El adiós de Olavo de Carvalho, el polémico gurú de Jair Bolsonaro

Olavo de Carvalho sentado en un escritorio en el condado de Dinwiddie, Virginia, el 30 de mayo de 2019. Foto: AP

El autodeclarado “partero” de la nueva derecha brasileña falleció a los 74 años de Covid-19, según informó su hija. El escritor, residente en EE.UU., ejerció mucha influencia, especialmente durante la llegada de Bolsonaro al poder, en 2018. Sin embargo, en el último tiempo se distanció del mandatario, a quien acusó de haber fracasado en la lucha contra el comunismo.




El escritor brasileño Olavo de Carvalho había descrito al coronavirus como una “historia de terror para acobardar a la población”. Y, paradójicamente, fue el Covid-19 la causa de su muerte, según confirmó su hija, Heloísa, luego que la nota de fallecimiento emitida en un comienzo por la familia no indicara la causa del deceso. Se trata de una partida especialmente sensible para el Presidente Jair Bolsonaro, de quien el autopromocionado filósofo e ideólogo conservador de 74 años era su gurú político.

“Con gran pesar, la familia del profesor Olavo de Carvalho comunica la noticia de su fallecimiento en la noche del 24 de enero, en la región de Richmond, Virginia, donde se encontraba hospitalizado”, informó la familia en las redes sociales del escritor. La causa de la muerte no fue divulgada de inmediato, pero Olavo de Carvalho, quien residía en Estados Unidos desde 2005 (se trasladó a ese país después de que el Partido de los Trabajadores llegara al poder) y tuvo varios problemas de salud en el último año, el pasado 15 de enero recibió el diagnóstico que había contraído el Covid-19.

Luego su hija Heloísa, quien rompió con su padre en 2017 y es detractora de Bolsonaro, confirmó en redes sociales la causa de muerte de su progenitor. “Olavo murió de Covid, no hay forma de que pueda sentir una gran tristeza por su muerte, pero tampoco estoy feliz. Siendo honesta conmigo misma y con mis sentimientos”, escribió en Twitter.

Bolsonaro lamentó la muerte. “Hoy nos deja uno de los más grandes pensadores de la historia de nuestro país, el filósofo y profesor Olavo Luiz Pimentel de Carvalho”, escribió el mandatario esta madrugada en Twitter. “Olavo fue un gigante en la lucha por la libertad y un faro para millones de brasileños. Su ejemplo y sus enseñanzas nos marcarán para siempre”, agregó.

Nacido en Campinas, en el interior del estado de Sao Paulo, era hijo de un abogado y una operaria de la industria gráfica que se divorciaron cuando aún era niño. Olavo abandonó su casa y la escuela a los 15 años para ganarse la vida. Según la revista Veja, dice que desistió de la educación formal cuando una profesora de portugués le pidió que leyera al novelista Joaquim Manuel de Macedo y él se negó, argumentando que estaba demasiado ocupado leyendo obras del alemán Johann Wolfgang von Goethe.

Si bien posteriormente renegó de ellos, en la adolescencia Olavo tenía fascinación por la obra de Karl Marx y Antonio Gramsci. De hecho, en los 60 fue miembro del Partido Comunista e íntimo de José Dirceu, el brazo derecho de Lula en los primeros años del Partido de los Trabajadores (PT) en el poder.

Por esa época Olavo también se dedicaba al periodismo. Escribió para numerosos medios, entre ellos O Globo y Folha de Sao Paulo, dos diarios que luego que se convertirían en blanco de sus diatribas. Fue también en esos años cuando se interesó por la astrología, la alquimia y el esoterismo. Dictó cursos sobre estos temas en una sala de los Jardines, en Sao Paulo, a la que dio el nombre de Escuela Júpiter. Además, llegó a formar parte de la tariqa, una orden espiritual dentro del camino místico del islam.

Pero quizá uno de los temas más polémicos de Olavo fue su formación académica. Llegó a estudiar en el Conjunto de Investigación Filosófica, en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro, pero no completó el curso. Quizá por ello solía descalificar el trabajo de los intelectuales en las universidades. El desprecio, en todo caso, era recíproco en las facultades de su país, donde sus textos son ignorados o despreciados. “Nunca leí una línea de ese tal Olavo de Carvalho”, comentó en 2019 a La Tercera José Arthur Giannotti, filósofo y profesor de la Universidad de Sao Paulo.

Jair Bolsonaro junto a Olavo de Carvalho y al entonces canciller Ernesto Araújo, durante una reunión en la embajada de Brasil en Washington, el 17 de marzo de 2019. Foto: AFP

Con todo, Olavo se convirtió en referente de la nueva derecha brasileña, de la cual se declaraba su “partero”. De hecho, durante el discurso que Bolsonaro dio inmediatamente después de ganar las elecciones presidenciales en octubre de 2018, entre los libros desplegados frente a él (entre los cuales también estaban la Biblia y la Constitución brasileña) destacaba un ejemplar en particular. Se trataba de O Mínimo que Você Precisa Saber para não Ser um Idiota (Lo mínimo que usted necesita saber para no ser un idiota), una recopilación de artículos escritos por Olavo en la prensa local, como recordó hoy Igor Gielow, columnista de Folha de Sao Paulo.

Olavo ejerció mucha influencia especialmente durante la llegada al poder de Bolsonaro en 2018, hasta el punto de que varios ministros nombrados por el mandatario fueron propuestos por él. “Por indicación de Carvalho, un católico preconciliar, llegaron al gabinete los ministros de RR.EE., Ernesto Araújo, y de Educación, el colombiano Ricardo Vélez”, escribió por entonces Carlos Pagni, columnista del diario El País.

Feroz anticomunista y adepto a la teoría de la conspiración, el escritor creía que George Soros, Facebook y China eran parte de una conspiración globalista. Muy activo en las redes sociales con un discurso de odio desinhibido en el que no ahorraba insultos ni comentarios polémicos, desde hace aproximadamente una década, el escritor -que tenía numerosos “discípulos” y millones de seguidores online- ofrecía conferencias pagadas por internet en las que defendía los derechos individuales y el cristianismo. En su web ofrecía un seminario de filosofía online por US$ 30 mensuales.

Mantenía un perfil en Facebook con más de 587.000 seguidores. Su canal en YouTube, en tanto, tenía 1,06 millones de inscritos y casi 63 millones de visualizaciones. En Twitter, sumaba más de 734 mil seguidores.

El gurú de Bolsonaro restó importancia a la gravedad de la pandemia del coronavirus y, al igual que el mandatario, era un escéptico de las vacunas, lo que le trajo problemas con las plataformas de redes sociales por difundir noticias falsas. PayPal bloqueó la cuenta que utilizaba para recibir donaciones de sus seguidores y el pago de sus cursos.

El pasatiempo favorito de Olavo era “dar unos tiros” en el jardín de su casa con un Steyr-Mannlicher calibre .375 H&H, su arma de caza favorita. Disparos que en el ámbito de las ideas dirigía a la “ideología de género” y el “marxismo”. Así como negaba los efectos del cambio climático y el sida, reivindicaba al Tea Party y rechazaba a los medios propagadores de “leyendas y mitos de la izquierda”.

Aborrecía a Newton por haber “diseminado el virus de la ignorancia en la Tierra”, mientras que a Galileo lo tildaba de “charlatán”. Y afirmaba cosas como que “la llamada Inquisición es un invento de los protestantes”, convencido de que “no hay intelectuales de la izquierda” que pudieran rebatirlo. Steve Bannon, principal figura de la alt-right de Estados Unidos, había dicho que Olavo de Carvalho era “uno de los mayores intelectuales vivos del mundo”.

En los últimos tiempos, sin embargo, el escritor se había distanciado de Bolsonaro, a quien criticó en varias ocasiones y del que llegó a decir que su intento de reelección en las presidenciales de octubre “es una batalla perdida”. En los últimos meses, cuando el mandatario hizo concesiones a los políticos centristas tradicionales para bloquear los intentos de destitución, Olavo dijo que Bolsonaro había fracasado en la lucha contra el comunismo. Un tuit fijado en su cuenta de la red social encapsulaba sus opiniones políticas: “El capitalismo es el padrino y protector del comunismo. La guerra no es entre el capitalismo y el comunismo, es entre el cristianismo y el comunismo”.

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