Leonardo Véliz

Leonardo Véliz

Ex futbolista y entrenador. Panelista habitual de El Deportivo.

El Deportivo

Entre Tito y un Clavito

Agencia Uno

El fracaso no tiene piedad con los ricos y menos con los pobres. El dinero no asegura el éxito, menos en el fútbol. Para San Marcos de Arica se bajó el telón. Le cortaron la luz y el agua y deja la división en una campaña predecible.

Es razonable lo expresado por Clavito Godoy. En la escasez es poco lo que puedes hacer. Con un plantel de muchos jóvenes y barato (de veinte millones) no se pueden vender sueños. Se administran pesadillas. Clavito dice que los experimentados ganan campeonatos. Los juveniles ganan solo partidos y sin el apoyo de la gente, solo resta luchar y contemplar la cima.

Para Colo Colo el telón cayó de sopetón. Fuera de la Copa Libertadores y en la cornisa peligra la Sudamericana, bajo una campaña decepcionante. Los dichos de Tito Tapia no tienen asidero. En la abundancia es mucho lo que puedes lograr. Con un plantel estelar – miren que contradicción – más experimentado y costoso, no pudo cumplir con lo prometido. Declara que no tiene plantel, que les han faltado jugadores, que fueron perjudicados por suspensiones y lesiones. De donde no hay quejas es del apoyo del inclaudicable fervor popular.

Dos realidades muy distintas, igual de catastróficas. Un pequeño y gran detalle: los de San Marcos, en un partido no tenían camiseta de recambio para el segundo tiempo. Los albos, las intercambian en el entretiempo.

Ambos dirigen a clubes, guardando las distancias, que se han distinguido por la consiguiente incertidumbre organizacional. No han podido adecuarse sus dirigentes a los nuevos moldes. Insisten en saborear primero el éxito económico y después el deportivo que desea su hinchada.

Han ignorado que la eficacia y competitividad no se realiza entre cuatro paredes. Y que el éxito o fracaso depende, en buena medida, de la calidad de sus líderes.

Faltan líderes transformacionales, esos que trascienden las metas a corto plazo y se enfocan en necesidades internas de orden superior. Un líder debe tener la fuerza espiritual, y no sólo económica, para cambiar estructuras.

Lo tengo claro, ni Ferry de San Marcos ni Mosa y Ruiz Tagle de Blanco y Negro han dado el ancho en detentar el poder. Ni menos han sabido gestionar los conflictos.

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