Exsecretario del Nuncio investigado por Fiscalía: Existe denuncia de conductas impropias en sede vaticana chilena

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De izquierda a derecha, los fiscales Jorge Abbott, Emiliano Arias y Luis Torres, junto a Charles Scicluna.

Los antecedentes, que dan cuenta de una relación con un joven mayor de edad, están en poder de la Fiscalía Nacional que debe realizar una denuncia al Vaticano, toda vez que existen sospechas de conductas improcedentes que podrían afectar a menores.




Entre los años 2010 y 2013, el nuncio apostólico Ivo Scapolo tuvo como su mano derecha en Chile al colombiano Alexander Cifuentes Castaño, quien se desempeñó, según consta en publicaciones oficiales de la Iglesia, como secretario y consejero de la institución vaticana.

El prelado, tras sus años en el servicio diplomático, fue súbitamente trasladado luego de recibir en 2013 una denuncia, hasta ahora desconocida, sobre conductas sexuales impropias para su condición. Así consta en los documentos del Arzobispado que fueron confiscados por el fiscal regional de O´Higgins, Emiliano Arias Madariaga.

Los antecedentes ya están en poder de la Fiscalía Nacional, quien deber realizar una denuncia al Vaticano en contra de Cifuentes Castaño ya que es parte de la investigación que se sigue en Chile respecto de delitos vinculados al clero.

La situación es compleja ya que la nunciatura tiene una estructura similar a la de una embajada que incluye cargos, como los que desempeñó Cifuentes Castaño, que en general son ocupados por funcionarios de carrera de la Santa Sede, necesariamente clérigos, que gozan de inmunidad diplomática. En un caso en Estados Unidos –el de Carlo Alberto Capella, asesor de la Nunciatura en Washington acusado por el gobierno americano de tenencia de pornografía infantil-, el Vaticano se negó a levantar la protección y optó por trasladarlo para ser juzgado en su territorio. En Chile, estaría descartado requerir la presencia de Cifuentes Castaño –para lo que habría que seguir una serie de pasos-, pero sí se buscará hacer llegar todos los antecedentes para impedir que siga en carrera, ya que sus conductas podrían afectar a menores de edad.

La denuncia

El Ministerio Público funda su decisión en una imputación, que figuraba en la Oficina Pastoral de Denuncias, presentada el 15 de mayo de 2013, en que el afectado acompaña correos electrónicos, fotografías y mensajes de teléfono acerca de "conductas impropias respecto del sexto mandamiento" por parte de Cifuentes Castaño, a quien acusa, además, de burlarse de su rol como formador cristiano. Aunque asegura que él tenía discernimiento cuando tuvo relaciones sexuales con el religioso, enfatiza que éste, que se acercó a su familia, se jactaba de la liberalidad de los lugares donde había ejercido antes de llegar a Chile y existían antecedentes de propuestas poco claras a menores. "No quería que ciertas personas cercanas a la Nunciatura supieran dónde viajaba o lo que hacía. Actuaba como escondiendo algo", plantea.

Por ejemplo, relata que "en una oportunidad, él me comentó que en su estadía en otra Nunciatura de otra Nacionalidad (Angola), la gente es muy inocente y liberal (gente desnuda, y sin discernimiento me atrevería a decir), este sacerdote me contaba que llegaba a los extremos de enseñarles a cómo masturbarse y que esta gente también lo masturbara a él, sabiendo que estas personas no se cuestionarían los actos de este sacerdote (…) En aquellos tiempos y en lo personal, puedo manifestar que me parecía normal las actitudes que este sacerdote me contaba a lo que yo le decía que somos seres humanos y con necesidades biológicas que tenemos que satisfacer al punto de que si se lograba presentar la posibilidad de tener una relación homosexual era 'normal'".

Detalla que una vez, después de un viaje a Portillo, "me invitó a quedarme a la Nunciatura y yo acepté visualizando los actos inmorales que se venían, las cosas pasaron, hubo un encuentro más que cercano y todo se dio ya que él se encontraba solo en dicho lugar, pero yo tenía que salir muy temprano en la mañana ya que las hermanas que comparten con él iban a una misa muy temprano y a sus regreso yo ya no podía estar. Con lo que había pasado en esa noche, sabía perfectamente que habla perdido toda posibilidad de poder confesarme con él".

Tras ello, cuenta, hubo otros viajes en el vehículo diplomático de la nunciatura, con el objeto expreso de "realizar el acto consumador sexualmente".

Como prueba, la víctima exhibe un mail de Cifuentes Castaño en que le envía una foto sin polera desde los jardines de la Nunciatura en Sótero Sanz con el encabezado "te mando una fotico de este cuerpazo" y otros mensajes subidos de tono.

En otra ocasión, comenta le narraba que en su estadía en Estados Unidos "los sacerdotes que vivían en la Nunciatura eran muy liberales, por ejemplo: se ponían a tomar el sol sobre una especie de terraza, en lo más alto, casi desnudos, solo en calzoncillos o zungas. Ya esto me parecía extraño, saber que había curas tan vanidosos, preocupados por su color de piel y forma de descansar (…) La vida que ha llevado en cuanto a pobreza es cero. Nos comentaba una tarde en casa, que cuando vivía y trabajaba en el Vaticano, tenía un auto de marca Audi, reloj demarcas, entre otras cosas".

Según explica el afectado su objetivo al denunciar era evitar que Cifuente Castaño continuara siendo parte del clero porque "ya había manifestado a unos de los acólitos que lo acompañara a celebrar Misa en otra capilla, pero solos, sin el hermano (son dos hermanos acólitos)". Estos habrían sido menores, lo que generó la alarma en Fiscalía.

La investigación previa al respecto se realizó entre los años 2013 y 2014 y fue informada en su momento al cardenal Ricardo Ezzati y al nuncio Ivo Scapolo. Se cerró, sin cargos, el 5 de diciembre de 2014.

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