Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

El Deportivo

José Torres, el Pernil


Los dolores en la rodilla derecha y el tobillo izquierdo lo hacen cojear y recordar las patadas que recibió. José Roelindo Torres Silva nació el 1 de abril de 1934 en Santiago (cumplió 84 años). Medía 1,64 metros y pesaba 69 kilos. Bastaba ver sus muslos gruesos para entender el apodo Pernil que contribuyó a su popularidad en las canchas.

Del Club Deportivo Brasil, del barrio Jotabeche (Estación Central), saltó a Magallanes (1956 y 1957), defendió a Santiago Morning (1958 a 1961, campeón de Ascenso 1959), Deportes La Serena (1962), Unión San Felipe (1963 y 1964) y Municipal (1967, segunda división).

¿Por qué Roelindo? “Mis padres querían ponerme Rubenlindo, en el Registro Civil se equivocaron y quedó Roelindo. No es Rodelindo”.
¿Quién fue su ídolo? “Leonel Sánchez”.

¿Dónde jugó en 1965 y 1966? “Volví al club Brasil. Después me llamaron de Municipal, que era el equipo de la Municipalidad de Santiago. Pedí ser inspector, pero me tramitaron”.

Torres actuó en los cinco puestos de la delantera, donde más se destacó fue como puntero derecho, aunque su estreno fue como alero izquierdo. “Es el partido que más recuerdo, ante Audax Italiano en el estadio Santa Laura. Estrellé un remate en el travesaño del arco norte. Imagínese si hubiese debutado con un gol (Daniel Chirinos era el arquero, mayo de 1956)”.

Varios laterales izquierdos, entre ellos Hugo Villanueva, del Ballet Azul, dijeron que era muy difícil enfrentarlo a usted: “Es que yo cubría muy bien la pelota, utilizaba el brazo, el hombro, la cabeza, la cadera, el trasero… Juan Villanueva, de Santiago Morning, fue el marcador más fiero que tuve. Era tan rapidísimo como el otro Villanueva, pero chuletero como él solo. Una vez me tiró contra la puerta de la maratón en el Estadio Nacional y me dijo de todo. En la jugada siguiente, lo dejé venir y le pegué un codazo que lo lanzó a la pista de arena del atletismo. La gente me aplaudió”.

Ese mismo año, Torres estuvo en la selección B que preparaba Luis Álamos: “Tengo una línea de ataque macanuda. Vieras cómo vuelan los cinco: Torres, Juvenal Soto, Armando Tobar, Carlos Verdejo y Raúl Águila”, dijo el Zorro.

Al año siguiente, el húngaro Ladislao Pakozdy lo nominó a la selección nacional (agosto de 1957). “Me perdí la oportunidad, porque me sacaron una pieza dental y estuve enfermo dos semanas. Entrenaban en el Estadio Italiano y concentraban muy lejos, en una granja cerca de la cordillera”.

El puntero depende mucho de un habilitador. ¿Cuál fue el mejor que tuvo? “El argentino Héctor Torres (Magallanes). Tuve otros buenos, el brasileño Haroldo de Barros (Deportes La Serena), ¡cómo le pegaba a la pelota el Negro! Y Pajarito Leiva (Santiago Morning)”.

En diciembre de 1960 y enero de 1961, Unión Española realizó una gira a España y llevó siete refuerzos, entre ellos tres jugadores de Santiago Morning: Humberto Cruz, Hugo Lepe y Torres. Le ganaron 2-1 a Barcelona y cayeron por 9-0 ante Real Madrid.

En enero de 1963, Deportes La Serena recibió a Santiago Morning y después del partido Torres organizó un asado al que asistieron autorizados cinco excompañeros del Chago. Regresaron de madrugada a Santiago y el vehículo chocó con la carrocería de un camión antes de Los Vilos. Murió Jorge Fuenzalida, quedaron graves Fernando Rodríguez y Constantino Mohor (autor del único gol del encuentro) y heridos Chita Cruz e Isaac Carrasco. “¡Mire lo que son las cosas! Con el Huaso Fuenzalida éramos vecinos en Santiago y le insistí en que se quedara a alojar esa noche. ¡Me dio una pena! (se emociona hasta las lágrimas en su casa de Maipú)”.

Casado hace 60 años, cuatro hijos, seis nietos y dos bisnietos, Torres se hizo evangélico hace una década.

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