Gabriel Silber (DC): “No votaría a favor de una ley de indulto a quienes vandalicen la ciudad”

Foto: Mario Téllez

Tras 16 años como diputado, ahora pretende dar el salto a la Cámara Alta. Entre sus prioridades están el transporte público, la lucha contra el narcotráfico y el medioambiente.




Impedido de buscar su quinta reelección como diputado, Gabriel Silber (DC) buscará dar el salto como senador de la Región Metropolitana. Sin las postulaciones de Carlos Montes (PS) y Guido Girardi (PPD), el escenario para Nuevo Pacto Social se ve cuesta arriba. ¿Cuáles serán sus prioridades legislativas?

Soy una persona con domicilio político. Soy de oposición, pero quiero ser un senador metropolitano y también abordar los déficits y problemas de la región más importante del país. El tema del transporte público va a ser una de mis prioridades. Dos, una modificación al texto de la Ley 20.000 en materia de droga: necesitamos cambiar dicha ley de tal manera de perseguir a las cabezas de estas bandas. Tercero, el tema ambiental, en términos que debemos ser una región sustentable, que asuma el reciclaje como una prioridad.

Un tema en la agenda a propósito del segundo aniversario del 18-O es la violencia. ¿Cuál es su postura respecto de la posibilidad de indulto de los presos del estallido?

Esta iniciativa hoy es absolutamente impracticable desde el punto de vista de su viabilidad y no votaría a favor de una ley de indulto. En Chile se ha instalado que no debe haber impunidad de los delitos de cuello y corbata, de los poderosos, pero tampoco respecto de quienes vandalicen la ciudad.

En caso de ser electo, ¿va a respaldar las iniciativas de la Convención Constitucional que necesiten de una reforma en el Congreso para su funcionamiento, como el plebiscito dirimente?

Cada institución debe marcar su autonomía. Las reformas políticas, si eligen un sistema unicameral, bicameral, semipresidencial, u otro, están centradas obviamente en la Convención Constitucional. Si ese proceso finalmente es aprobado en un plebiscito de salida, yo digo “vox populi vox dei” y haremos la ingeniería de detalle para hacer posible el tema de los plebiscitos dirimentes, como la regionalización, si es que se avanza en esta materia, que sería muy potente para nuestro país o respecto de los regímenes políticos.

¿Qué le parece la posibilidad de que la Convención elimine el Senado?

Habiendo un plebiscito de salida, si es aprobado por amplia mayoría, uno tiene que ser democrático hasta que le duela y en ese sentido el pueblo soberano es el que ha hablado en ese plebiscito y lo que nos corresponde es acatar ese mandato.

Usted ha sido impulsor del cuarto retiro de fondos previsionales. ¿No toma nota de las implicaciones económica que han advertido los expertos?

Yo he apoyado los retiros por razones de pandemia, pero más que ellos, también como una presión respecto del cambio profundo del sistema de pensiones. Y desde esa perspectiva me gustaría haber visto la misma reacción de actores del Banco Central tanto respecto del retiro como de los 12.000 millones de dólares que en materia de utilidades han sido retirados por las empresas.

En este periodo ha habido tensión entre el Ejecutivo y el Legislativo por proyectos inconstitucionales. ¿No ha afectado aquello a la imagen del Congreso?

Para adelante y aprobada la nueva Constitución todos debemos ser respetuosos de las reglas del juego, pero este interregno constitucional ha sido muy excepcional, porque el Congreso ha logrado escudar la nave de un gobierno que estuvo apunto, por lo menos antes del acuerdo del 15 de noviembre, de no terminar su mandato. Y gracias a ello logramos temas como los retiros, el posnatal de emergencia y otro tipo de conquista que le dieron estabilidad y paz social frente a un sistema político que se caía como castillo de naipes.

¿Cómo ve un escenario en que la segunda vuelta presidencial sea entre Gabriel Boric y José Antonio Kast?

Como nunca, un día es mucho tiempo en política y tenemos cuatro semanas por delante. Yasna Provoste tiene la oportunidad para reivindicar a la centroizquierda como un proyecto más vigente que nunca en nuestro país, porque nunca un país que atraviesa crisis políticas, económicas y sanitarias puede encontrar el antídoto en recetas de extrema izquierda o derecha.

¿En ese caso cuál sería su opción?

No quiero ponerme en ese esquema y quiero decir que quedan cuatro semanas por delante, pero claramente mi domicilio político es la oposición y en caso alguno me gustaría un gobierno de continuidad, de centroderecha en este país.

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