Anne Applebaum: “Las redes sociales hicieron que las personas vivan en mundos de información diferentes”

Photo: Maciej Zienkiewicz

A juicio de la destacada periodista e historiadora estadounidense, las redes sociales han hecho que las personas “tengan una visión diferente de lo que ocurre en el país”. “Ahora vivimos una crisis del conocimiento y eso ha hecho que las divisiones sean más profundas”, dice a La Tercera.Además, señala que uno de los errores, especialmente después de 1989, fue “creer que una vez que logramos (la democracia), no tenías que hacer nada más y luego todo estaría bien”.




La escritora e historiadora estadounidense Anne Applebaum tiene una lucidez envidiable para comprender los fenómenos políticos y luego plasmarlos en sus libros. En 2004 ganó el Premio Pulitzer por Gulag: historia de los campos de concentración soviéticos (2003), continuó en 2012 con El telón de acero. La destrucción de Europa del Este 1944-1956 y siguió, en 2017, con Hambruna roja.

Ahora aborda la crisis de los Estados de derecho en El ocaso de la democracia, publicado el mes pasado en español por Debate (disponible en librerías chilenas), y en el que da cuenta mediante anécdotas personales y hechos, diversos momentos como el auge del partido de extrema derecha polaco Ley y Justicia y el Brexit en Reino Unido, entre otros.

“Mis libros previos han sido de historia. Cuando escribes sobre historia tratas de reunir información, tratas de ver un problema desde varios puntos de vista, tratas de tener algo de objetividad. Tratas de crear una imagen completa de la historia, al considerar todos los lados. Hace unos pocos años, me di cuenta que había vivido en un momento específico en la historia. Creí que era importante escribir sobre eso, pero sabía que no podía hacerlo de la misma forma en la que escribes un libro de historia. No soy objetiva, no soy una persona ajena a lo ocurrido, no soy una periodista en la historia. Estoy en la historia, mi esposo está en la historia”, cuenta Applebaum en esta entrevista con La Tercera.

Usted comienza el libro haciendo mención a episodios de la política polaca desde 2000 en adelante. Para las personas que no están familiarizadas con estos eventos, ¿qué lecciones se puede sacar del auge del partido Ley y Justicia?

Escribí sobre Polonia como una forma de advertir a las personas en otros países, porque lo que ocurrió en Polonia es muy similar a lo que está ocurriendo en otros lugares. El ánimo y las motivaciones y los cambios que ocurrieron ahí, vemos versiones de eso que están ocurriendo en otros lugares. Así que el libro trata de explicar este fenómeno que vemos en un país y luego en otro. El uso de teorías conspirativas en la política, el surgimiento de una clase de nostalgia por una era más simple, para algunas personas eso significa valores sociales más tradicionales, para otros una nostalgia por una economía diferente, por diferentes definiciones del país. El otro patrón que es similar en Polonia y en muchos otros lugares, es la forma en que un grupo de personas trata de usar esta nostalgia y esta insatisfacción para crear nuevos movimientos políticos. Así que puedes mirar la descripción de la política polaca como una suerte de metáfora, no te tiene que importar Polonia para entenderlo. Intento describir cómo surge el partido de extrema derecha desde la centroderecha. Cómo las personas se radicalizaron.

Usted da cuenta que muchos amigos con los que compartió una fiesta en su casa en Polonia se radicalizaron y ahora no se saludan, ¿cómo ve este proceso de polarización actualmente?

En Estados Unidos muchas personas cuentan de que ya no pueden hablar más con sus padres, que ellos solo ven el canal Fox News, están insertos en la burbuja republicana, viven en un mundo completamente diferente, con fuentes de información completamente diferentes, no pueden hablar con sus familias. Muchas personas me han dicho de la pérdida de amigos. En Reino Unido esto ocurrió durante el voto del Brexit, las personas se enojaron, en Polonia ocurrió durante el surgimiento de este partido de extrema derecha. Es algo que muchas personas ha experimentado. Creo que hay diferentes causas para ello, parte tiene que ver con la naturaleza de la información moderna y la forma en que procesamos la información política, no solo se trata de las redes sociales, sino que también la forma en que las noticias nos llegan. Ha habido un auge del sensacionalismo y del chisme de celebridad en la política, que data de antes de las redes sociales. Las redes sociales también hicieron posible que las personas vivieran genuinamente en mundos de información muy diferentes, puedes ser vecino de alguien físicamente pero pueden estar completamente separados por la información, ser radicalmente diferentes. No se trata de que tú y tu vecino tengan opiniones diferentes, sino que ahora tienen hechos, información diferente, y tienen una visión diferente de lo que ocurre en tu país. Eso siempre ha sido posible y las personas siempre han tenido entendimientos diferentes del mundo en el pasado y ahora vivimos una era de una crisis epistemológica, hay una crisis del conocimiento. Y eso ha hecho que las divisiones sean más profundas de lo que eran antes, simplemente porque ya no hay un consenso sobre lo que ocurrió ayer, la semana pasada. Eso significa que las divisiones políticas, las divisiones entre las personas son más profundas. En realidad no se trata de un cambio superficial, es un cambio profundo. Tu puedes entender eso en Chile, ustedes han tenido polarización en el pasado.

El mes pasado se cumplieron cinco años de la votación del Brexit. Usted trabajó en la revista The Spectator, ¿cómo ve en retrospectiva ese proceso?

Yo fui testigo del comienzo, de los inicios de este nacionalismo inglés, que es en realidad lo que estaba detrás de este voto del Brexit. Y el sentido de que se había perdido en el mundo moderno algo singular de Inglaterra. Muchas personas responsabilizaron sobre ese sentimiento de pérdida a la Unión Europea, yo creo que la Unión Europea no tiene nada que ver. Pero considerando que estaba trabajando en The Spectator, que es una revista muy inglesa, ellos ya estaban mostrando esa nostalgia y ese sentimiento de que se había perdido algo de lo inglés, incluso entonces en la década del 90. Vi que se fue haciendo más fuerte en los 20 años siguientes. La campaña del Brexit estuvo muy en sintonía con ese sentimiento, si tenías miedo que tu país se estaba volviendo menos importante, que estaba desapareciendo, de que estaba rebasado de extranjeros, de que estaban perdiendo su fortaleza, su soberanía, de que de alguna forma estaban siendo socavados por la economía global, entonces era probable que votaras contra la permanencia en la Unión Europea y en favor del Brexit. Fue realmente una reacción contra la modernidad en cierta forma y la definición moderna de lo inglés. Digo inglés y no británico porque era algo que era muy fuerte entre mis amigos ingleses. Cualquier cosa que no les gustara, mucha regulación, muchos cambios muy rápido o muchas reglas que no les gustaban, responsabilizaban a Europa. Europa se convirtió en el chivo expiatorio del mundo moderno que no les gustaba. Y vi eso venir por mucho tiempo y también vi cuán pobre fue la campaña contra el Brexit de (el entonces primer ministro) David Cameron. Estaba bastante segura de que el Brexit ganaría. No tuve el coraje para escribir ese artículo, nunca lo escribí. Pero en el libro aparece que sí aposté con un amigo y gané. Recientemente me pagó la apuesta.

¿Qué perspectivas ve tras el Brexit?

El problema es que una vez que ocurrió el Brexit las personas se volvieron muy a la defensiva respecto del lado que habían escogido. El Brexit remeció la política y la distorsionó en los últimos cinco años, no se ha hablado de nada más. Reino Unido no ha hecho nada más que el Brexit. Y, a propósito, creo que eso va a seguir siendo así por otros 10 años. Las discusiones con la Unión Europea continúan y me temo que pueden empeorar.

FOTO: REUTERS/Clodagh Kilcoyne

¿Cuán dañina ha sido la actual crisis de los partidos políticos?

Tienes razón, tenemos una crisis de los partidos políticos. Creo que también está relacionado con la naturaleza de la información. Antiguamente un partido político, un partido socialdemócrata básicamente surgía del movimiento de los sindicatos y éste era un movimiento real, eran personas que trabajaban en sindicatos y trabajaban uno al lado del otro. Actualmente con el debilitamiento de los sindicatos y de la iglesia en muchos países, la base real para estos movimientos políticos se ha ido y se ha hecho más fácil crear nuevos partidos y nuevos movimientos. Ya no necesitas una institución real o personas que se reúnan todos los días. Lo puedes hacer por internet. Y funciona de todas formas, así nació la extrema derecha. En mi libro describo cómo se ha hecho en España, con Vox, que se creó absolutamente desde la nada y lo crearon en internet antes de que existiera en la vida real. Esto es muy malo para los partidos tradicionales, muchos de ellos no tienen esa existencia en internet, así que ellos están perdiendo poder en muchos países.

Tras la presidencia de Donald Trump, ¿cuál es el destino del Partido Republicano?

El Partido Republicano se encuentra en una clase de crisis. Se ha convertido adicto a una clase de política autoritaria. Una vez que eres un partido político que cree que no puede perder una elección y cualquier elección que pierde es injusta, entonces la base para una democracia consensuada se empieza a romper. Así que en parte del partido parecen estar convencidos ahora de que Trump realmente ganó las elecciones y que Joe Biden realmente perdió. Así que esta duda en la eficacia del sistema electoral estadounidense se ha vuelto ahora bastante extendida. Y eso es realmente peligroso. En Perú puedes ver exactamente lo mismo que está siendo usado por la derecha peruana. Un lenguaje similar fue usado por (el exprimer ministro, Benjamin) Netanyahu en Israel. Una vez que comienzas con eso, de que perdí porque hicieron trampa y por lo tanto voy a hacer campaña contra el sistema electoral y contra las instituciones democráticas, entonces tu democracia está en problemas, porque entonces comienzas a socavar la fe de las personas en el sistema. Una de las cosas que me preocupa es que en 2024 el Partido Republicano sí trate de robarse la elección y que puedan tener éxito y entonces tendremos una crisis real en Estados Unidos. Sí creo que puede ser posible que se renueve la democracia estadounidense. Hay persona dentro del Partido Republicano, que conozco y con la que tengo contacto, que están tratando de rescatar a la colectividad y llevarla hacia una dirección diferente. Es una batalla y veremos quién gana. Es posible que las elecciones de 2024 sean un desastre y es posible que sean un triunfo real.

FOTO: AP /Patrick Semansky

Recientemente hemos visto en distintas partes movimientos de jóvenes, ¿cree que estén más comprometidos con la política?

Muchas de las personas jóvenes que conozco, ya sea como profesora también a través de mis hijos que están en sus 20 años, veo que tienen mucho interés en la política, más de lo que había hace 10 o 20 años. Uno de los errores que cometimos con la democracia, especialmente desde 1989, fue creer que una vez que lo lograste, una vez que te convertiste en una democracia, no tenías que hacer nada más y luego todo estaría bien, se iban a producir elecciones, y la política era algo que se lo dejabas a los profesionales y el resto de nosotros podía continuar haciendo dinero o pintando. Creo que muchas personas han entendido ahora que eso no es suficiente y que necesitas ser más participativo, veo también no solo a jóvenes, sino que más mayores siendo más activos de lo que eran.

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