Archivo de Chomsky

Un espacio para recordar a las grandes figuras del fútbol chileno que engalanaron las canchas de nuestro país.

Chomsky

Rosauro Parra, el Marciano


En 1952 llegó a la tercera infantil de Audax Italiano que practicaba en el Club Hípico. Debutó en primera división en 1961 por recomendación del astro brasileño Zizinho, mundialista 1950 y que jugó en la tienda verde con casi 40 años. Zizinho cuestionó eso de “santo de casa no hace milagro” y entonces el entrenador le dio la oportunidad a Rosauro Fernando Parra Barahona, quien nació el 26 de diciembre de 1939 en Santiago, barrio Independencia (cumplió 78 años). Medía 1,75 metros y pesaba 67 kilos.

Parra, volante central y zurdo, integró la selección juvenil que viajó a Lima en 1960, con Hernán Carrasco de técnico y Efraín Santander de arquero. También formó en la selección B de Fernando Riera para el Mundial de 1962, junto con Manuel Astorga, Alberto Valentini, Humberto Cruz, Humberto Donoso, Aldo Droguett, Rómulo Betta, Osvaldo Rojas y Braulio Musso, entre otros.

Defendió a Unión Española (1964 a 1966), Unión San Felipe (1967) y Santiago Morning (1968 y 1969).

Durante 11 años fue funcionario del Banco Francés e Italiano para la América del Sud y, titulado de entrenador, trabajó 15 años en Audax Italiano.

-¿Quién fue su ídolo? “Ramiro Cortés (Audax), que además fue compañero de trabajo en el banco. Eladio Rojas (Everton). Y el arquero Francisco Fernández”.

-¿Por qué Marciano? “Fernando Riera me llamó así. Yo era muy delgado y cabezón”.

Antes de la Copa del Mundo 1962, O’Higgins enfrentó con dos refuerzos, Parra y Carlos Verdejo (Deportes La Serena), a la selección B de Argentina. Perdió 2-0 en Rancagua (22 de abril). “Recuerdo un pase largo que le metí a Luis Morales, quien desvió por centímetros”. Previo al Mundial, Italia practicó con Audax y goleó 8-2 en la Escuela de Aviación (23 de mayo): “Le hice dos túneles al Cabezón Sívori y después me hablaron de ir al fútbol italiano. Estaba recién casado y me faltó audacia para aceptar la oferta”.

-¿Cuál es su gol inolvidable? “Son dos. En el torneo de 1963 Audax luchaba por evitar el descenso (con Palestino, Santiago Morning y O’Higgins). En la penúltima fecha ganamos 2-1 a Santiago Morning y con un cachetazo de zurda anoté el segundo gol, a Adán Godoy, en el arco norte del estadio Santa Laura (diciembre de 1963). En la última fecha, perdíamos 1-0 ante Unión Española, y logré el empate en el minuto 90, con un remate desde afuera del área a Jesús Trepiana, en el arco sur de Santa Laura (enero de 1964). Ahora puedo contarlo, yo avanzaba con la pelota y el árbitro, de apellido italiano (Domingo Massaro), me dijo que pateara… Con esos dos goles, Audax se salvó (O’Higgins bajó a segunda división)”.

-¿Su mejor actuación? “Por Unión Española, cuando goleamos 4-0 a Colo Colo en el Estadio Nacional, en un partido nocturno. Ramiro Cortés marcó a Chamaco Valdés y yo a Cua-Cuá Hormazábal (goles de Honorino y Félix Landa y dos de Pelé Domingo Araneda, noviembre de 1964)”.

-¿Un adversario difícil? “Los argentinos Roberto Coll, de Palestino, y Néstor Isella, de Universidad Católica. Nos dábamos duro”.

La revista Barrabases lo definió: “Fuerte en la defensa, elegante y firme en el apoyo. Técnico y recio a la vez. Dueño de un shoot potente que conoce los halagos del gol”.

Dice Parra: “En ese tiempo, el 6 pisaba las dos áreas, no como ahora que se dedica a proteger a los zagueros centrales”.

-Una anécdota. “En un partido nos agarramos feo con Isella, lo menos que me decía era hijo de… y me escupía de lo lindo. Universidad Católica pagaba los sueldos en el banco en que yo era jefe, al día siguiente Isella vino a cobrar el cheque y me saludó de lejos: ‘¡Parrita! ¿Cómo estás?”.

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