Los ex miembros del gobierno de Bachelet detrás del conflicto laboral de Walmart

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Francisco Díaz, ex subsecretario del Trabajo, y el ex Director del Trabajo, Christian Melis (DC), asesoran al Sindicato Interempresa Líder (SIL) de Walmart Chile.




Los últimos días han sido muy intensos para Francisco Díaz, ex subsecretario del Trabajo, quien junto al ex Director del Trabajo, Christian Melis (DC) forman parte del equipo asesor del Sindicato Interempresa Líder (SIL) de Walmart Chile. Este, uno de los sindicatos más grandes del sector privado -dirigido por Juan Moreno-, confirmó hoy que irá a huelga tras el fracaso de "negociaciones de emergencia".

Los ex miembros del segundo gobierno de Michelle Bachelet, que formaron parte del Ministerio del Trabajo, han sido pieza clave en el conflicto que mantienen los más de 14.500 trabajadores en contra de la gigante estadounidense. Su asesoría comenzó en abril y en el transcurso del año se volvió una negociación difícil y, por otro lado novedosa, porque el sindicato efectivamente rompió los esquemas al proponer en la mesa de negociación los efectos de la automatización en su jornada diaria.

Ambos abogados formaban parte de un estudio jurídico de asesoría laboral junto al exministro del Trabajo, Osvaldo Andrade, y el actual presidente del Tribunal Supremo del PS y expresidente del directorio de Chile 21, Pablo Velozo. AMVD –como se conoció la firma por las siglas de los apellidos de sus integrantes- sólo alcanzó a funcionar casi un año.

Hoy los expertos se encuentran de cabeza asesorando a los trabajadores de Walmart, y al mismo tiempo representándolos ante la compañía. Sus comentarios, explicaciones y hasta recomendaciones son muy escuchados y valorados por los sindicalizados.

La semana pasada, el principal sindicato del gigante minorista anunció el inicio de la huelga legal a contar de hoy lunes. Ello luego que un 95% de las preferencias optó por rechazar la última oferta de la empresa.

A las cero horas del pasado miércoles, Walmart llamó a una reunión de emergencia, y pasaron–ambos abogados junto a la mesa del sindicato– comiendo pizzas el sábado y domingo y si bien se avanzó en varios puntos, aún quedan dos trabas que siguen pendiente de resolución.

En dichas reuniones de negociación que se llevan a cabo en una sala a puertas cerradas en Ciudad Empresarial, por el lado del empleador se encuentra Andrés Soto Bórquez, Gerente de Relaciones Laborales de Walmart, quien anteriormente fuera Coordinador Jurídico de la Dirección del Trabajo entre diciembre de 2001 y febrero de 2008.

Carta al CEO de Walmart

"A esta hora no hay ningún ánimo, pero esperamos que sí" lleguemos a un acuerdo, sostuvo a La Tercera PM el presidente del sindicato Juan Moreno.

El timonel sindical aseguró que el sindicato envió hace unas semanas una misiva al propio CEO de Walmart Inc. Carl Douglas McMillon. Según fuentes conocedoras del conflicto laboral, en la misiva que también fue dirigida al gerente general de Walmart Chile, Horacio Barbeito, los trabajadores instaron a la compañía a llegar a un acuerdo. Sin embargo, también advierten que la compañía podría ser responsable de la mayor huelga desde la vuelta a la democracia.

A la hora de cierre de este artículo, dos son los puntos clave de la negociación entre Walmart y el mayor sindicato del país, que se traducen básicamente en el pago de dos bonos: movilización y el paso a multifuncional.

¿Por qué no se acaba la huelga?

Según el sindicato, la reconversión de los trabajadores requiere no sólo el visto bueno de los propios operarios, sino que también un incremento en su renunciación, que según trascendió rondaría el 4% del sueldo base. No obstante, la compañía se opone a dicha propuesta.

A pesar de ello, cálculos de los propios trabajadores indican que, de acceder Walmart, tendría que pagar unos $300 millones mensuales o $2.000 millones al año. Pero otro de los dolores de cabeza para los trabajadores, y que han insistido durante los últimos años en cambiar, es el bono de movilización, pues –según ellos- considera sólo un pasaje de locomoción al día.

No obstante, el sindicato no quiere dar su brazo a torcer y en su interior  no pocos piensan que podrían ir a huelga si es que no aceptan sus propuestas.

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