Hiperaula: la educación del futuro está en Chile

Un espacio que recoge todas las formas posibles de aprender y enseñar, desde la clase magistral, hasta la colaboración a distancia, pasando por el trabajo colectivo y la utilización de todo tipo de tecnología. Estas son algunas de las características del hiperaula, un nuevo modelo de enseñanza que implementará la Universidad San Sebastián para sus estudiantes de pedagogía.




Pese a las innovaciones que se han realizado en la educación estos últimos años, hay algo que se mantiene en tiempo: el aula tradicional. Aquella donde el docente es la figura principal, con una comunicación prácticamente unidireccional y sin una gran participación del alumnado. Un modelo de educación clásico que hoy se contrapone a una generación de estudiantes hiperinformados y demandantes de conocimiento.

Frente a este escenario, las grandes universidades de Europa, Estados Unidos y Asia han comenzado a implementar un nuevo modelo de enseñanza conocido como Hiperaula. Se trata de una sala de aprendizaje flexible, donde la tecnología forma parte de la metodología de enseñanza, y los espacios se adaptan a las necesidades del alumnado y docentes.

Una de las primeras universidades públicas de Europa en implementar este modelo fue la Complutense de Madrid. Al respecto, Gonzalo Jover, decano de la Facultad de Educación de la casa de estudio española, dijo a Formando para crear que “la hiperaula forma parte de un proyecto de adaptación permanente de nuestra Facultad a las exigencias del sistema educativo. Es un espacio para que los estudiantes aprendan investigando con los recursos tecnológicos disponibles hoy en día”, señala.

Según Jover, en una hiperaula la sala está diseñada de manera que el profesor deja de estar en el centro, de modo que lo que él hace se puede ver en varios sitios dispersos por el aula, sin necesidad de que los estudiantes lo estén mirando. “A mí no me gusta la fórmula que se está volviendo a emplear actualmente -después de cien años de haber sido propuesta por la pedagogía progresista americana-, de poner al estudiante en el centro. En una hiperaula no están en el centro ni en el profesor ni en el estudiante, sino que la experiencia compartida de conocer”, dice el académico madrileño.

Gonzalo Jover, decano de la Facultad de Educación de la Universidad Complutense.

Este innovador modelo viene a romper con la estructura rígida de la sala de clases. Así, en vez de mesas y sillas ordenadas en filas, en una hiperaula existe mobiliario ergonómico con ruedas, pantallas gigantes colgando de las paredes que los estudiantes pueden usar como computador, mesas desmontables y hasta medidores de ruido para impedir que los debates suban de tono. No hay un orden establecido, cada clase tiene su propia estructura.

“La hiperaula es un espacio de trabajo comunitario y quiere formentar ese hábito. Por eso, algunas disposiciones del mobiliario llaman a trabajar juntos. Para eso sirven, por ejemplo, los monitores pequeños, ideados y dispuestos para que un grupo de estudiantes trabaje en un proyecto que todos puedan ir viendo desde un ordenador en esa pantalla”, señala Jover.

Otra de las casas de estudio, a nivel internacional, que ha implementado este tipo de enseñanza es la Universidad de Navarra. La directora de desarrollo de la Facultad de Educación y Psicología de dicha entidad, Marie Anne Reynell, relata que “se implantó en 2016-17, y los resultados han sido muy positivos. Se usa para docencia con alumnos, para proyectos de investigación y para prácticas”.

Marie Anne Reynell, directora de desarrollo de la Facultad de Educación y Psicología de la Universidad de Navarra.

La académica explica que el lugar está diseñado para parecer un centro de intervención educativa y psicológica real. “Tiene una sala de intervención, otra de observación, despachos, una sala tech para poder llevar a cabo pruebas digitalizadas y un hall de entrada para recibir a pacientes. Esto permite al alumno aprender a través del role play y la observación desde el momento en que el paciente/actor/alumno entra por la puerta hasta que termina la intervención. El centro es muy sencillo de manejar y permite a los alumnos ser más partícipes en el uso de las salas y los recursos”.

La primera Hiperaula chilena

La primera universidad en nuestro país que implementará este nuevo modelo educativo en la formación de sus estudiantes de pedagogía es la Universidad San Sebastián. Esto, gracias a que el centro de estudios se adjudicó el financiamiento del Concurso de Propuestas de Proyectos de Áreas Estratégicas para el Subsistema Universitario y para las instituciones de Educación Superior de la Subsecretaría de Educación Superior (Mecesup-FDI).

Ana Luz Durán, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la U. San Sebastián.

Sobre este importante proyecto, que implica un plan estratégico compuesto por cuatro etapas que se extenderán hasta 2028, Ana Luz Durán, decana de la Facultad de Ciencias de la Educación de la U. San Sebastián, señala que: “La idea de la hiperaula responde a la necesidad de contar con profesoras y profesores mejor formados en la dimensión pedagógica, y que puedan progresivamente incorporar innovación en sus prácticas docentes con uso de la tecnología. Este proceso es clave en las facultades de pedagogía, porque estamos formando a los docentes del futuro. Entonces, somos nosotros los llamados a educar a docentes para el Siglo XXI”.

El proyecto comenzó a gestarse hace dos años, motivado por los buenos resultados de experiencias internacionles como Uncommon Schools (Estados Unidos) y Tecnológico de Monterrey. “Estudiando y revisando esos ejemplos internacionales creamos este proyecto adaptado a la realidad chilena”, señala Durán.

Este tipo de enseñanza les permite a los profesores en formación aprender a simular clases de manera colaborativa con sus compañeros, buscando en equipo cuál es la mejor metodología de aprendizaje y qué tecnología se usará con los estudiantes.

“El foco no está puesto solo en la incorporación de tecnología al aula, estamos formando pedagógicamente y sobre la base de la simulación, entendiendo el contexto social diverso en que tenemos muchos establecimientos en condiciones de vulnerabilidad y condiciones complejas de enseñanza. Es ahí donde este modelo apunta, donde está el núcleo duro del problema. Nuestra Universidad hace suyo este proyecto, porque es consistente con su modelo formativo”, concluye la decana.

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