Las tres misteriosas desapariciones en la región de Coquimbo que preceden al caso del astrónomo Thomas Marsh

Observatorio La Silla, zona donde desapareció el astrónomo Thomas Marsh. Foto: ESO

Las diligencias para ubicar al científico inglés, a cargo del fiscal regional Adrián Vega, siguen la misma línea desde que se reportó su desaparición: se busca a una persona viva, que supuestamente salió a hacer trekking. Pero su caso recordó el de otras personas también desaparecidas, y que hasta hoy no han sido ubicadas.


La búsqueda del astrónomo inglés Thomas Marsh (60) no se detiene. El clima y la zona, que es muy caminable pese a ser precordillera, permiten que la fuerza integrada por Gope de Carabineros, PDI y miembros del Ejército, además de otros colaboradores, siga la tarea que ya va a cumplir tres semanas.

El objetivo “es determinar trayectos posibles de caminata por parte del ciudadano inglés”, dice a La Tercera PM el fiscal Adrián Vega. Más allá de la zona misma que une el lugar donde se hospedaba Marsh y el Observatorio La Silla, en La Higuera, en la provincia de Elqui.

“En ese orden de cosas, se han encontrado evidencias que pueden dar cuenta de una posible trayectoria, en relación a la caminata o trekking del señor Marsh. En ese contexto y atendido a que el terreno es de amplio contenido, cerca de 3.000 hectáreas, hemos podido reducir un poco el ámbito de búsqueda, considerando también que el terreno es caminable, son colinas que son caminables, obviamente altas por ser precordillera, y que en ese contexto existen bajadas, ciertas quebradas y otros temas hasta antes de llegar a la Ruta 5″, continúa el fiscal regional.

“Es un caso difícil”, reconoce Vega. Pero no por eso deja de trabajar con “el ímpetu y la moral bien altas”, como él dice, en la búsqueda de un hombre con vida. “Que se encuentre con vida o no, no es una tesis, es un hecho si es que yo no tengo evidencia de que él esté fallecido”.

“Esperamos tener pronto noticias del paradero del señor Marsh”, finaliza.

Según datos de la Policía de Investigaciones (PDI), los casos de presuntas desgracias son resueltos a los pocos días en una tasa que supera el 90%. Pero en los últimos 10 años hay tres casos que en la zona son denominados como de “desaparición permanente”: personas que hasta la fecha no han logrado ser ubicadas y ni siquiera se ha encontrado paradero del cuerpo u otra evidencia.

“Todos los casos son distintos y no es posible asegurar resultados”, argumenta el fiscal Vega.

Marcos Roldán, 2013, Valle del Elqui

El ciudadano argentino fue visto por última vez el 6 de enero, cuando junto a su amigo Mario Alberto Olivera y el francés Frederic Deltur se propusieron hacer una excursión al Cerro Taras, de 4.200 metros de altura.

Después de subir un tramo, Olivera desistió y regresó al campamento, mientras Marco y Deltur continuaron el ascenso, pero poco después el francés decidió volver y Marco siguió con la idea de sacar fotos. A partir de ese momento no se supo más nada de él.

La principal hipótesis es que hubo un homicidio. El principal sospechoso de la defensa es el dueño de un camping por el que pasaron durante la escalada, ya que habría tenido un fuerte entredicho con Roldán. Sin embargo, no hay detenidos ni imputados. Tampoco se han encontrado pertenencias del desaparecido.

A más de nueve años de la desaparición, Luis Roldán, el papá de Marcos, contó a medios argentinos que aún no saben nada de su hijo y que el aislamiento por el Covid-19 complicó el avance de la investigación. Cuenta que han hecho gestiones con autoridades de Justicia, que le enviaron una carta al Papa y que se ha reunido un par de veces con el embajador argentino en Chile, Rafael Bielsa. “Pero no hay avances”, dice y sigue pidiendo información para dar con el paradero de su hijo o al menos una pista para seguir con la búsqueda.

José Luis García, 2016, La Serena

El 21 de septiembre de ese año desapareció en extrañas circunstancias José Luis García Cortes, quien hoy tendría 33 años.

Sus familiares informaron a los pocos días a los medios locales que el hombre no portaba sus documentos ni celular aquel día. Tampoco manejaban información sobre la vestimenta que llevaba aquella jornada, pero sí lo describieron.

“Es de contextura delgada, mide 1,90 m, ojos café, tez trigueña, pelo negro, liso y largo, que casi le llega hasta los hombros. Y tiene un tatuaje de letra china en el pecho”, explicaron a la PDI.

En su desesperación, la familia de García Cortés recurrió a la Fundación Kurt Martinson, que se unió a las labores de búsqueda. En 2017, señalaron que “al leer el levantamiento de declaraciones, éste dista de una investigación que permita una búsqueda del desaparecido, dado que no presenta ninguna hipótesis primaria ni secundaria de trabajo”.

Desde la PDI cuentan que no hay ninguna instrucción pendiente y que el caso está en manos del Ministerio Público.

Carlos Díaz Gálvez, 2020, La Serena

El 7 de diciembre fue visto por última vez cuando salió de su domicilio. El joven de 23 años se movilizaba en su vehículo (Hyundai Tucson).

Las primeras investigaciones apuntaban a un homicidio y por eso las primeras labores las realizó la BH de la PDI. La familia sospechaba de la intervención de terceros. En los días siguientes salieron a pegar volantes con la fotografía de Carlos, número de contacto y otros datos con la esperanza de recibir algún tipo de información.

La última persona que vio a Carlos Díaz Gálvez fue su hermana Katherine: almorzaron juntos, conversaron y luego el joven se fue en su vehículo. En las semanas siguiente recibieron un mensaje por redes sociales que apuntaba a haber encontrado el vehículo en el sector de El Panul, en Coquimbo, pero totalmente quemado.

“Fuimos al lugar enseguida para confirmar, y como no se veía la patente, llamamos a Carabineros y ellos nos dijeron que sí, que era el auto de mi hermano”, dijo en esa oportunidad Katherine. Después de eso, la PDI manejó hipótesis de secuestro y otros delitos, pero las diligencias no dieron resultados positivos.

Carlos Díaz “mide 1,78 m, pesa aproximadamente 70 kilos, es de tez blanca, ojos café y contextura delgada. Tiene el pelo corto, liso y de color castaño oscuro”, dice el aviso de la PDI respecto a la ubicación de personas. Sin embargo, sostienen que no hay diligencias pendientes y que el caso está en manos de la Fiscalía de La Serena.

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