Entrevista a Juan Carlos Monedero: “La credibilidad parlamentaria es una asignatura pendiente en Chile”

MONEDERO APOYA A PABLO IGLESIAS EN VALENCIA

El fundador de Podemos apunta en esta entrevista con La Tercera que el bipartidismo español es una reliquia del pasado. "El Partido Socialista no va a gobernar nunca solo y el Partido Popular tampoco", sostiene al referirse a los paralelos entre la política española y la chilena.




Juan Carlos Monedero, de 58 años, es una voz reconocible de la izquierda española, pero también de la latinoamericana, a la que se vincula y a menudo asesora. Un profesor universitario, fundador de Podemos, el partido que revolucionó el mapa político español al abrigo de las manifestaciones de indignados del 15M en 2011 (una forma del estallido social que años después se vivió en Chile). Dejó pronto el aparato direccional de la formación, que a su vez se fracturó en dos estructuras, pero sigue como ideólogo de cabecera de ese pensamiento. Y en la batalla electoral que lidian en su recta final José Antonio Kast y Gabriel Boric por entrar en La Moneda también se posiciona. Por el candidato izquierdista, claro, al que respalda y visita.

¿La batalla de extremos que vive Chile con Kast y Boric es el espejo de la polarizada que se vive en España con Vox y Podemos?

No acepto que Podemos sea un partido extremista. En cambio, sí que parece evidente que Vox es un partido que se sitúa en la ultraderecha. Las propuestas de Podemos son las de la socialdemocracia, quizá con algún añadido propio del siglo XXI respecto de la ecología o el feminismo, pero muy alejadas de cualquier tipo de extremismo. Y ninguna se sale del marco constitucional. Y a Vox le sobran títulos enteros. Vox, al igual que su homólogo chileno, que es Kast, son formaciones políticas que van contra las constituciones democráticas. Y forma parte de un juego tramposo equipararlas con las fuerzas políticas que nacen del agotamiento del bipartidismo. Vox, como Kast, son el plan B del bipartidismo en crisis. Mientras que lo que supone Boric, igual que Lula o Pepe Mujica o Podemos, son respuestas frente al incumplimiento de nuestras propias constituciones.

Pero más allá del debate semántico de llamarles o no extremistas, sí se ven paralelismos inequívocos.

Yo lo que veo son fuerzas políticas que, sobre todo a raíz de la crisis de 2008, emergen contra el modelo neoliberal, que reclaman soberanía nacional, mayor democracia, responsabilidad política, participación, y que se consideran hermanadas. Ahí están las que he mencionado antes y que nacen de las promesas incumplidas de nuestros marcos constitucionales. Lo que pasa es que las comparaciones siempre son como forzadas, como que después ayudan a construir titulares facilones… Podemos ha logrado en España el ingreso mínimo vital, la subida del salario mínimo, que se baje el precio de los alquileres, que suban las pensiones, que se reconozca la plurinacionalidad de España, una serie de políticas sociales que cuando el PSOE ha gobernado solo no las ha puesto en marcha. En esa exigencia de no dejar a nadie atrás claro que hay una vinculación entre todos los discursos de las fuerzas políticas que nacen contra el incumplimiento constitucional.

Cuando surge Podemos, en cambio, con el hartazgo de la gente de los partidos tradicionales y el estallido del 15 M, lo que aparece a la vez es el centrista Ciudadanos, que luego se suicida solo...

Pero hay diferencias. Sí que es verdad que todas las luchas contra el modelo neoliberal tienen estallidos sociales detrás. Porque el modelo neoliberal empieza a poner medidas acompañadas de una enorme represión, en todos los países. Aumenta la represión en Chile, en España, se pone en marcha la ley mordaza, aumenta la represión en Estados Unidos contra las comunidades afrodescendientes… porque el modelo neoliberal genera mucho malestar social. La globalización ha beneficiado a unas minorías y ha perjudicado a las mayorías. Nunca en la historia de la humanidad ha habido tantas desigualdades. Entonces, frente a ese enfado popular por unas minorías que se enriquecen y unas élites políticas que no daban respuesta, surgen fuerzas políticas queriendo reclamar que se cumplan los principios igualitarios de nuestras constituciones y que al mismo tiempo se hagan de forma participada. No es la voluntad de crear una fuerza política vertical que solvente todos los problemas, sino una petición de participación que tiene que ver con el siglo XXI. O sea, quien quiera creer que las peleas en el siglo XXI van a ser como en el XX no entiende que el desarrollo tecnológico cambia nuestra manera de vivir. Y la propia horizontalidad de las redes sociales genera cambios en la política. Por tanto, sí nos recuerda a lo que fue el 15M o también la propia comunicación del estallido chileno que hay una comunicación horizontal que se compadece mal con los criterios verticales de los partidos tradicionales. Por eso hay una petición de que hacer política de manera diferente. Ciudadanos es un partido como las Spice Girls, un partido de diseño. Y cuando Ciudadanos rompe los criterios con los cuales había sido creado, es decir, cuando se niega a apoyar al Partido Socialista para que haya una suerte de gran coalición en España, y encima, aprovechando la debilidad del PP, empieza a robarle cuadros, es cuando le retiran el apoyo. Y es ahí cuando recurren al Plan C, que es VOX, al que le dan todo el espacio que le habían concedido en los medios a los otros. Entonces, en ese sentido, la derecha española funciona, como la derecha chilena, como un plan B o C de las élites que les asusta que gobiernen personas que les van a pedir cuentas. Y es ahí donde se encuentran.

Lo matizó una vez ganó la primera vuelta...

Claro. Pero es que Kast forma parte de esa internacional del odio, con Orban, con Trump, con Abascal, con Salvini, que se caracterizan por una enorme homofobia y por una idea tradicional de la familia y de la pareja donde la mujer está subordinada. Y esta gente, cuando gobiernan, nos aproximan más hacia escenarios de El cuento de la criada o a Bolsonaro, que es el otro elemento de referencia. Entonces, ahora mismo hay la posibilidad de que Chile se incorpore a lo que son esos gobiernos de cambio o bien que se incline hacia los que comparten una idea mítica del pasado, mentirosa, que en su caso es la represión terrible que lo que lo alejó durante 40 años de la marcha de la historia.

¿Qué está en juego en las elecciones en Chile?

Creo que tenían razón los jóvenes que decían “no son 30 pesos, son 30 años”. Y ya queremos tener noticias de Chile que no sean de represión, de gente que pierde un ojo, de violencia, de desigualdades, de hambre, de represión del pueblo mapuche…. Queremos empezar a recibir noticias de Chile positivas.

Pablo Iglesias el 1 de mayo de 2021 en Madrid. Foto: AFP

¿Lo han sorprendido los resultados de la primera vuelta?

La credibilidad parlamentaria es una asignatura pendiente en Chile. Porque cuando has tenido solamente Parlamentos o bien directamente dictatoriales o marcados por una Constitución heredada de la dictadura, que muchas veces han expresado tener más miedo que dignidad democrática, eso hace que la ciudadanía tampoco crea mucho en las salidas electorales. Parece evidente que hay un clima social de transformación, pero no necesariamente ese clima social se tiene que verificar en las urnas hasta que las urnas vuelvan a tener credibilidad. Eso lo hemos visto en muchos países. Es decir, que cuando se recupera la democracia no siempre hay unas grandes cifras de participación electoral. Eso se va construyendo porque forma parte de la cultura democrática todavía pendiente en Chile.

En España sí parece que los partidos tradicionales han resucitado y amortiguado el golpe. ¿Pasará lo mismo en Chile?

No es verdad, porque ningún partido ya de los tradicionales puede gobernar en solitario en España. El bipartidismo ha muerto. Los grandes símbolos de los últimos 100 años de España ya no tienen la misma validez: El Rey, cuyo nombre está escrito en la Constitución española, está huido en Abu Dabi; pese a que hay intentos en esa dirección por parte de la extrema derecha, el Ejército no es una amenaza; el centralismo no tiene espacio porque es algo que es absolutamente inviable en el siglo XXI; la vinculación entre la Iglesia y el Estado también es algo que tiene cada vez menor cabida… El bipartidismo está roto y ese capitalismo clientelar, que es una de las grandes quejas del 15M, se expresa en que Rodrigo Rato, el ministro del Partido Popular del supuesto milagro español, está en la cárcel por ladrón. Entonces, las cosas nunca se marchan del todo ni tan rápido, pero hoy el bipartidismo es una reliquia del pasado. El Partido Socialista no va a gobernar nunca solo y el Partido Popular tampoco.

José Antonio Kast. Foto: AFP

¿En Chile entonces también cree que esta polarización viene para quedarse?

Es que la polarización es una característica del capitalismo en crisis. No hay victorias contundentes ya en ningún lugar.

¿Y cómo se asiste desde España a este combate electoral?

Se sigue con esperanza. Porque durante demasiado tiempo hemos recibido noticias terribles de Chile. Entonces, en algunos momentos de la historia reciente, cuando repente una persona como Bachelet pasaba a representar una cierta idea de normalidad, se recibía con esperanza después de tanto sufrimiento. Ahora mismo sabemos que el continente está en disputa. Igual que ha ganado Rosario en Honduras, que puede ganar Lula otra vez en Brasil después de la guerra jurídica a la que fue sometido, después de que pese a un golpe de Estado recuperasen la democracia en Bolivia, después del 70% de apoyo popular que tiene López Obrador en México… en frente tenemos a Iván Duque, con cinco o seis muertos diarios de líderes sociales en Colombia, hemos visto la represión terrible del gobierno de Piñera en Chile, vemos la violencia cotidiana de Bolsonaro en Brasil. Entonces, la apuesta es muy clara: apostamos por la democracia o por fórmulas autoritarias.

Gabriel Boric: Foto: AFP

Kast lo que dice que está en juego, y la frase le sonará de España, es comunismo o libertad...

Es que la campaña de Kast, igual que la campaña de la derecha en España, están muy marcadas por Steve Bannon, el estratega de Donald Trump. Si ustedes miran las consultoras que le hacen la campaña a Kast, coincidirán con las consultoras que le han hecho la campaña a Isabel Díaz Ayuso en Madrid. Ellos han identificado que en un momento de pandemia, donde todos queremos de alguna manera salir de esta situación y recuperar eso que se llamaba la normalidad, aunque fuera una normalidad no tan normal, sale bien alimentar ese discurso de que nadie nos ponga reglas, con toda la responsabilidad que eso implica. América Latina tiene, creo recordar, el 12% de la población mundial, pero el 36% de las muertes de la COVID porque hubo gente como Bolsonaro diciendo que no pasaba nada y que no hacía falta ningún tipo de medidas, ni siquiera pelear por las vacunas. Boric, y esto da una señal de las diferencias, cree en la alianza latinoamericana.

¿Han asesorado a Boric en este proceso o tienen vinculación directa con él?

No oficiosa. Hay vinculación porque forman parte de proyectos jóvenes. Comunicación claro que hay durante todo este tiempo. Yo he ido a Chile, Irene Montero ha ido a Chile… Pero hermanamiento y tal… son frases que cada uno que las oye las interpretará de una manera muy diferente. Lo que ha habido mucho desde el Frente Amplio ha sido un enorme interés por saber los desarrollos de políticas públicas que ponía en marcha el gobierno de coalición. Eso sí que te lo aseguro. Las políticas de ingreso mínimo vital, las políticas salariales, las políticas de empleo, los expedientes de regulación temporal de empleo, cómo eran las leyes LGTBI, cómo eran las leyes feministas… Sí ha habido un enorme interés, ahí sí que ha habido una enorme cooperación. Sí te puedo decir que lleva habiendo cooperación en el desarrollo de políticas públicas entre el Frente Amplio y el Gobierno de coalición español. No solamente Podemos, sino el gobierno de coalición.

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