Buscando la sombra

quincho

Tuvieron que pasar años y largas sobremesas para que esta familia decidiera cuál era el mejor lugar para construir un quincho. Y es que el contexto es un campo familiar, camino a Viña del Mar, donde hermanos, hijos y nietos pasan largas vacaciones con vida al aire libre, deporte, almuerzos y asados extendidos en lugares que deben ir adaptándose tanto al crecimiento de cada familia, como a los nuevos tiempos.




Había varios puntos importantes a considerar para elegir el lugar en que se emplazaría. El principal para los dueños de casa era que pasara desapercibido y lograra mimetizarse lo mejor posible con su entorno natural… Ojalá diera la sensación de un quincho que ha estado ahí desde siempre y que rompiera lo menos posible con el verde de su alrededor. En segundo lugar, que estuviese equidistante tanto de la cocina como del espacio donde la familia siempre se reúne (una terraza con chimenea al exterior), para evitar que el parrillero termine aislado. Este punto une al tercero, debía ser un lugar en donde cupiese una mesa para poder estar todos juntos, cocinar y comer en el mismo espacio.

El resto son detalles, pero importantes también:  tener un lavacopas o salida de agua, un enchufe para conectar la música y la muy ansiada sombra, que podría haberse construido o buscado de manera natural, como finalmente fue en este caso.

Fue como si este lugar hubiese estado esperando el momento de su transformación. La intervención fue mínima. Solo hubo que cortar un poco una rama del gran pino que lo rodea y abraza, dejando intactos el molle, el lilén, el quillay y el peumo que se asoman a su alrededor. El terreno del suelo estaba tal cual, sin plantas, era solo tierra y usado como estacionamiento. Se mantuvo su forma, y sus alrededores.

Se construyó un gran mesón con más de la mitad de su extensión para dedicarse a faena, con un lavacopas, y dejando un espacio para asadero y  parrilla. Abajo, compartimentos para leña y basura. Para la iluminación, se soldaron dos fierros donde se ubicaron dos lámparas de suspensión sobre el mesón. Se pavimentó con pastelones y se enmarcó con una guarda de ladrillos para asentar el desnivel. Para cerrarlo, una reja soldada de fierro en cruz, dos pilares y en su cima dos piñas que terminan de dibujar el espacio.

La mesa de pino fue construida con madera del lugar, un par de banquetas y dos bancas de plaza compradas en una tienda de antigüedades. El resto es vegetación pura, verde por todos lados.

Un ejemplo de que a veces se necesitan las ganas más que un superdiseño. Con los requerimientos básicos claros, en muchos lugares puede construirse un lugar de encuentro entre amigos y familia.

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HUMITAS

8 choclos para humitas, grandes

1 mata de albahaca

2 cebollas medianas cortadas en cubos pequeños

½ taza de leche entera

Sal a gusto

Pitilla para amarrarlas

Pasos

Freír la cebolla hasta que esté transparente.

Con un cuchillo cortar la parte inferior del choclo y sacar las hojas con cuidado porque se usarán para envolverlas. Las primeras se botan, las otras se lavan y guardan.

Con un cuchillo cortar el maíz y dejarlo en una fuente.

En la minipimer agregar el maíz de a poco y molerlo. Cuando esté todo listo, agregar la cebolla, la sal y la albahaca. Si la mezcla está seca, agregar la leche.

Tomar dos hojas de choclo previamente lavadas, una sobre otra, y poner medio cucharón de la mezcla en el centro. Luego cerrar las hojas de arriba y abajo, para continuar con los costados y terminar asegurándolas con la pitilla.

En una olla con agua hirviendo agregar las humitas por unos 50 minutos aprox.  Dejar enfriar.

Volver a calentar en agua caliente para servir.

PAN AMASADO

1 kg de harina sin polvos de hornear

2 cdtas. de sal

1 ½ tazas de agua caliente

100 g de manteca derretida y tibia

7 g de levadura instantánea

Pasos

Formar un volcán con la harina mezclada con la sal y poner en el centro la manteca derretida, 1 taza de agua tibia y la levadura. Mezclar bien.

Amasar todo hasta obtener una masa tierna, que suene. Agregar agua de ser necesario. Amasar mínimo unos 10 minutos.

Hacer un tronco con la masa y cortarla en trozos iguales (cada trozo luego será un pan). Cubrirlos con un paño y trabajar cada bolita dándole forma.

Dejarlos reposar cubiertos por un paño por una hora y media.

Precalentar el horno a 180 °C.

Pinchar los panes con un tenedor y llevar al horno por unos 30 minutos o hasta que estén levemente dorados.

Servir calientes, idealmente acompañados de mantequilla o pebre.

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