Jóvenes doctores en Biología Celular y Biomedicina USS generan conocimiento que ofrece posibles terapias para el cáncer

Gabriela Vargas Mardones y Cristóbal Cerda Troncoso, primeros doctores del programa de Biología Celular y Biomedicina de la Universidad San Sebastián.

Cristóbal Cerda Troncoso y Gabriela Vargas Mardones son los primeros doctores del programa de Biología Celular y Biomedicina de la Universidad San Sebastián. Ambos investigan el comportamiento de las células frente a escenarios de estrés celular con el fin de generar conocimiento que ayude a la búsqueda de posibles terapias para enfermedades. Esta es su historia.




La vida en un laboratorio puede ser muy silenciosa. Sin embargo, es el trabajo de los científicos el que permite, a través de sus investigaciones, responder grandes preguntas relativas a encontrar el origen o comportamiento de una determinada enfermedad o bien avanzar hacia la cura o nuevo tratamiento, como es el caso del cáncer.

El doctor Cristóbal Cerda Troncoso (biólogo de 31 años) lleva varios años especializándose en biología celular, para comprender el comportamiento del componente básico de vida, la célula, y cómo conectar este conocimiento con la biomedicina, con el objetivo de contribuir con nuevo conocimiento que ayude a mejorar la calidad de vida de las personas con un enfoque biológico.

Cristóbal llegó al programa de doctorado de Biología Celular y Biomedicina de la Universidad San Sebastián (USS), interesado por conocer más sobre el Cáncer de Ovario (CdO), la novena causa de muerte en mujeres chilenas, donde el 50% es diagnosticada en mujeres mayores a 65 años.

“Hoy es difícil diagnosticar el Cáncer de Ovario en etapas tempranas. No hay mucha evidencia que permita desarrollar nuevas estrategias de diagnóstico”, señala el investigador.

Sin embargo, una de las dificultades más importantes de dicha patología se debe a que es uno de los cánceres que más genera quimioresistencia al fármaco del tratamiento, el cisplatino. Lo que hace difícil el manejo de esta enfermedad. Las estadísticas señalan que una vez que una mujer es diagnosticada con Cáncer de Ovario tiene una tasa de sobrevida de cinco años.

El doctor Cristóbal Cerda Troncoso (biólogo de 31 años) lleva varios años especializándose en biología celular.

Tras encontrar evidencia preliminar en modelos celulares sensibles y resistentes a la quimioterapia obtenidos desde tumores de Cáncer de Ovario, el doctor en Biología Celular y Biomedicina se encontró con características particulares, como por ejemplo que las células resistentes tienen mayor capacidad de secretar nano vesículas, las cuales tendrían un rol en la quimioresistencia a cisplatino en este tipo de cáncer.

Frente al último problema, el Dr. Cristóbal Cerda Troncoso explica que, durante su investigación, analizó los mecanismos celulares asociados a la secreción de estas nano vesículas en las células resistentes a cisplatino de Cáncer de Ovario y pudo identificar que las cantidades de dos proteínas (relacionadas con secreción de las nano vesículas), son características de las células resistentes, “pudiendo ser un nuevo biomarcador de quimioresistencia a cisplatino en CdO”.

Además, en su tesis propuso que, si se disminuye la cantidad de una de estas proteínas, se puede revertir la resistencia a la quimioterapia en el modelo celular de CdO. Así el biólogo propone nuevas formas para combatir el Cáncer de Ovario, abriendo una senda investigativa que debe llegar a ensayos clínicos con pacientes.

El Dr. Cerda Troncoso, con el apoyo de dos académicos del doctorado, Dra. Patricia Burgos y Dr. Manuel Varas, especialistas en biología celular y biomedicina, desarrolló una propuesta que llamó la atención del Instituto Curie (Francia), uno de los centros de referencia a nivel mundial y que investiga el cáncer y cuyos avances presentó en un congreso desarrollado en 2021, recibiendo comentarios positivos por parte de investigadores especialistas en el área. Además, en mayo presentará sus nuevos resultados en Lyon.

Estrés celular y su impacto en el cáncer de mama

Cuando era una estudiante de liceo en la isla de Chiloé, la flamante doctora Gabriela Vargas Mardones (30) siempre soñó con estudiar ciencia. Buscaba una profesión que la acercara a este mundo, sin saber mucho cuál era su objetivo de vida.

Tras estudiar Bioquímica en Valdivia y trabajar un tiempo en laboratorio, Gabriela sabía que el futuro de los científicos iba encaminado hacia el estudio de un doctorado. Por eso se mudó a Santiago para ingresar, al igual que Cristóbal, al programa de Biología Celular y Biomedicina de la USS.

Gabriela Vargas Mardones (30), doctora del programa de Biología Celular y Biomedicina de la Universidad San Sebastián.

Con la curiosidad de conocer más de este minúsculo mundo escondido, la Dra. Vargas investiga desde 2017 una proteína llamada HERPUD1, que tiene un particular comportamiento cuando se enfrenta al estrés celular.

Al igual que los humanos, las células se exponen a diversos escenarios estresores causando que esta proteína eleve sus niveles ayudando a manejar de mejor manera dicha condición.

El estrés celular ha sido visto en distintas enfermedades. “Se ha descubierto que hay proteínas acumuladas en enfermedades metabólicas, neurodegenerativas, cardíacas, diversos tipos de cáncer, entre otros”, ejemplifica la especialista.

El trabajo de tesis de la Dra. Gabriela Vargas Mardones investigó cómo regular positivamente la función de HERPUD1, con la idea de aplicar dicho conocimiento en el campo de la biomedicina. Sus hallazgos llevaron a que el Centro de Biología Celular y Biomedicina (CEBICEM) comenzará a analizar las cantidades de HERPUD1 en distintos tipos de cáncer de mama, para determinar si esto está relacionado con la agresividad y resistencia a la quimioterapia.

La USS se adjudicó un proyecto al Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (FONDEF), de la mano de la estudiante del Programa de Doctorado Laura Hernández, quien está analizando los niveles de dicha proteína en el tejido de tumores mamarios en pacientes.

Además, el equipo encontró una posible forma de regular las cantidades de HERPUD1, publicados recientemente en la revista Frontiers in Cell and Developmental Biology lo que, con estudios más profundos y extensivos, y a través de un proyecto FONDECYT podrán dar información de cómo aplicar este conocimiento en enfermedades relacionadas con la respuesta al estrés celular.

“Una no está sola trabajando en sus experimentos, está sumado a un trabajo en conjunto cuya finalidad es ayudar a la humanidad”, dice Gabriela, agregando que, “producto de la pandemia y la creación de nuevas vacunas, se ha permitido visibilizar cuán importante es entender cómo funcionan las enfermedades a nivel celular”.

Tras estudiar este doctorado, la visión de la Dra. Gabriela Vargas cambió. Ahora, sus ideales hacia el futuro están encaminados a crear un puente que permita conectar a la sociedad con lo que se hace en el laboratorio.

“Es importante que como científicos vayamos saliendo del laboratorio. Se necesita comunicar lo que hacemos y enseñar”. Agrega que espera lograrlo y ayudar con las herramientas que le entregó el doctorado, tales como el pensamiento crítico y capacidad de análisis que impacte a quienes se ven beneficiados por los avances de la ciencia.

Por su lado, el Dr. Cristóbal Cerda Troncoso espera seguir desarrollando su investigación hasta llegar a ensayos clínicos. Así, anhela aportar conocimiento para que otros investigadores puedan encontrar más soluciones en conjunto con la Fundación Arturo López Pérez, gracias al convenio de colaboración que existe entre esta institución y la USS.

Dicho vínculo permite desarrollar estrategias de tratamiento, o incluso estudiar muestras de pacientes para validar ciertos procesos relacionados a los modelos celulares. Cristóbal afirma que la conexión entre medicina y ciencia en Chile no es común, por lo que este avance encamina al trabajo desarrollado en la USS hacia una ciencia de primer nivel.

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