donde llegó a la final y alcanzó el puesto 16 del planeta. Ahí sufrió una serie de situaciones que desencadenaron en una neuritis vestibular, un mal que le afectó el oído, afectando su equilibrio. Sin embargo, eso poco a poco comenzó a quedar en el pasado.
“No tiene problemas de equilibrio ni de vértigo. Son patologías que no son graves, pero que te limitan mucho y cuya recuperación puede tardar dos años o más. En su caso, eso ya está bien”, comentó hace unos días Alejandro Orizola, médico del equipo chileno de Copa Davis.
Pero cuando todo comenzaba a quedar atrás, una fractura por sobrecarga en el codo derecho lo obligó a terminar anticipadamente la temporada pasada y realizar la pretemporada lejos de su estado óptimo, lo que también repercutió en sus presentaciones de este comienzo de año.
En la víspera de su participación en el ATP 250 santiaguino, donde accedió gracias a una invitación, el propio Nico explicó cuál era su momento. “Es que son dos cosas diferentes estar siete meses sin ganar, estando bien o no estando bien. Creo que hay que fijarse menos en los números, sobre todo cuando tienen una connotación más negativa, dada la realidad que existe”, afirmó.
De hecho el propio jugador confesó que no esperaba mucho de su participación en la capital en términos de números. “Bueno, por ahora, mi expectativa está a nivel de resultado, de lo que les gusta a ustedes, está baja. Como dije antes, la semana pasada fue mi primer torneo que pude competir a un nivel decente, sobre todo por ya poder sacar y cada vez estoy un poquito más tranquilo dentro de la cancha con el saque, con el codo, sigo teniendo un poquito de miedo de por si algo puede pasar. El primer objetivo es poder competir bien, es poder tener una buena mentalidad para luchar hasta el último punto”, declaró.
Tras la derrota ante Prizmic, donde tuvo buenos momentos y otros bastante aciagos, Jarry intentó ver algo positivo dentro de estos grises momentos. “Por lo menos ya llevo dos partidos seguidos y eso es algo. Mi nivel subió un poco de la semana pasada a ahora. Vengo entrenando mejor, pero como no he competido hace mucho tiempo sano, es difícil y no he podido manejarlo bien. Hace dos días, por primera vez, logré trabajar el saque como a mí me gusta. Todavía falta por recorrer en ese ámbito, pero es la única noticia positiva que tengo en estos últimos meses”, reconoció.
Dado a que ocupa el puesto 155 del ranking mundial, el extop 20 está obligado a jugar clasificaciones de torneos ATP o challengers. Para lo inmediato, confirmó que jugará en el cemento norteamericano, donde se disputan los dos primeros Masters 1000 de la temporada en Indian Wells y Miami. De hecho, no figura inscrito en el Challenger de Santiago de la próxima semana en la arcilla del Club Manquehue.
Asimismo, desde diciembre ya no trabaja con el español César Fábregas, de modo que su cuerpo técnico se encuentra conformado desde este año por Pepe Checa, quien se había sumado a fines de 2023 y por el extenista nacional Juan Matías González.
La receta familiar
Dos personas que conocen muy de cerca a Nicolás Jarry son su hermano Diego y su abuelo Jaime Fillol. Este último señala que “a nadie le gusta perder en primera vuelta, pero él tampoco ha jugado tanto porque no ha tenido continuidad. Además, siente el deseo de jugar como ha jugado antes y no lograrlo es una cuestión difícil de aceptar”. Pero agrega, esperanzado, que esto va a cambiar: “Yo tengo la tranquilidad de que él va a salir de este hoyo en que está. Con el empeño que él tiene, creo que lo va a conseguir”.
En ese sentido, el legendario extenista entrega su fórmula para superar este difícil momento: “Obviamente, la receta está en entender bien todo lo que está ocurriendo y tratar de aliviar todas esas preocupaciones que lo alteran. Entonces, la salud es efectivamente un tema importante ahí y es cosa de tiempo, porque él dice que se está recuperando”.
Por su parte, su hermano y compañero de dobles, confía plenamente en su recuperación. “Yo te diría que no es nada nuevo para Nico. Creo que es un obstáculo más que tiene. Siempre he dicho que me impresiona su forma de trabajar y de seguir metiéndole a fondo a pesar de todos los problemas y todas las presiones que conlleva su vida. Pero hasta el momento siempre ha podido sobrepasar eso y dudo de que ahora no sea diferente. Hay poca fórmula secreta ahí. Agachar la cabeza y trabajar nomás, como todo en la vida”.
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