Vlado Mirosevic (PL): “No creo que todos sean populistas ni autoritarios en la derecha”

Vlado Mirosevic.

El recién asumido presidente de la Cámara dice que está tratando de buscar un acercamiento con la oposición para superar el clima crispado de los últimos meses. Incluso, señala estar abierto a un “mecanismo” que resuelva el “conflicto” que existe con la derecha, luego de que ese sector fuera marginado del pacto administrativo, que distribuye cupos en comisiones y en la mesa de la corporación.


Usar la corbata más a menudo se transformó en una de las primeras medidas simbólicas del nuevo presidente de la Cámara, Vlado Mirosevic (Partido Liberal). Dice que no tiene problemas con usar el atuendo, cuya invención se le atribuye al pueblo croata, del que provienen sus antepasados.

En tanto, dentro de sus medidas políticas, Mirosevic ya anunció dos: impulsar una reforma al reglamento para elevar sanciones por mala conducta parlamentaria y levantar una agenda de 30 proyectos de ley, en acuerdo con la oposición y el oficialismo, en temas de interés ciudadano como la seguridad.

Esta semana debutó en las conversaciones del proceso constituyente. ¿Hay voluntad de llegar a un acuerdo o está difícil?

Dado que esta fue mi primera reunión, he evitado fijar posición. Creo que más bien hay que escuchar. Estoy en eso, pero lo que veo es buen ánimo.

¿Y cómo está el ambiente en la Cámara? Cuando asumió, usted hizo un llamado a crear una agenda común con la derecha y el oficialismo. ¿Cómo le ha ido en esa gestión?

Hay que reivindicar la convivencia democrática. Es un desafío que me lo tomo de manera muy personal. No podemos permitir que el Congreso se transforme en la casa de las barras bravas.

Usted dijo en su discurso que hay una tentación de gritar antes que escuchar. Pero fue interrumpido por gritos.

Sí, fue bien paradójico. Voy a ser duro con aquellos que desprestigian al Congreso. Les he pedido a todas las bancadas apoyo y que no me dejen solo cuando yo intente ser duro con aquellos que nos desprestigian. Sé que el reglamento no me acompaña, por eso, voy a impulsar una reforma para aumentar las sanciones.

El barullo comenzó cuando aludió a quienes no cumplieron la palabra del acuerdo administrativo. ¿No fue una provocación?

Yo no recuerdo haber dicho aquellos que no cumplieron la palabra. Dije que agradecía la confianza de aquellos que votaron por mí y cumplieron y honraron su palabra. Era lo mínimo.

Los sectores de la DC y el PDG que no cumplieron la palabra, ¿dejaron de ser confiables?

Tenemos que reencontrarnos con ellos, por lo menos de parte de este presidente no hay ningún ánimo de revancha. Tenemos que darnos el espacio para conocernos y construir confianzas. No me gustan los congresos de América Latina que están completamente enfrentados y terminan comprometiendo la estabilidad democrática.

Usted también fue vocero del Apruebo, pero al final hubo sectores de la DC, el PDG y de los independientes dispuestos a apoyarlo. ¿Hubo veto contra el PC?

No me quiero quedar pegado en el pasado y lo que sí quiero hacerle es un reconocimiento público al Partido Comunista, porque sus gestos permitieron destrabar esta situación muy compleja.

¿Entonces coincide en que hay un veto al PC o no?

Eso es parte del pasado.

Ahora hay un litigio judicial en la Cámara respecto del consumo de droga y los test obligatorios. A juicio del Instituto Nacional de Derechos Humanos, que intervino en favor del recurso de un grupo de diputadas, el consumo de estupefacientes es un dato sensible que no es objeto de transparencia, in[1]formación pública, de parte de un legislador. ¿Coincide en ese criterio?

Creo que esto ya se zanjó a nivel normativo. La Cámara ya optó por un camino y el camino es establecer un estándar superior a los legisladores respecto del resto de los ciudadanos. Es una norma que tenemos que aplicar.

Le preguntaba por el consumo de estupefacientes, porque a la salida de la sesión, donde fue interrumpido por el diputado Alinco, dio crédito a las versiones de que él estaba bebido. ¿Es correcto exponer una información privada de un parlamentario?

Si Ud. mira mis declaraciones exactamente, yo no hice ninguna afirmación, más bien dije que así me lo han relatado algunos testigos.

En política y en la guerra se dice que hay que escoger las batallas. ¿Fue apropiado entrar en esa controversia con el diputado Alinco, una vez terminada esa accidentada sesión?

La verdad es que aproveché de hacer un punto general, no aplicado respecto del diputado Alinco. Y lo había dicho en mi discurso, además. Yo voy a ser duro para que se recomponga la convivencia democrática dentro del hemiciclo. Ese fue el eje central de mi discurso. ¿Qué he visto hasta ahora? Hemos normalizado las actitudes que insultan, que agreden, que interrumpen, que no escuchan, incluso que golpean físicamente. A los jefes de comité les dije que no nos acostumbremos a esto. Nos hemos ido quedando callados y las barras bravas han tomado terreno. Esto va a traer enfrentamientos. Esta tarea va a ser difícil, va a haber gente que me va a hacer la guerra. ¿Me va a traer costos a nivel personal? Sí. Aquí va a haber gente sancionada probablemente de pe a pa. No estoy diciendo que un grupo de izquierda o de derecha, no. Las sanciones van a ser parejas. Espero apoyar a la Comisión de Ética en todo lo que pueda.

Se han hecho habituales los duelos al inicio de la sesión en virtud de un de derecho reglamentario, que puede ser usado por un diputado para defender su honra. Usted dijo que iba a trasladar al final de la sesión. ¿No es una decisión autoritaria?

¿Autoritario?

Fue una decisión personal...

Autoritaria, imposible, porque es parte de las reglas democráticas del juego. El reglamento es democrático y da atribuciones al presidente. Autoritario es violar las reglas. Esto fue una recomendación del señor secretario en la reunión de comités, y yo dije, las hago mías y se las comuniqué a los jefes de bancada. Me parece que esto va a desincentivar que se sobreutilice un recurso cuando hay una afectación a la honra de un diputado, que estaba bien pensado, pero que se ha sobreutilizado para hacer una guerrilla política. Propuse que aquel que se sienta afectado siempre va a tener el derecho de usar la palabra, pero no va a ser al inicio de la sesión, va a ser al final. ¿Saben por qué? Porque enciende los ánimos de manera innecesaria el uso de este derecho al inicio.

Pero hay una interpretación distinta de algunos legisladores de derecha, donde sostienen que quien decide el momento es el afectado y no el presidente.

Se me propuso que yo juzgara si es que una solicitud era procedente o no. Y yo dije si me ponen la carga a mí respecto de cuál procede o no y limito el derecho, va a ser visto inmediatamente como una censura política. Por tanto, me parece mejor mantener la tradición, pero hacerlo en un momento que sea más apropiado para todos.

¿No teme que con ello la derecha esté juntando antecedentes para una censura (solicitud de destitución)?

De hecho, he recibido el apoyo de jefes de bancada de la derecha que encuentran correcta esta decisión. Cuando yo comuniqué esta decisión, no lo cuestionó nadie. Quienes me conocen saben que soy una persona ecuánime. Puede haber un grupo que tenga la intención de boicotear esta gestión, pero necesitamos acercar posiciones. Le he pedido a la oposición que tenga una actitud constructiva. Por mi parte, así va a ser. En mi llamado a acercar posiciones, he recibido buena acogida a mi discurso.

También otros lo leyeron como un intento de acorralarlos cuando mencionó el fin de las AFP o apuntó a los autoritarios y a los populistas.

En la derecha hay gente buena y no creo que todos sean populistas ni autoritarios. El autoritarismo no iba dirigido para aquella derecha razonable con la que se puede conversar. Respecto de los populistas y los autoritarios, mi deber es enfrentarme a ellos, como cualquier liberal o demócrata. Además, populistas y autoritarios también hay de izquierda.

Y en el centro...

(Piensa un segundo) ¡Ah!, claro. Lo que quiero decir es que me parece importante fijar un límite. Yo quiero un entendimiento entre los demócratas.

Para algunos, este clima se genera porque se marginó a la derecha del pacto administrativo, en marzo. ¿Es posible conceder espacios a la derecha? En caso contrario, es probable que la presentación de censuras va a continuar contra usted y contra los presidentes de comisiones.

Estamos buscando un mecanismo de resolución de todo este conflicto dentro de las fuerzas que están en el acuerdo administrativo, pero no tengo nada que anunciar todavía.

¿No era mejor negociar con la derecha desde un principio?

No sé si tiene tanto sentido volver atrás, ya logramos una mayoría.

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