El día en que el Instituto Nacional abrió las puertas para ellas

Madre e hija realizando la matrícula para Séptimo básico, este lunes en el Instituto Nacional. Foto: Mario Téllez.

Este lunes, el histórico establecimiento educacional comenzó la admisión para las primeras estudiantes de séptimo básico, con 250 cupos, cifra que se mantendrá año a año. El ingreso de mujeres abre un nuevo capítulo para el establecimiento en sus 207 años y el plan es que no esperen más: mañana podrían sumarse a las clases, por ahora, telemáticas.




A las 7.00, en la calle Arturo Prat, casi llegando a la Alameda, unas 60 personas hacían fila para ser parte de lo que consideran “histórico”. Pese a los fríos 12°C y las precipitaciones que se registraron a esa hora en el centro de Santiago, algunos ya llevaban varias horas allí. ¿El motivo? Por primera vez, en 207 años de historia, el Instituto Nacional abrió matrículas para niñas.

“Que el Instituto Nacional, después de tantos años, pase a ser mixto, es completamente histórico. Es importante, y mi hija será de las primeras mujeres en egresar de este colegio”, asegura Patricia Ahumada Chávez (43), una de los casi 100 apoderados que hasta este mediodía habían matriculado a sus hijas en séptimo básico. Lo hizo, cuenta, convencida en la calidad de la educación que imparte el emblemático establecimiento, al que ya pertenece su hijo Carlos (13), que cursa octavo. Ahora, Josefa (11) lo acompañará.

Y aunque viene desde Lampa y ya había matriculado a su hija en otro colegio, no dudó en trasladarla apenas se enteró de la inclusión de mujeres para este año. “Es un poco un desafío el enfrentarse a lo desconocido, pero también las ansias por estar en un colegio de renombre y junto a su hermano”, cuenta.

Y aunque esta medida se debe a la considerable baja en postulantes varones para este año, el relato de Patricia se repite en todos los padres consultados, que desde temprano llegaron a buscar una matrícula. “Cuando salió la noticia ella se puso muy feliz, saltaba de alegría. Me pidió que sí o sí la matriculara aquí” confiesa Celia Jacinto Moreno (35), madre de Sylvia Gamarra Jacinto (11), otra convencida del nivel académico del histórico liceo público. “Mi hermano está en octavo aquí y me gustan mucho las clases y los idiomas que hacen. Siempre él le inculcó a mi hija que, de abrirse los cupos a mujeres, ella debía estudiar acá”, asegura.

Fue a finales de 2018, tras una consulta a toda la comunidad escolar, cuando se decidió que el Instituto Nacional debía abrirse a ser una institución de educación mixta. De ahí se comenzó a trabajar en todas las modificaciones que debían hacerse, muchísimas, considerando que durante toda su historia este establecimiento ha educado solo a varones. “Hemos ido trabajando desde el aula, Convivencia Escolar, Orientación, profesores jefes y profesores y de asignaturas, para transformarnos en un liceo plurigenérico”, cuenta su rector, Manuel Ogalde.

No es un misterio la crisis educacional y de seguridad que viene sufriendo el Instituto Nacional, por eso es que en la comunidad educativa han venido trabajando en volver a entregar el renombre que durante décadas le ha pertenecido. Según Ogalde, el cambio es total: “Ya no se hace una selección por notas, ni por realidad socioeconómica. Debemos abrirnos a las distintas capacidades de los niños y niñas y eso significa que hemos debido asumir el desafío de planificar, diagnosticar y generar unidades que nos permitan, incluso, nivelar a los estudiantes, porque tenemos niños y niñas de distintas comunas y realidades”.

También hay cambios en la infraestructura. Y aunque aún no se visualiza en lo pronto el retorno a las clases presenciales, desde hace meses se viene trabajando en las modificaciones. “Reacondicionamos seis baños. De ellos, dos serán para mujeres. Además, ahora viene una remodelación de la cancha central”, dice Bárbara Soto, jefa de Educación Municipal de Santiago.

Serán 250 matriculas para las estudiantes de séptimo básico. Hasta este lunes, cada curso contaba con 15 varones, pero ahora esa cifra se duplicará, dejando en igualdad a varones y mujeres. Y la idea es que no esperen más: si todo sale bien, mañana podrán conocer a sus compañeros, que por ahora asisten telemáticamente a clases.

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