Final del Mundial: el norte ahora llega con mejor cara

BeFunkyCollage

Inglaterra y Sudáfrica chocaron en 2007 y la corona fue para los Springboks. El Quince de la Rosa, sin embargo, llega esta vez como favorito.



La historia dice que el rugby del hemisferio sur es ampliamente superior al del norte; tanto, que se ha impuesto en siete de las ocho ediciones de la final del Mundial de Rugby disputadas hasta este sábado (06.00, hora de Chile), cuando choquen Inglaterra y Sudáfrica.

La supremacía es tan notoria, que incluso en la última edición del torneo Nueva Zelanda venció a Australia. En contraste, nunca ha habido una final entre equipos del norte.

Esta vez, no obstante, todo parece preparado para que los ingleses reivindiquen la competitividad de su hemisferio y alcancen su segunda corona, luego de que en 2003 se impusieran ante Australia con un inolvidable drop de Jonny Wilkinson. Y aunque en 2007 perdieron el título precisamente ante los Springboks, el nivel de juego arrasador que ha exhibido el Quince de la Rosa durante Japón 2019 le alza como favorito ante el conjunto de Rassie Erasmus.

La estadística, además, establece que el trofeo William Webb Ellis solo ha sido para equipos invictos. Y los sudafricanos supieron de una caída, por 23-13, ante los All Blacks, en el debut de ambos en el certamen. Inglaterra, precisamente, superó a los de negro en semifinales en un partido que dominaron de principio a fin.

Kolisi lidera el arcoíris sudafricano

Lejos está el recuerdo de 1995, cuando los Springboks pudieron disputar por primera vez una Copa del Mundo. Y la ganaron de modo brillante, venciendo en la final a los All Blacks de Jonah Lomu y Sean Fitzpatrick. En aquella ocasión, solo había un jugador negro en el plantel de los verde y oro: Chester Williams (fallecido hace algunas semanas por una falla cardíaca).

En Francia 2007, cuando Sudáfrica venció en la final a Inglaterra, la composición racial del equipo había cambiado levemente, pero ya lucía como figuras y titulares a los wings Bryan Habana y J.P. Pietersen.

Doce años después ya el balance varió de manera radical, respondiendo en parte a la cuota racial que exigía el Congreso Nacional Africano, el partido de gobierno en Sudáfrica. Aunque no se alcanzó el 50% que demandan algunos, el entrenador Rassie Erasmus, ex flanker de los Springboks, sí integró 11 jugadores negros al equipo, muchos de los cuales ya acumulaban vasta experiencia en el quince nacional, sobre la base estricta del rendimiento y las necesidades colectivas.

Por eso, decidió darle la capitanía a Siya Kolisi, un tercera línea de mucha movilidad y potencia, además del obvio liderazgo que exige la condición que le otorgó el coach.

Kolisi es un auténtico fenómeno de integración en un país que vivió durante decenios bajo el régimen de apartheid. Está casado con una mujer blanca y entre sus mejores amigos en los Springboks figuran algunos afrikaaners (descendientes de holandeses y franceses).

Respecto de la calidad, casi no caben dudas: hay equilibrio en todas las líneas, aunque destaca con particular brillo el wing Cheslin Kolbe, un jugador de apenas 1,71 que fue reservado en semifinales debido a algunas molestias.

Kolbe está desde 2017 en el Toulouse (el equipo más laureado de Francia y Europa) y parece casi un milagro de la naturaleza: con su velocidad y cambio de paso desaira constantemente a los defensas y su coordinación y altura en el salto casi le hacen infalible en el juego aéreo, superando muchas veces a rivales que están cerca o superan los dos metros.

Tras pasar a Gales, Sudáfrica enfrenta en la final a los ingleses, un quince que no acepta quiebres y que puede complicar a los Springboks al mover la ovalada de lado a lado. El coach del arcoíris, en todo caso, parece preparado para todo.

Perfección es el nombre de la Rosa

Pocas veces la selección de Nueva Zelanda se vio tan superada como el sábado último, cuando cayó por 19-7 ante Inglaterra. Ni siquiera en algunas de sus derrotas más sorpresivas, como las eliminaciones ante los franceses (cuartos de final 2007 y semifinal 1999).

Aunque quizás puede sostenerse que los All Blacks realizaron un partido mediocre, casi todo el mérito pertenece a los británicos, quienes lograron la combinación virtuosa de una excelente generación y un entrenador, Eddie Jones, que se ha destacado en cada uno de los equipos en que ha estado, ya sea como ayudante, asesor o como coach titular.

En esta última condición, el australiano se ganó la atención de la unión inglesa, cuando logró lo que hasta ese instante resultaba un milagro, que Japón venciera a Sudáfrica, Ocurrió el 19 de septiembre de 2015, en Brighton, cuando los nipones se impusieron por 34-32, por el Grupo B de la Copa del Mundo. El aprecio internacional por Jones creció de modo exponencial, más aún cuando Inglaterra fue eliminada en la fase grupal de su Copa del Mundo (a manos de Gales y Australia), marcando un fracaso que sepultó al seleccionador Stuart Lancaster.

Jones, deslenguado, hijo de australiano y de japonesa-estadounidense, ex hooker de carrera opaca, pero muy hábil para organizar equipos y plantear estrategias, reestructuró al Quince de la Rosa casi desde los cimientos. Era, por lo demás, el primer extranjero en hacerse cargo del equipo nacional inglés, una auténtica herejía que, dados los frutos, parece perfectamente justificada. Además, integró a su equipo al neozelandés John Mitchell, ex coach de los All Blacks, como encargado de los forwards.

Así, le dieron a Inglaterra una agresividad y un ritmo poco habitual en el hemisferio norte, además de conservar el habitual orden de la escuadra blanca.

Para ello, además, se encontraron con muchos (15, con precisión) de los que fracasaron en el 2015 y que ahora venían por la revancha, pero también con una nueva generación brillante, sobre todo en los delanteros, como Maro Itoje, Tom Curry, Sam Underhill y Kyle Sinckler, entre otros, todos expertos en el arte de ganar balones y penales en los rucks y mauls.

La mañana de este sábado, ante los Springboks (quince del que Jones fue asesor en el Mundial 2007) se verá si todos, Jones y Mitchell incluidos, responderán al favoritismo.

Comenta

Por favor, inicia sesión en La Tercera para acceder a los comentarios.