Le pidieron la renuncia y estaba con “tarjeta naranja”: La caída de Rozas puertas adentro en La Moneda y en Carabineros

Imagen de archivo en que aparecen el presidente Sebastián Piñera y Mario Rozas, ahora exgeneral director de Carabineros.

El Presidente, según afirman en Palacio, venía evaluando desde ayer en la noche pedirle la renuncia a Rozas, postura que terminó concretando hoy en la mañana. La acción fue promovida fuertemente por el ministro del Interior, Rodrigo Delgado, quien le transmitió al Mandatario que había que sacarlo de su cargo. De todas formas, el Jefe de Estado se encargó de entregar un cuidado mensaje y de dar señales de respaldo a la institución.




La primera señal de la caída de Mario Rozas como director de Carabineros la entregó el propio Presidente Sebastián Piñera ayer en la tarde, luego que se conociera que funcionarios de la institución dispararon a dos menores en un centro del Sename, en Talcahuano. El Jefe de Estado decidió restarse de la ceremonia de retiro y ascenso de generales.

“El Mandatario ha tomado contacto con el ministro del Interior, Rodrigo Delgado; el ministro de Justicia, Hernán Larraín; el intendente de la región del Biobío, Sergio Giacaman; y la defensora de la Niñez, Patricia Muñoz”, informó ayer Presidencia, a las 19.15, agregando que “por lo anterior, el Presidente no podrá asistir a la ceremonia de Carabineros”.

A esas alturas, en Palacio ya estaban sobre la mesa todas las alertas. Piñera, afirman en su entorno, quedó afectado y molesto al conocer la noticia, ya que, una vez más, la institución se veía cuestionada por un procedimiento. Y, por lo mismo, en su diálogo con Delgado le pidió que se le instruyera a Rozas rapidez para aclarar los hechos y que reuniera toda la información disponible.

Delgado -junto a el subsecretario Juan Francisco Galli, con quien estaba en la ceremonia de Carabineros- habló de manera presencial con Rozas por cerca de 15 minutos. En esa conversación le pidieron antecedentes y que hubiera rapidez en esclarecer los hechos. Posteriormente, Delgado realizó un punto de prensa.

Desde ayer en la noche que en La Moneda transmitían que la continuidad de Rozas a la cabeza de Carabineros estaba en duda debido a que su “cuenta corriente” ya venía “sobregirada” desde el estallido social. Esto, por las denuncias de violaciones a los derechos humanos cometidas por uniformados durante las manifestaciones; y, ahora último, por el caso del puente Pío Nono. De hecho, varios recuerdan que antes que Rozas cayeron tres ministros -Andrés Chadwick, Gonzalo Blumel y Víctor Pérez-, todos ellos, en algún momento, cuestionados por el actuar de la institución.

Y agregan que, en ese escenario, el episodio en Talcahuano fue considerado de inmediato como un hecho gravísimo: primero, porque implicaba a menores de edad; y segundo, porque el incidente se produjo al interior de un recinto que debe ser de resguardo de menores y en el que el deber del Estado es protegerlos. En ese sentido, la suerte de Rozas para algunos estaba echada.

Así, en Palacio afirman que en el comité político varios impulsaron que era el momento de que Rozas saliera del cargo. De hecho, en Interior dicen que esto fue promovido con fuerza por Delgado desde ayer en la noche y que así se lo transmitió a Piñera en una reunión que sostuvieron hoy por la mañana. Esto, en un escenario en que, además, se sumó la convicción en el gobierno de que aclarar los hechos tomaría tiempo y los cuestionamientos desde la oposición y de distintos organismos presionando por la salida de Rozas, generando un ambiente de crispación que, a juicio del Ejecutivo, se volvería insostenible.

El Mandatario se reunió hoy a primera hora con los ministros del Interior y de Justicia, cita en la que se zanjó citar a Rozas y a su sucesor, el general Ricardo Yañez, a La Moneda, quienes arribaron a Palacio cerca de las 8.50. En ese diálogo, Piñera le manifestó a Rozas que la situación era insostenible y que, por lo mismo, debía dar un paso al costado.

En La Moneda agregan que Piñera venía evaluando la salida de Rozas desde ayer en la noche y que hoy en la mañana terminó de zanjar su postura.

“En la mañana de hoy, el general director de Carabineros, Mario Rozas, me ha planteado su renuncia al cargo y me ha dado sus razones y sus argumentos. Yo comparto las razones y los argumentos del general Rozas y, en consecuencia, he aceptado su renuncia”, manifestó Piñera en una declaración que realizó en el patio de Los Naranjos de La Moneda, en la que estuvo acompañado de Delgado, Rozas, Yáñez y Galli. Y agregó: “Quiero expresar con toda la fuerza y claridad del mundo que tengo el mayor aprecio, admiración y gratitud por la labor que ha cumplido el general Rozas, una vida entera dedicada al servicio de Carabineros”.

El Presidente, además, dijo que “quiero terminar estas palabras expresando mi solidaridad, mis condolencias, por los niños que fueron lesionados con sus familias y también con los carabineros que fueron lesionados y con sus familias”.

En La Moneda explican que si bien Piñera en sus declaraciones dijo que Rozas había presentado su renuncia, en realidad fue el Mandatario quien se la pidió, pero que se optó por comunicarlo así para no debilitar más a la institución y no entregar señales que puedan ocasionar molestia en Carabineros.

Este punto, de hecho, siempre ha sido un dilema para La Moneda para enfrentar públicamente los cuestionamientos hacia la institución.  Esto, porque en el gobierno existe inquietud respecto a que eso pueda terminar desincentivando a las policías y cayendo en lo que se denomina como “brazos caídos”.

Además, en Palacio señalan que Rozas -a diferencia de lo que ocurrió con Hermes Soto, a quien Piñera removió enviando un decreto fundado porque se negaba a renunciar- compartió el diagnóstico de la situación y aceptó su salida de inmediato. Y agregan que si no hubiese aceptado, de todas maneras lo habrían removido, aunque recalcan que el ahora exdirector no tuvo responsabilidad en los incidentes y que era un carabinero con trayectoria, pero que sí era la autoridad a la cabeza de la institución y que venía “absolutamente desgastada”.

La forma en que se dio su salida, no obstante, generó algunos cuestionamientos en sectores de la oposición. Por ejemplo, la senadora Ximena Rincón (DC), presidenta de la Comisión de Infancia, dijo que Piñera “no sólo despidió con honores a Rozas, sino que habló de lesiones a niños, y creo que claramente el Presidente vive en un mundo paralelo”.

Más tarde, el ministro Larraín anunciaría en la Cámara de Diputados que se le solicitó a la Corporación de Asistencia Judicial la presentación de una querella por lo ocurrido en Talcahuano. Y sostuvo que “debemos reflexionar sobre cómo ha avanzado Carabineros en esta materia, porque episodios como los sucedidos ayer son simplemente inaceptables”.

El mensaje de Rozas

En paralelo a lo que ocurría al interior de La Moneda, a las 8.00 Rozas se reunió hoy con los 41 generales de la institución. En la Escuela de Oficiales, ubicada en Antonio Varas, en Providencia, tenía como misión transmitirles los desafíos para el nuevo mando.

Sin embargo, antes de terminar la cita, el ahora exdirector de la institución abordó el caso que terminó por hacerlo caer y expuso sobre los alcances que podría tener la causa, haciendo un llamado a establecer las responsabilidades correspondientes.

Después, ya cerca de las 9.00, Rozas les comunicó su decisión: se iba de Carabineros, y quería despedirse. Les dijo que lo importante era la institución y que daría un paso al costado. Pocos minutos después, junto a su sucesor, el general Yáñez, enfiló hacia La Moneda.

Después de la cita con el Presidente Piñera, Rozas volvió a la Escuela de Oficiales para terminar lo que es denominado “consultivo de generales”. Allí les reiteró su decisión y que lo más importante era avanzar en la reforma de la institución. Se despidió de los uniformados, dejó el mando al general Yáñez y se retiró cerca de las 11.00.

Muchos al interior de la institución coinciden en que “Rozas estaba con tarjeta naranja”, haciendo una analogía futbolística de su posición ante el gobierno. Y entre las señales que fueron marcando su salida está el poco respaldo que recibió por parte del ministro Delgado, dicen fuentes policiales.

Sin embargo, según cercanos a Rozas, para él no era tan relevante que el titular del Interior no lo haya respaldado públicamente cuando asumió en el gabinete. El general prefería quedarse con el “espaldarazo” que Piñera le había dado un domingo antes en El Mercurio, el 1 de noviembre: “Me consta que el general Rozas ha hecho todos los esfuerzos para lograr compatibilizar la protección del orden público y la seguridad ciudadana en medio de hechos de brutal violencia”, dijo el Mandatario esa vez.

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