Richard Davies, ex editor de The Economist: “En Chile los mercados no funcionan para todas las personas”

Manifestación masiva en Plaza Italia.

Académico y ex asesor del gobierno británico, Davies es autor de Economías extremas, libro que apareció en Estados Unidos y el Reino Unido en septiembre pasado. El economista visitó Chile en 2017 y se entrevistó con más de 60 personas, desde Rolf Lüders y Giorgio Jackson a comerciantes de Lo Espejo y Renca. Su libro ofrece un retrato desmitificador del “milagro chileno”.




Era el verano del 2016 y Richard Davies terminaba de trabajar para el gobierno británico como asesor. Con tiempo libre, y un poco frustrado por el Brexit, este economista residente en Londres y ex editor de The Economist comenzó a tantear ideas para un libro. Uno que diera luces sobre el futuro de la humanidad. Siguiendo aquel impulso viajó por distintos lugares: una ciudad con población avejentada (Akita, Japón); una cárcel con una economía subterránea (Luisiana, Estados Unidos); la ciudad más digital del mundo (Tallin, Estonia); una zona expuesta a desastres climáticos (Aceh, Indonesia); una provincia deforestada (Darien, Panamá), y algunas de las economías más desiguales, entre ellas Chile.

El resultado de aquellos viajes quedó plasmado en Extreme Economies: Survival, Failure, Future - Lessons from the World’s Limits, donde Davies escribe: “El año 2030, para la mayoría de las personas en la tierra, será un cóctel de lo siguiente: una sociedad urbana avejentada, tecnológicamente avanzada y económicamente desigual”.

Todavía sin traducción al español, y publicado en septiembre del 2019 en el mundo anglo, Extreme Economies es tanto un libro que viaja por zonas con algún indicador extremo, como una exploración sobre la resistencia en esas mismas zonas. Para eso Davies usó el concepto de economías extremas, en base a lo argumentado por John Maynard Keynes, según quien, si se observa a los que viven en los extremos de una tendencia, se puede aprender algo del futuro de esa misma tendencia.

“Y tres de estas son muy claras”, dice Davies, por Skype, sobre justamente las tendencias que delinearán nuestro futuro. “Demografía, desigualdad y tecnología”.

Richard Davies, académico de la London School of Economics, autor de Economías extremas.

Para el capítulo de Chile, Richard Davies pasó, un poco antes de la elección presidencial del 2017, tres semanas en Santiago. Habló con Rolf Lüders, Giorgio Jackson, Mario Waissbluth y Daniel Jadue. Fue a mercados a Lo Espejo, Renca y Recoleta, donde entendió el enojo de la población por la colusión de las empresas de papel confort. Caminó por Vitacura, barrio que describe como frondoso, lleno de hojas, y con un globo de vigilancia en el aire. Y también visitó el Cerro 18 y el Nuevo 14, donde habló con vecinos sobre sus visiones de Chile. Así, en su libro quedó retratado un país desigual que, apenas semanas luego de que fuera publicado, transformó el malestar en un problema aún más evidente a partir de las protestas.

Su libro se publicó semanas antes del estallido social en Chile. Y en sus páginas se percibe el descontento, además de que ejemplifica con números y gráficos que claramente lo respaldan. ¿Cómo fue su reacción a lo que sucedió en octubre?, ¿le sorprendió?

No me sorprendió. A nadie le gusta ver violencia y represión en las calles. Pero déjame ponerlo de esta manera. Si no hubiera escrito este libro y hubiera seguido mi vida como asesor gubernamental; bueno, básicamente me habría quedado con todo eso que el FMI y el Banco Mundial dicen sobre “el milagro de Chile”. Cuando el Reino Unido se enfrentó a la crisis financiera de 2008 yo estaba, en ese momento, en el Banco de Inglaterra, y Chile fue uno de los países que se mencionaba. Entonces, de no escribir este libro, de seguro me habría preguntado al ver los disturbios: “¿Qué está mal en Chile?”. Pero luego de conocer Santiago y hablar con gente noté mucha preocupación acerca de la forma en que funcionan los mercados. Chile tiene una economía orientada a los mercados. Pero esos mercados básicamente no funcionan para todas las personas.

En un momento entrevistó a Rolf Lüders, Chicago Boy y exministro de Pinochet, quien le dice que si la gente protesta es por envidia (esto es previo al estallido social). Pero usted luego va a ferias populares en Santiago y no observa que no es tan así.

Cuando hablé con personas en el extremo inferior de la escala social, no vi envidia. No. Y fui cuidadoso al describir eso en el libro. Pero sí había ira con el sistema, y con partes muy específicas del sistema, como las farmacias. Estas, como ya todos saben, tienen problemas de colusión enormes. Y no solo eso. Hay otros casos similares en Chile – y esto lo sé porque soy académico y escritor – como el mercado de los libros. En Chile, el precio de un libro es indignante. Incluso los textos escolares.

Hizo más de 60 entrevistas a fondo y también habló con mucha gente en distintos barrios y contextos. Pero un tema que se repitió -para mal- fue la educación. ¿Diría que esto es lo que más le impactó de Chile?

Al hacer la investigación me sucedió que entrevistaba a jóvenes que me contaban lo mismo. Que habían entrado a una universidad y que rápidamente se decepcionaron de la carrera. Conocí como cinco o seis personas con la misma historia. Al principio me pareció extraño. Hasta que vi los datos, los cuales muestran que Chile tiene una tasa de deserción universitaria muy alta. Y que, en comparación con los ingresos y sueldos, es una educación cara. Esa parte específica de la política, es decir, la política educativa y los fracasos de la educación superior, fue algo que todos los menores de 30 años con los que hablé estaban enojados.

En octubre pasado hubo gente con pancartas con la siguiente frase: “El neoliberalismo nació en Chile y morirá en Chile”. En su libro usted describe a Chile, de hecho, como “un centro donde se batallan nuevas ideas”. ¿Qué me puede decir respecto a estas nuevas ideas?

No tengo ningún pronóstico sólido, claro. Pero déjame compararlo con lo que está sucediendo en el Reino Unido, donde si hay una generación joven de políticos que obtienen cierta notoriedad, estos luego se unen a los grandes partidos. Lo que me llamó la atención de Chile es que toda la generación de Giorgio Jackson y Camila Vallejo son más radicales y están forjando un camino propio. Por ejemplo, sé que Giorgio Jackson está interesado en la tecnología, en esa filosofía llamada aceleracionismo. Esta es una visión inspirada en la tecnología que desafía al capitalismo; que menoscaba la noción de propiedad y lo lleva a una economía compartida. Creo que eso es interesante porque, bueno, ¿cuáles serían las implicaciones para las farmacias o para el mercado de los libros? Estas dos son esferas corrompidas en Chile. Y quizás con ideas nuevas se puede solucionar algo. No sé qué saldrá de esa batalla de nuevas ideas, como digo en el libro, pero espero que alguien de esa nueva generación política presente una especie de modelo realmente nuevo, en el que la competencia sea genuina y que los mercados se aprovechen. Porque los mercados pueden funcionar bien, pero en la era moderna hay que utilizar la tecnología para controlarlos.

Economías extremas fue publicado en 2019 en Estados Unidos y el Reino Unido.

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