Un balón impredecible y más rápido que lo habitual: el dolor de cabeza que enfrentará Claudio Bravo en Calama y La Paz

Claudio Bravo, en el partido entre Perú y Chile, por las Eliminatorias (Foto: Agenciauno)

Jugar a miles de metros sobre el nivel del mar no solo produce consecuencias físicas. A nivel futbolístico, hay varios aspectos a los que se les debe dedicar atención. Los guardametas son los que más sufren, sobre todo frente a la falta de costumbre en esas condiciones.




El plan de altura de la Selección está en plena marcha. Desde que se confirmó que la Roja recibiría a Argentina en Calama, lo que se suma a la ya conocida programación del partido frente a Bolivia en La Paz, el cuerpo técnico que encabeza Martín Lasarte y todo el staff que trabaja en torno al combinado se han puesto a disposición de adaptar al plantel a la principal dificultad extrafutbolística que encontrará en el norte: los cambios que implica jugar a miles de metros sobre el nivel del mar. El uso de cámaras hipobáricas y algunas instrucciones en materia de alimentación y cuidados, han sido parte del proceso previo a la reunión del equipo en la ciudad minera. Este martes, el contingente ya debería completarse para entrar derechamente en la preparación deportiva del compromiso.

La atención suele estar puesta en el desgaste que sufren los jugadores de campo. La falta de oxígeno produce distintos efectos y la adecuación es indispensable para que rindan en un nivel cercano al habitual. La Roja no escatimó en recursos y trasladó hasta un camión con implementos como parte de la logística. Sin embargo, hay un puesto clave en el que se sufre al mismo nivel: el de arquero. En ese contexto, apenas pise el suelo calameño, Claudio Bravo deberá comenzar una rutina tendiente a minimizar todo lo posible los efectos que el factor geográfico produce en el juego de los guardametas.

Velocidad y trayectoria

Dos elementos son los que se llevan la mayor atención de los preparadores de arqueros y, naturalmente, de los propios porteros: la velocidad y la trayectoria que suele tomar la pelota frente a la menor resistencia que encuentra en el aire. “La pelota no dobla”, solía decir el emblemático jugador argentino Daniel Passarella para graficar las diferencias respecto del comportamiento del implemento en el llano, una realidad que ahora vivirá in situ la generación que dirige Lionel Scaloni. Ahí radica la explicación de la permanente elección que realizan selecciones como Bolivia y Ecuador de los disparos de media distancia como argumento ofensivo cada vez que son locales en sus respectivas capitales. “Me ha tocado jugar en Quito y lo que hemos hecho a modo de preparación es analizar la trayectoria del balón, que es mucho más rápido y se mueve más”, explica, a modo de ejemplo, Ignacio González, arquero de Antofagasta, quien se ha enfrentado al fenómeno en Chile y en el exterior.

Una tapada de Claudio Bravo en el partido entre Chile y Ecuador
Una tapada de Claudio Bravo en el partido entre Chile y Ecuador (Foto: Agenciauno)

La rutina de trabajo de los guardametas se adecua en ese sentido. ”En las jornadas previas, se intenta simular eso, los botes”. Hay un aspecto que demanda un especial hincapié. “Se trabaja mucho el disparo de distancia y los centros, que son lo que más ocupan los equipos locales. La pelota cae mucho más rápido, por lo que hay que hacer ajustes”, sostiene González .

La toma de decisiones es clave. Si estas en altura, a veces, la mejor decisión es un buen desvío, más que pensar en tomar el balón. Hay que tomar precauciones en la tomada, también. Las trayectorias son distintas, no tanto en las pelotas cortas, sino en las más largas. Por eso los bolivianos le pegan de 30 metros u ocupan los balones detenidos como argumento ofensivo”, destaca el golero.

Cómo adaptarse

En la Roja, el entrenamiento de los goleros está a cargo del español Roberto Navajas, quien mantiene una estrecha relación con Bravo, a quien conoce desde el tiempo en que ambos coincidieron en la Real Sociedad. El ibérico asumirá la responsabilidad de trabajar esos aspectos tanto con el capitán de la Roja como con los otros dos goleros convocados: el colocolino Brayan Cortés y el cruzado Sebastián Pérez.

La preparación ha ido evolucionando considerablemente. A modo de ejemplo, ya no se utilizan balones de vóleibol para simular una pelota menos resistente al aire y, por ende, más impredecible en su recorrido. Los cuerpos técnicos prefieren trabajar con los balones oficiales, considerando que el mito de que el peso sufría alteraciones ya se desterró hace un buen tiempo.

Sí se trabaja en la velocidad de las reacciones, los movimientos y, como plantea González, de la toma de decisiones. “Cuando jugábamos por la Copa Sudamericana, hacíamos muchos trabajos con pelota de tenis, para darles más velocidad. La pelota efectivamente llega más rápido. La ejecución del fundamento técnico la tienen que hacer con más tensión. Hay que tomar bien la pelota, porque si no la tomas bien, se te cae. La acción del arquero debe ser un poquito más rápida, también. Se realiza mucho trabajo de velocidad gestual. Y se trabaja mucho el bloqueo, porque como la pelota viene más rápido, hay menos opción de quedarse con el balón. Se juega distinto que en el llano”, explica Iván Contreras, preparador de arqueros de la UC y docente en el INAF, quien aportó decisivamente en la formación de Christiane Endler.

Claudio Bravo, en el partido entre Chile y Paraguay, por la Copa América
Claudio Bravo, en el partido entre Chile y Paraguay, por la Copa América. (Foto: Agenciauno)

Marco Cornez, ex seleccionado nacional, también se expuso en varias ocasiones a la altura. En Calama, en El Salvador y en los múltiples viajes que realizó con la Roja. “Tengo la experiencia de haber jugado en La Paz. Me quedó la impresión de que uno es más rápido en esas condiciones. Al haber menor gravedad, existe mayor velocidad en todo aspecto. En los desplazamientos y en el balón. Eso sí, los piques te afectan. Si no estás preparado, te puede complicar. Hay que dosificar en el tema de las distancias”, apunta. En ese contexto, apuesta por un trabajo previo que lleve al cuerpo al límite.

La pelota adquiere otra velocidad. Tiene más posibilidades de que tome distintas trayectorias. En un tiro recto, se tiende a mover. Hay que estar atento. No quitarle la vista al balón. Estando concentrado en el desarrollo del partido y estando atento a los disparos, no debería haber problemas. Claudio es de esos arqueros”, explica.

Cornez coincide con González y Contreras en lo vital que resulta una decisión acertada. “La última decisión es clave: si vas a controlar con las dos manos, con una o realizar un doble impacto, amortiguar para tomar. Dependerá de si estás solo, rodeado, o de si es un tiro sorpresivo”, detalla.

El otro apunte, es más general, pero puede considerarse una pista para la estrategia que elegirá Lasarte. “Los bolivianos, por ejemplo, te hacen bolsa por las bandas y te llenan de centros. Entonces, en ese partido, yo apostaría por tener bien rodeado a Moreno Martins, a quitarles la referencia que van a intentar encontrar”, afirma.

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